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Eternos compañeros

La historia de amistad entre un perro labrador guía y un pastelero ciego, puede ser acaramelada en extremo, pero es el centro de una película tremendamente entrañable
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Wing-Cheong Law /

Simon Yam, Gigi Leung, Him Law

Cortesía de Cineplex

Hay películas que están diseñadas para manipular nuestras emociones y hacernos llorar a cántaros. Este es el caso de Eternos compañeros, una cinta procedente de China, dirigida a toda la familia y basada en la novela Adiós Khoru, de los japoneses Ryohei Akimoto y Kengo Ishiguro (que a su vez estaba basada en hechos reales y fue llevada al cine bajo el título de Quill).  

El protagonista de Eternos compañeros es una perrita Labrador Retriever llamada Pequeña Q, criada desde muy pequeña para convertirse en un perro guía para las personas discapacitadas. Con el objetivo de adaptarla a la vida en el hogar, Pequeña Q es enviada a vivir con una familia por un año y medio. 

Dicha familia está conformada por el Sr. y la Sra. Chan (Roger Kwok Chun-on, Charlie Young Choi-nei) y su pequeña hija Tsz-Kiu (interpretada por Jessica Liu Chutian de niña y Angela Yuen Lai-lam de adolescente). Tsz-Kiu entabla un fuerte vínculo con Pequeña Q, y el amor de la niña por la perrita es recíproco. Por eso se nos parte el corazón cuando el inteligente labrador debe abandonar el hogar de los Chan para continuar su entrenamiento con Simon (Him Law Chung-him), uno de los miembros de la Asociación de Perros Guías de Hong Kong.   

Su nuevo dueño viene a ser Li Po-Ting (encarnado por el prestigioso actor Simon Yam), un renombrado pastelero quien ha comenzado a perder su visión de manera progresiva e irreversible, a causa de la retinitis pigmentosa. Al principio, Li va a ser una persona hostil y cruel con Pequeña Q, pero la tenacidad del animal por cuidar de él y su amor incondicional, hacen que el amargado cocinero comience a sentir el mismo cariño por la perrita que el que le brindaría Tsz-Kiu en el pasado.

Al igual que las películas clásicas sobre perritos inteligentes, como Rin Tin Tin, Lassie o Benji, en Eternos compañeros vamos a tener aventuras (Pequeña Q salva a su dueño de morir atropellado y, a su vez, este salva a la perrita de unos ladrones que la secuestran), pero  siguiendo la tradición de los melodramas caninos como Su más fiel amigo, La razón de estar contigo, Hachiko y Marley & yo, vamos a tener muchas escenas en extremo lacrimógenas (La escena de Pequeña Q corriendo detrás del auto donde va su dueño para realizarse una operación en Estados unidos, o los momentos en que nos damos cuenta que la perrita no está muy bien de salud, le partirán el corazón a los más fuertes).    

Sin embargo, pese a que el espectador se va a sentir manipulado en extremo (de una manera muy efectiva, hay que decir), es la aproximación sencilla y humana sobre la fragilidad de la vida, la inevitabilidad de la muerte y el vínculo entre los seres humanos y los perros, lo que hace de esta cinta algo muy conmovedor.