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Freaky: Este cuerpo está para matar

Desde que Jay-Z y Linkin Park intercambiaron canciones, no se había visto un Mash-Up tan desquiciado y divertido como este “Viernes 13 de locos”
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Christopher Landon /

Vince Vaughn, Kathryn Newton, Alan Ruck, Katie Finneran

Cortesía de Universal

¿Qué sucedería si Lindsay Lohan, en vez de intercambiar cuerpos con Jamie Lee Curtis, hubiera intercambiado su cuerpo con Jason Voorhees? Esta es la pregunta que intenta resolver el director y guionista Christopher Landon, autor de cintas de terror como Actividad Paranormal: Los señalados, A la $%& con los Zombies y la saga de Feliz día de tu muerte.  

Para lo que es su mejor película hasta la fecha, Landon no pudo conseguir a Lohan ni a Voorhees para su versión de terror de la comedia familiar Un viernes de locos (la cual tuvo una primera versión en 1976 protagonizada por Jodie Foster), pero en su reemplazo obtuvo a Kathryn Newton (la actriz de las prestigiosas Lady Bird, Tres anuncios por un crimen y la serie de HBO Big Little Lies), junto a Vince Vaughn (quien ha demostrado ser un actor potente tanto en la comedia como en el drama).

En una especie de homenaje (y a la vez parodia) a las cintas clásicas de slasher como Viernes 13, Halloween y Masacre en Texas, así como a los slasher contemporáneos, autorreflexivos y de vena cómica como Scream, Sé lo que hicieron el verano pasado, Leyenda urbana y La cabaña en el bosque, la película de Landon da inicio con un grupo de cuatro adolescentes privilegiados (dos chicos y dos chicas) quienes se aprovechan que la casa de los padres de una de ellas ha quedado sola, para organizar una reunión que incluye ingesta de alcohol y sexo casual. Los amantes del género sabrán que este es el preámbulo obligatorio para que un asesino haga de las suyas con ellos, y esta no es la excepción.  Esta vez, el asesino enmascarado no es Michel Myers, Leatherface o el ya mencionado Jason Voorhees, sino el carnicero de Blissfield (Vaughn), un psicópata silencioso y asociado a ritos satánicos, deseoso de sangre joven. 

El carnicero llega a la mansión donde están los jóvenes, la cual se encuentra llena de reliquias arqueológicas que colecciona el padre de la chica que vive allí, así como artículos deportivos y una cava llena de vinos costosos. Este es el recurso ideal para que el asesino use una máscara africana para ocultar su identidad, y utilice las raquetas y botellas de vino para eliminar sistemáticamente y de manera creativa a los odiosos e irresponsables adolescentes. Pero luego de cumplir con su cometido, el asesino se llevará consigo a “La Dola”, un extraño cuchillo procedente de la cultura maya o azteca que, al parecer, posee unos poderes místicos y oscuros.

Esto nos lleva a nuestra “Final Girl”, (al mejor estilo de Jamie Lee Curtis en Halloween), quien aquí es una adolescente llamada Millie (Newton), que vive con su madre alcohólica (Jennifer Pierce Mathus) y con Ginny, su hermana policía (Kelly Lamor Wilson). Y aquí es cuando llega la parte divertida: el carnicero de Blissfield intenta asesinar con “La Dola” a la tierna y algo retraída Millie, y lo que ocurre es que ambos terminan intercambiando cuerpos. Ahora, un hombre amanerado de casi dos metros de altura deberá convencer a sus amigos adolescentes Josh y Nyla que él es una quinceañera, mientras que la adolescente con mente de psicópata se convertirá en una chica precoz que asesinará despiadadamente y con mucha creatividad a quienes intenten abusar de ella (eso incluye a la odiosa chica popular del colegio, a los chicos acosadores o violadores en potencia y a los malos profesores).    

Esta cinta, llena de unas escenas de ultra violencia que nada tienen que envidiarles a las películas que homenajea y parodia, goza de unas buenas actuaciones por parte de Newton (quien ya había mostrado su faceta cómica en Blockers) y de Vaughn, quien aquí nos recuerda lo divertido que fue en Old School, Dodgeball y Wedding Crashers, pero también en la amenaza que proyectó en películas como Clay Pidgeons, Brawl In Cell Block 99, Dragged Across Concrete, o en el innecesario remake de Psycho, donde encarnó al mismísimo Norman Bates. Ver a Vaughn suspirar por el chico del que está enamorado (Uriah Shelton), es tan maravilloso como escuchar a Josh, el amigo de Millie (un estupendo Misha Osherovich), gritarle a su amiga Nyla (Celeste O’Connor): “¡Tú eres negra y yo soy gay! ¡Estamos perdidos!” 

Se agradece el epílogo que nos recuerda Carrie y que hace evidente el subtexto feminista de Freaky, así como el obligado final abierto que nos abre a un mundo de posibilidades: Piensen en Jim Carrey intercambiando cuerpos con Miley Cyrus, en Eddie Murphy intercambiando cuerpos con Chloë Grace Moretz, o en Steve Martin intercambiando cuerpos de nuevo con Lily Tomlin, pero esta vez en una cinta de terror. La bandeja está servida.