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Héroes y villanos

La interpretación de David Lowery de un poema del siglo XIV sobre la búsqueda de grandeza de Sir Gawain le da un giro a la leyenda artúrica
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David Lowery /

Dev Patel, Alicia Vikander, Joel Edgerton, Sean Harris, Ralph Ineson

Patel está listo para su más grande desafío.

ERIC ZACHANAOWICH/A24 FILMS

Es Navidad, y el Rey Arturo (Sean Harris) está en su corte, su reina, Guinevere (Kate Dickie), está a un lado y su sobrino, Gawain (Dev Patel), al otro. Es una cena tradicional para los reyes y los caballeros de la mesa redonda, hasta que llega un invitado inesperado: el Caballero Verde, un hombre con piel que parece corteza y voz proveniente de un lugar desconocido en la Tierra. Es tosco y rígido, y parece oler a pantano, o peor. Ha venido al festín porque quiere jugar un juego.

El Caballero Verde es la perspectiva de David Lowery del poema caballeresco del siglo XIV, Sir Gawain y el Caballero Verde, y como las grandes adaptaciones, modifica el material libremente. Pero el guionista y director se aferra a un aspecto importante de la premisa, el visitante (Ralph Ineson) les propone un desafío a los caballeros: coger su enorme hacha, darle un golpe, y dentro de un año y un día, reunirse con él en la Capilla Verde, donde devolverá el golpe en especie. Gawain, ansioso por ser alguien, da un paso adelante. El Caballero verde baja los brazos y se arrodilla, Gawain da el golpe y decapita al misterioso hombre. Un momento, ¿es así de fácil? No obstante, el personaje se pone de pie, agarra su cabeza, y se aleja riendo.

Así comienza el inusual viaje, contado miles de veces, pero nunca con tanta simpatía y emoción como en la película de Lowery. Hay gigantes, un zorro habla, una mujer sin cabeza hace peticiones extrañas, y Gawain se encuentra en medio de un triángulo lujurioso con unos swingers.

La caballería, la tentación, el cristianismo e incluso el feminismo latente, han sido achacados al texto como explicaciones de su peculiar esencia. Es difícil imaginar agregar otra capa de interpretación a una leyenda artúrica del siglo XIV como esta. Pero el ángulo de Lowery es el que añade poder y peligro a las historias: la “victoria” de Gawain se ha convertido en una historia caballeresca contada con marionetas a los más pequeños, y siempre termina con un final abierto, ya que todos saben que el tiempo corre para el joven. El desafío del Caballero Verde es un gran peso, no es un logro, es algo que debe superar. ¿Lo hará?

El Sir Gawain del poema ya es un caballero, pero el de Patel todavía no es un héroe. Y su tío, el Rey Arturo, se muestra como un hombre que compensa el tiempo perdido, una figura paterna que se esfuerza por hacer algo de su descarriado sobrino. “Recuerda”, dice el rey con una mirada cómplice, “solo es un juego”. Más tarde, Gawain le pregunta: “¿Por qué me enalteces así?”, ¿por qué tratar de hacer algo de él, que no es nadie? “¿Está mal querer la grandeza para ti?”, le pregunta Arturo.

El Caballero Verde supone que puede ser así. La amada de Gawain, Esel, es la persona que interviene como voz de la razón; “¿Por qué grandeza? ¿Por qué la bondad no es suficiente?”. Esta es una pregunta capaz de despojar de su poder a toda la mitología y a la tradición; la grandeza es el motor de la leyenda, todo digno de monumentos y poemas épicos. Pero es la mediocridad del futuro caballero, su temor y su cobardía, lo que han hecho de Sir Gawain un personaje tan memorable. Y es el aspecto que la película y la interpretación de Patel aprovechan.

En la Capilla Verde, Gawain se encuentra con su destino, y es aquí donde Lowery se aleja de manera brillante del original, aprovechando los extraños misterios que impregnan su película. Si Gawain completa la tarea a tiempo o no, tampoco es el punto final. Es lo que ve cuando llega allí, al pie del trono del Caballero Verde, en una caverna de piedra, lo que desvela los misterios de esta historia. Puede que sea solo un juego, como dice Arturo, pero el Caballero Verde de Lowery parece estar a punto de hacer que su héroe sea un hombre, en el sentido más virtuoso. Pero si al final la bondad no es suficiente, ante lo que tiene que afrontar, el Gawain de esta película deseará que sí lo sea.