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Horse Girl

Alison Brie nos ofrece una perturbadora interpretación de una chica al borde de un ataque de nervios
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¿Sarah está enloqueciendo o sus delirios son algo real? Este es el misterio que rodea a esta extraña película de suspenso.

Cortesía de Netflix

Los hermanos Duplass, directores de Cyrus y Jeff Who Lives At Home, pueden asumirse como hijos de las comedias de Judd Apatow, ya que comparten con este su humor negro y su inteligencia. Sin embargo, su trabajo como productores es mucho más prolífico y dentro de esta labor encontramos el apadrinamiento de Jeff Baena, el guionista de la estupenda I Heart Huckabees y el director de las cintas independientes Life After Beth, Joshy y The Little Hours

Su cuarta película es un trabajo extraño y perturbador que se encuentra en la plataforma de Netflix y tiene como título Horse Girl. Al principio, todo parecía indicar que la cinta de Baena era la típica historia de una chica solitaria, de costumbres peculiares, pero de buen corazón, que encuentra el amor en un chico con quien comparte muchos aspectos en común, al mejor estilo de las comedias románticas.   

La protagonista se llama Sarah (Alison Brie), una adolescente que quedó huérfana y que trabaja en una tienda de artículos para manualidades junto a Joan (Molly Shannon), una mujer que sirve como nueva figura materna. Sarah vive con una compañera de cuarto llamada Nikki (Debby Ryan), es ayudada económicamente por su padrastro Gary (Paul Reiser), pasa el tiempo visitando a una yegua que antes era de ella, y viendo una y otra vez la serie de televisión Purgatory (una especie de mezcla entre Supernatural y Bones). 

En el día del cumpleaños de Sarah, Nikki decide emparejarla con Darren (John Reynolds), el amigo de Brian (Jake Picking), su engreído novio rapero. Darren es tan atípico como Sarah y los dos terminan enamorados. Pero es aquí donde las cosas comienzan a cambiar de tono. 

Sarah es sonámbula, tiene sueños extraños y cree que un plomero (John Ortiz) es un hombre que ha visto en sus sueños. Y antes de que el espectador comprenda que esta es una película más cercana a Black Swan que a She’s All That, verá cómo el comportamiento y los pensamientos de Sarah comienzan a ser cada vez más erráticos y relacionados con clonaciones y extraterrestres. 

La música delirante de sintetizador de Josiah Steinbrick y Jeremy Zuckerman y las situaciones ambiguas en las que se ve envuelta nuestra protagonista, convierten a Horse Girl en una película de suspenso psicológico que puede leerse de dos maneras: como el descenso de una chica a la enajenación mental o como un relato de ciencia ficción surrealista al estilo de Donnie Darko. 

Lo cierto es que a Horse Girl la salva Alison Brie, la chica psicorrígida de la serie Community, la esposa sufrida de Mad Men, la mujer luchadora de Glow y la periodista depresiva de BoJack Horseman, quien aquí nos entrega una interpretación incómoda y compleja que hace que sintamos en carne propia el drama de Sarah, pero, al mismo tiempo, sintamos compasión y miedo de ella. Si la película hubiera dejado de lado su coqueteo con lo sobrenatural y se hubiera quedado en la disección de una mujer que va perdiendo gradualmente la razón, habría sido mucho más poderosa y contundente.