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Jeanne

La nueva versión cinematográfica de la historia de Juana De Arco, tiene los defectos de todas las versiones anteriores y muy pocas cualidades
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Bruno Dumont /

Lise Leplat Prudhomme, Annick Lavieville, Justine Herbez

Cortesía de Festival de Cine Francés

La pasión de Juana De Arco fue encarnada por María Falconetti en una clásica cinta dirigida por Carl Theodore Dreyer, la cual es considerada por muchos la mejor película silente de todos los tiempos. Asimismo, la interpretación de Falconetti se considera como una de las primeras grandes actuaciones en la historia del cine. 

En 1957, el prestigioso director de origen austriaco Otto Preminger, adaptó la obra de George Bernard Shaw sobre la vida de Juana De Arco en Saint Joan, una cinta que gozó de un guion adaptado por Graham Greene. La película fue atacada en su época por sus imprecisiones históricas y por la actuación de la inexperta Jean Seberg, la actriz quien luego se convertiría en leyenda al protagonizar la cinta Sin Aliento de Jean Luc Godard. Falconetti y Seberg cometerían suicidio, truncando unas carreras prometedoras. 

Para 1962, Robert Bresson, uno de los mejores directores franceses de todos los tiempos, dirigió El juicio de Juana de Arco, que resultó siendo un trabajo menor y que fuera atacado por la crítica en su tiempo, en gran parte debido a un elenco de actores naturales que le restaba contundencia a la cinta. 

En 1990, Juana De Arco se convertiría en un personaje de acción, en The Messenger, una desastrosa pero popular cinta dirigida por Luc Besson y protagonizada por Milla Jovovich, quien más adelante se haría popular por la serie de malas películas basadas en el videojuego de Resident Evil. 

Y en el 2017, el director francés Bruno Dupont estrenó su cinta Jeanette: La infancia de Juana de Arco, una extravagante adaptación de la obra El misterio de la caridad de Juana de Arco, escrito en 1910 por Charles Péguy. 

Los anacronismos de las cintas de Preminger y Besson y las malas actuaciones de la cinta de Bresson, no son nada comparados con esta película, la cual incluye una banda sonora de Heavy Metal, bailes ridículos y unas actuaciones terribles (Dumont insiste que sus actores hagan uso del estilo teatral exagerado de la Belle Époque). John Waters (el director del clásico de Pink Flamingos, el clásico del cine camp) catalogó a la película de Dumont como la mejor de su año.  

La obsesión delirante de Dumont por el personaje, continúa con una especie de secuela llamada Jeanne, también basada en la obra de Péguy y protagonizada por la actriz natural de 10 años de edad Lise Leplat Prudhomme, quien permanece toda la película imperturbable y con un aire de niña precoz y valiente, que nos recuerda al personaje de Lyanna Mormont en la serie Game Of Thrones (interpretada por Bella Ramsey).

En Jeanne, el rock pesado es reemplazado por la música edulcorada y melodramática de Christophe (cantante fallecido en abril de este año y quien tiene una breve aparición en la película), y los actores adultos gesticulan exageradamente y recitan sus diálogos de una manera tediosa y artificial, como si se estuviera tratando del montaje teatral de una insufrible obra de colegio.

Algunos considerarán esta cinta de Dumont como el trabajo de un genio arriesgado y vanguardista. Otros querrán terminar en la hoguera junto a Juana, cuando terminen las dos horas y media de tortura generada por un “auteur”, que probablemente tiene mucho más de pretencioso que de virtuoso.