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La calle del terror parte 1: 1994

La primera de tres películas basadas en los libros de R.L. Stine, nos muestra a un grupo de adolescentes noventeros, a un grupo de asesinos en serie de origen sobrenatural originados por la maldición de una bruja
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Leigh Janiak /

Kiana Madeira, Benjamin Flores Jr., Julia Rewhald, Fred Hechinger, Olivia Scott Welch

Cortesía de Netflix

La calle del terror es una popular serie con más de cincuenta libros escritos por R.L. Stine, el mismo autor de Escalofríos y conocido como el “Stephen King de la literatura infantil”.  Pese a que Escalofríos tuvo una popular serie de televisión en los años noventa y dos divertidas películas para cine, han sido varios los intentos de llevar a Fear Street al cine y a la televisión… hasta ahora. 

Netflix, quien recientemente adquirió los derechos de Fear Street que poseía Disney, nos presenta una trilogía de largometrajes inspirados en los relatos de R.L. Stine ambientados en el poblado ficticio de Shadyside, pero añadiéndoles mucho más sexo y sangre, así como innumerables referentes a otras películas de terror, especialmente del tipo Slasher (adolescentes que son asesinados sistemáticamente por un asesino en serie enmascarado, generalmente con poderes sobrenaturales y objetos cortopunzantes a la mano). 

La primera parte de la trilogía, dirigida por Leigh Janiak (Honeymoon), se ambienta en el año 1994 y comienza con una secuencia que más que un homenaje, parece una torpe imitación del prólogo de la primera parte de Scream, la cinta de Wes Craven que revivió una década después al slasher, luego de su decadencia al final de los ochenta. 

La torpeza en la ejecución de Fear Street (algo que se mantiene en las tres partes, todas dirigidas por Janiak), también la encontramos en su banda sonora, la cual más que ser parte orgánica de la película, más bien parece como un desfile de “éxitos de los 90” programado de manera arbitraria y afanosa por Spotify.

Curiosamente, las referencias a las películas de terror de los noventa se agotan rápidamente y son reemplazadas por guiños a Tiburón, Poltergeist, Halloween, Viernes 13 y El resplandor, por no hablar de Stranger Things, la famosa serie de misterio que le rinde culto a los ochenta y no a los noventa. Sin embargo, vemos a uno de los protagonistas chateando por el primitivo internet de American Online y jugando con una de las primeras consolas de Playstation, para que recordemos la década en la que se desarrolla la truculenta historia.

A propósito de la misma, esta tiene que ver con una vieja rivalidad entre dos pueblos: Shadyside y Sunnyvale (piensen en Springfield y Shelbyville de los Simpsons), con una serie de misteriosos asesinatos que se remontan al año de 1666 y la leyenda de una maldición llevada a cabo por una bruja (¿de Blair?). 

Los protagonistas son Deena (Kiana Madeira), nuestra final girl (la chica virginal y de buenos valores que sobrevive a los asesinatos), quien vive con su hermano Josh (Benjamin Flores Jr.), el chico de la internet y los videojuegos, y que tiene dos amigos llamados Kate (Julia Rewhald) y Simon (Fred Hechinger), a quienes les gusta el sexo, la fiesta y las drogas (el perfil perfecto para morir asesinados de la manera más cruenta posible). 

Deena acaba de terminar con su novia Sam (Olivia Scott Welch), quien ha decidido pasarse al lado de Sunnyvale, el pueblo de los chicos ricos y odiosos. Pero nuestro asesino en serie de origen sobrenatural (en realidad, son varios) se han empecinado en buscar a Sam para matarla, y nuestros protagonistas, al igual que el grupo de adolescentes de Scooby-Doo (sin el perro, por supuesto), van a intentar resolver el misterio de los asesinos y salvar la vida de Sam en el camino. 

Al igual que Sam, la película se salva gracias a que Janiak deja a un lado las torpezas del primer acto, para entregarnos un slasher muy sangriento (jamás volverán a ver un cortador de pan de la misma manera), divertido y con momentos genuinamente aterradores. Pero pese a que la película posee un clímax, como suele ocurrir con el 99% de los slashers, el último acto sienta las bases para una secuela, la cual se desarrolla en el año 1978.