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La calle del terror parte 3: 1666

La última de las tres películas basadas en los libros de R.L. Stine, nos muestra a una adolescente víctima del fanatismo, en una peculiar mezcla entre The Witch, Army Of Darkness y Las brujas de Salem
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Leigh Janiak /

Gillian Jacobs, Sadie Sink, Kiana Madeira, Benjamin Flores Jr.

Cortesía de Netflix

La tercera y última parte de la trilogía de películas basada en los libros de R.L. Stine y dirigida por Leigh Janiak, posee unas aspiraciones mucho más ambiciosas que sus predecesoras. Mientras la primera y segunda parte le rinden homenaje al género slasher (asesinos en serie masacrando con objetos afilados a adolescentes lujuriosos, odiosos y drogadictos), la tercera hace referencia a Las brujas de Salem, la obra de teatro de Arthur Miller que utilizaba el juicio a unas jóvenes acusadas de brujería en la Massachusetts de 1692 como una alegoría al fanatismo y la paranoia de los norteamericanos de la década de los cincuenta. 

Aquí, Deena (Kiana Madeira), la final girl de la primera parte, conoce la historia de Sarah Fier, la joven acusada de brujería en 1666 y quien diera comienzo a la sangrienta maldición al poblado de Shadyside. Como dato curioso, los actores de la primera y segunda parte se reúnen aquí para formar parte de los habitantes de la Shadyside colonial (de hecho, Madeira interpreta a la bruja junto con Jordana Spiro, la actriz que interpretó a la niñera de 1994, y a la enfermera de 1978).

Sin revelar las muchas sorpresas que se ocultan en La calle del terror 1666, podemos decir que la maldición tiene sus orígenes en un amor prohibido y en la intolerancia y el fanatismo de los habitantes del pueblo maldito (con ecos a The New World de Terrence Malick). También hay mucho satanismo y animales poseídos (claro referente a The Witch, ese clásico instantáneo del cine de terror, cuya sofisticación y profundidad psicológica dista mucho de la crudeza de los slashers). Y la sangre fluirá a borbotones (los niños seguirán siendo las principales víctimas). 

También hay que decir que la tercera entrega de La calle del terror, a su vez está dividida en dos partes: La primera nos cuenta la historia de Sarah Fier, pero la segunda nos regresa a 1994 para atar todos los cabos sueltos y donde se revelarán los misterios detrás de la maldición de Shadyside. En este segundo acto encontraremos un homenaje a The Monster Squad, a It (la famosa obra de Stephen King), a The Lost Boys y, de nuevo, a Stranger Things.

Como es costumbre con las películas de terror, queda una ventana para una cuarta parte (recordemos que existen más de cincuenta libros de La calle del terror), pero sin adelantarnos a los hechos, hay que reconocer el inmenso esfuerzo de Janiak por darle estructura y coherencia a una trilogía que la mayoría va a ver en “maratón”, puesto que se estrenaron en Netflix de una manera casi simultánea. 

Puede que esta trilogía no sea un “clásico del terror”, pero sí llega a ser un trabajo muy divertido y superior a muchas cintas mediocres del género que abundan en las salas de cine.