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La casa oscura

Aunque esta cinta de terror goza de una sólida actuación por parte de su protagonista y de un estilo elegante e inteligente, lo cierto es que se queda corta a la hora de asustarnos y de profundizar en lo planteado
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David Bruckner /

Rebecca Hall, Sarah Goldberg, Vondie Curtis-Hall

Cortesía de Cinecolor

Uno de los peores temores para muchas mujeres consiste en darse cuenta de que su pareja no es la persona que dice o decía ser. Y es precisamente este miedo el que se explota en La casa oscura, la cinta de David Bruckner, el director de la espeluznante The Ritual y quien se encuentra filmando una nueva versión del clásico Hellraiser.

Rebecca Hall, una gran actriz que no es extraña a las películas de terror (The Awakening, The Gift) interpreta aquí a Beth, una maestra que se enfrenta a la tragedia del inesperado suicidio de su esposo Owen (Evan Jonigkeit), el arquitecto que construyó la casa campestre en la que ella ahora vive sola alejada de la civilización. Como solo lo hacen las buenas actrices, Hall nos expresa todo lo que tenemos que entender de su personaje con muy pocas palabras. Bastan los gestos y las miradas para que comprendamos la confusión, la rabia y la tristeza que embargan a esta mujer que adoraba a un hombre quien, sin ningún motivo aparente, decidió quitarse la vida. 

Beth no está totalmente sola. La acompañan en su duelo su mejor amiga Claire (Sarah Goldberg de la serie Barry), y Mel (Vondie Curis-Hall), un vecino benévolo que parece una nueva versión de Dick Halloran, el personaje arquetípico de El resplandor. La desdichada mujer va a descubrir en el teléfono celular y en el computador portátil de Owen, una serie de fotos de mujeres con una apariencia física muy similar a la de ella y eso la lleva a sospechar que su esposo le estaba ocultando cosas. Pero lo que ella va a encontrar es que Owen ocultaba mucho más que una serie de infidelidades. 

Aunque La casa oscura es una cinta de terror sobrenatural elegante y bien actuada, lo cierto es que no logra alcanzar los niveles de Hereditary o The Babadook, títulos que logran aterrar y manejar unos subtextos psicológicos profundos e interesantes. El espectador quedará con el deseo de que se hubieran explotado más los temores femeninos que se tienen frente a los secretos y aspectos oscuros de las personas con las que conviven. Pero lo más insatisfactorio es el final anticlimático y la falta de resolución de muchos de los conflictos planteados.