fbpx

La desaparición de Sofía

Grabada en tan solo ocho días y en medio de la cuarentena causada por la pandemia del COVID-19, un joven director colombiano especializado en cintas de terror y suspenso, nos lleva a los terrenos inhóspitos del drama y del documental falso
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

David Bohórquez /

Bryan Vásquez, Alfonso Dávila, Mairén Muñoz, Xiomara Fontecha, Raúl Rufo

Cortesía de SBF

El colombiano David Bohórquez ha incursionado en el terreno del documental falso con La desaparición de Sofía. Y aunque los espectadores podrían pensar en una película de found footage tipo Holocausto caníbal, La bruja de Blair o Actividad paranormal, teniendo en cuenta sus antecedentes, así como el sugerente título de la cinta, lo cierto es que el director de las cintas de terror y suspenso Demental y Calibán ha innovado en el campo de este peculiar género cinematográfico, al atreverse a realizar uno de los primeros documentales falsos que se enfoca en el drama. 

Grabada tres meses después del inicio de la cuarentena que se decretó en Colombia debido a la pandemia causada por el COVID-19 y en tan solo ocho días, La desaparición de Sofía nos habla del misterioso asesinato de una mujer de origen español (Mairén Muñoz) y cómo su muerte afecta a su familia conformada por su pareja Jaime (Alfonso Ávila) y su hijo adolescente Samuel (Bryan Vásquez). 

Los amantes del terror estarán a la expectativa en los momentos en que el falso documental nos habla de amantes furtivos, vídeos sexuales, grupos religiosos, interés por el ocultismo, apariciones fantasmales y comentarios sobre los Illuminati. Pero lo cierto es que nada de esto se desarrolla, quedándonos con una película de muy corta duración (una hora y 12 minutos) que nos muestra cómo al interior de cada familia se guardan secretos oscuros, frustraciones, rabias y tristezas, los cuales muchas veces salen a la luz y se hacen más intensos cuando ocurre una tragedia.

Definitivamente, Bohórquez ha demostrado una enorme mejoría con esta cinta, si la comparamos con sus trabajos anteriores, los cuales harían sonrojar al mismísimo Jairo Pinilla, pero La desaparición de Sofía todavía se siente como un trabajo muy amateur que carece de la profundidad psicológica necesaria para abordar este tipo de temática. Como dijo alguna vez el director Steven Soderbergh: No es justo exigirles a los directores jóvenes que realicen una obra maestra desde sus inicios. Por el contrario, debemos permitir con entusiasmo que evolucionen con su trabajo.