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La maldición de la viuda

En este documental de terror falso realizado en Rusia, un grupo de rescatistas se internan en los bosques de San Petersburgo en busca de un niño perdido, y termina encontrándose con una viuda infernal
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Ivan Minin /

Viktotiya Potemina, Anastasiya Gribova, Margarita Bychkova

Cortesía Prensa

De una manera descarada, el director y guionista Ivan Minin se copia del clásico del terror La bruja de Blair y oculta su tremenda falta de originalidad cambiando la “historia real” de una bruja demoníaca que habita los bosques norteamericanos, por la leyenda “real” de una viuda que habita en los bosques rusos. Sus víctimas no son los jóvenes exploradores de la cinta de 1999, sino que aquí son unos rescatistas. Un remake hubiera sido una decisión mucho más honesta y acertada.

La maldición de la viuda, la ópera prima de Minin, comienza con unas entrevistas a mujeres que atestiguan haber visto varias situaciones inusuales en los oscuros y tupidos bosques de San Petersburgo, para pasar a nuestro grupo de rescatistas, el cual incluye a una aprendiz, que hablan ante la cámara de una periodista como si se tratara de un documental (la cinta nos advierte que esta es una dramatización de sucesos reales).    

Un niño se ha perdido en el bosque y los rescatistas acuden en su ayuda. Pero antes de encontrarse con el niño en cuestión, nuestro grupo se encuentra a una mujer desnuda (ya antes los testimonios de las “entrevistas” dadas por las mujeres, nos advertían de este modus operandi). De acuerdo con las normas obedecidas por estos rescatistas, ellos asisten a la primera víctima que encuentran y de una manera absurda, dejan al niño atrás.   

Los exploradores se han internado en el terreno de “La Viuda”. La leyenda cuenta que por más de treinta años se han desaparecido numerosas personas en ese bosque y luego algunos regresan desnudos y/o muertos. Y como si se tratara de La bruja de Blair, unos rescatistas se extravían, otros gritan en busca de ayuda y otros caen víctimas del ser demoníaco con un origen siniestro oscuro. 

¿Qué más se podía esperar de los escritores Natalya Dubovaya e Ivan Kapitonov, el equipo detrás de las terribles (pero exitosas) La sirena y Baba Yaga? La advertencia es clara: No se internen al espantoso mundo de La maldición de la viuda si no quieren sufrir una hora y media de un cine insoportable y de pésima calidad.