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La odisea de Ricardo Darín

El actor argentino triunfa ante audiencia y critica con su última película
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CÁLMATE BOMBITA: A Bombita de Relatos Salvajes le resulta natural explotar contra la injusticia, a Fermín Perlassi el exfutbolista que protagoniza La odisea de los giles le cuesta accionar la chispa.

CORTESÍA WARNER

La mirada de este porteño de 62 años atraviesa y refleja a la Argentina de su tiempo. En sus comienzos incursionó ante las cámaras de televisión transitando entre la comedia y el drama; para empezar el nuevo milenio se incrustó en la pantalla grande interpretando a Marcos, el estafador que desencadena Nueve reinas, y desde allí no ha parado de cosechar aciertos; fue protagonista de El secreto de sus ojos, ganadora del Oscar como mejor película extranjera en 2009, y ha figurado en más de 40 cintas memorables como El hijo de la novia, Carancho, Un cuento chino, Elefante blanco, Tesis sobre un homicidio o Relatos salvajes. 

Su nueva película, La odisea de los giles, ha batido récords de taquilla en Argentina y ha sido seleccionada para representar a la tierra del tango en los Oscar. En esta cinta el experimentado Darín hizo dos cosas por primera vez: asumir la producción y compartir escena con su hijo, Chino Darín. 

La odisea de los giles, que llega a pantallas nacionales en noviembre, se desenvuelve en medio de la crisis financiera de ‘El corralito’, un periodo en el que el Gobierno dispuso una restricción a los ciudadanos para retirar sus ahorros de los bancos. En ese marco un grupo de ‘giles’, ciudadanos de a pie que han sido estafados por un poderoso, emprenden acciones para recuperar lo suyo. 

ACENTO PROPIO: A Andrés Parra no le cuesta asumir el acento porteño, se hace escuchar progresivamente como un antagonista que no depende de las palabras.

Háblemos sobre Kenya…

Hicimos un viaje al centro de África, vivimos como familia unos días allí –unos días que nos cambiaron por completo–. Regresamos y nuestra hija tuvo una perra, ella la bautizó Kenya, precisamente por ese viaje. Y luego, cuando empezamos a hacer las primeras reuniones de la productora, la perra estaba siempre presente; estaba tan presente que decidimos ponerle su nombre a la productora. 

Tengo entendido que no fue fácil llevarte a estar involucrado con la producción, ¿qué fue lo que te empujó hacia allá?

Esta historia fue la que me convenció. Leímos la novela La noche de la Usina, de Eduardo Sacheri, que también había escrito La pregunta de sus ojos, en la que está basada El secreto de sus ojos, y nos sorprendió con un relato humano, emocionante en el que en medio de los descubrimientos propios de un thriller se imprimen también muchos matices de lo que es el alma argentina. Tras leer esta novela sentimos que era el momento de hacerlo. 

También tengo entendido que tu hijo Chino tuvo un argumento muy fuerte a la hora de persuadirte para hacerlo…

Chino me habló sobre lo que significa para un actor tener la última palabra en un proyecto. Muchas veces, a pesar de apostar nuestro tiempo y nuestras emociones a una parte, quisiéramos tener el poder de decidir sobre algunos aspectos de lo que queda en pantalla, y eso siempre te motiva a enredarte un poco más la vida. Solo que yo no quería tener más trabajo, una película -por pequeña que sea- implica tener más trabajo del que estás acostumbrado como actor, implica muchísimo trabajo, más del que un actor está acostumbrado a tener con respecto a un largometraje; tienes que estar desde el principio de los principios hasta el final de los finales. Estaba tratando de escapar a eso, pero acá estamos parados, con suerte, y contentos además de eso. 

NINGUNOS GILES: Un elenco de lujo: Ricardo Darín, Luis Brandoni, Chino Darín, Verónica Llinás, Daniel Aráoz, Carlos Belloso como Medina, Rita Cortese, Marco Antonio Caponi y la revelación; Ale Gigena y Guillermo Jacubowicz interpretando a los hermanos Gómez.

La odisea de los giles ha sido nominada al Oscar por Argentina, ¿qué representa esto para ti? 

Es innegable la visibilidad, te da la oportunidad de arrimarte a ese lote de películas; sería un necio si no lo reconociera, pero creo que lo más importante que tenía que suceder con la historia y con la película ya está ocurriendo, y es que la película se encuentre con la gente, que la gente abrace la película y la haga propia, eso es lo más importante de todo. Lo demás, es algo que puede ocurrir o no, depende de tantas personas que queda fuera de nuestro alcance. Yo ya estoy acá feliz con el camino que ha hecho la película, por supuesto que es un honor que nos hayan elegido, estoy agradecidísimo con los colegas que se encargan de otorgarnos semejante reconocimiento, porque para que eso ocurra los que tienen que votar son los colegas. 

¿Qué opinas con respecto a una tesis dramática recurrente en el cine latinoamericano, según la cual “para sobrevivir en Latinoamérica hay que romper la ley”, sientes que esa lectura le cabe a La odisea de los giles?

Hay que tener cuidado con esas señales. El caso de La odisea de los giles, es el de un grupo de personas simples,  que no están calificadas para ejecutar ningún tipo de operativo porque son uno peor que el otro, pero precisamente eso es lo que tiñe de humor la historia, la falta de preparación que tienen para ejercer como grupo de reparación. Pero hay que tener cuidado con la idea de la justicia por mano propia, porque persiguiendo el objetivo de reparación se puede causar un dolor aún mayor que el causado antes, entonces hay que ser prudentes en ese sentido, en ese caso, de no haber vidas de por medio, ni dolor posible, ni sangre, es casi que naíf la reparación que ellos se proponen. 

¿Cómo logras que este sea un retrato humano de la argentinidad tan celebrado, trabajando con un elenco tan grande y poderoso, teniendo tantos personajes, cómo logras que todo eso no se quede en la superficialidad? 

Depende de tener una historia de base con profundidad, dotada de un contenido real, y en este caso la hay. Con la superficialidad puedes codearte constantemente, pero cuando la realidad supera ampliamente las características de los personajes, entonces se hace imaginable creer que las cosas gravitan alrededor del peso de esas realidades. En ese caso la superficialidad cede al peso de la fuerza natural que dictan los acontecimientos.

EN ASCENSO: Hijo y nieto de actores, Chino abandonó la ingeniería y ha labrado su propia senda ante las cámaras, su actuación en cintas como El ángel, Volley o La noche de doce años hace brillar su propia estrella.

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