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La última estafa

El guionista de Midnight Run vuelve a colaborar con Robert De Niro, en una alocada cinta que plantea una premisa similar a la de Los productores, el clásico de Mel Brooks
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George Gallo /

Robert De Niro, Zach Braff, Tommy Lee Jones, Morgan Freeman

Cortesía de Cine Colombia

Antes de convertirse en un exitoso musical de Broadway, Los productores de Mel Brooks fue un clásico cinematográfico de la comedia, en donde un productor decadente llamado Max Bialystock (Zero Mostel) y un contador neurótico llamado Leo Bloom (Gene Wilder), planean una estafa para hacerse ricos con una obra de teatro. La idea consistía en producir una obra tan aberrante, tan mala y tan degenerada que nadie la quisiera ver, para así poder quedarse con el dinero que un grupo de ancianitas seducidas por Bialystock generosamente entregaron para financiar el fracaso inminente. Pero lo que no esperaban el par de estafadores, era que el musical Primavera para Hitler, terminaría convirtiéndose en todo un éxito.   

Ahora George Gallo, el escritor de esa joya del cine de acción protagonizada por Robert De Niro y el fallecido Charles Grodin llamada Midnight Run, resucita a La última estafa, un rotundo fracaso de taquilla de 1982, protagonizado por actores desconocidos y dirigido por el poco renombrado Harry Hurwitz, que se basó en una premisa similar a la del clásico de Brooks. 

Gallo luchó por años para conseguir la financiación de su remake y logró convencer a un elenco de lujo para hacer parte de su proyecto: Nada menos de Robert De Niro, Tommy Lee Jones y Morgan Freeman.  

La película ambientada en los años setenta, nos muestra a De Niro interpretando a Max Barber, un productor de una serie de películas de terrible calidad y que no generan un centavo en la taquilla, al que se le ocurre un maquiavélico plan para poder pagar sus deudas contraídas con el mafioso y cinéfilo Reggie Fontaine (Morgan Freeman). La estafa de esta cinta consiste en filmar una película con el actor veterano Duke Montana (Tommy Lee Jones) y obligarlo a ejecutar unas arriesgadas escenas de acción sin ayuda de dobles, para que muera y así poder cobrar el dinero de su seguro de vida. 

El personaje de Leo Bloom es asumido por Zach Braff, el actor de la serie Scrubs, quien aquí hace de Walter Creason, el sobrino y socio de Barber, que desconoce el plan de su tío y que está convencido que la película va a ser un éxito. No está equivocado.

La nueva versión de La última estafa es muy superior a la cinta de 1982, pero no le llega a los talones a la obra maestra de Mel Brooks. Puede que sea demasiado ligera, ridícula y en ocasiones sobreactuada, pero la cinta de Gallo logra hacernos sonreír de principio a fin y es una bonita y simpática celebración al arte de hacer cine, así ese cine sea mediocre o malo.

P.D. No se pierdan al final de los créditos, el hilarante tráiler falso de una de las supuestas películas producidas por Max Barber. Se merece una versión real.