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La última palabra: Werner Herzog habla sobre la belleza de Winnie the Pooh y su “fascinación” con Trump

El legendario director también profundiza sobre la muerte de la alfabetización, la importancia del fracaso y lo que nos puede enseñar los meteoritos
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Werner Herzog habla sobre sus héroes de la infancia, por qué jamás se va a retirar y más en una entrevista de La última palabra.

Ilustración por Mark Summers para Rolling Stone

Para un cineasta cuyo trabajo documental se centra en caminatas aventureras a lugares remotos y entrevistas a extraños, las cuarentenas estrictas parecen ser una maldición para Werner Herzog. Pero el director, guionista y actor ocasional de 78 años, cuyo trabajo abarca más de 70 largometrajes y documentales, sigue estando permanentemente ocupado. “Escribo poesía y textos en prosa, lo que no cuesta mucho dinero y puedo hacerlo en un ambiente solitario”, dice a través de Zoom desde su casa en Los Ángeles. “Si tuviera el dinero listo, podría comenzar seis películas”.

Con su última película Fireball: visitantes de mundos oscuros, Herzog, junto al vulcanólogo y codirector Clive Oppenheimer, profundiza en el impacto científico, poético y espiritual de los meteoritos a lo largo de la historia. El cautivador documental, que los muestra viajando de Noruega a la Antártida y a una isla remota cerca de Australia para hablar con científicos y otros expertos, captura su insaciable curiosidad y la combinación inteligente de historia, ciencia y sociología.

Pero por ahora, Herzog está adoptando un “enfoque extremadamente disciplinado” de la pandemia. “No soy fatalista”, dice. “Estoy haciendo de manera responsable lo que necesito hacer. Estoy en las trincheras”. En una entrevista para la serie La última palabra de Rolling Stone, Herzog repasa su carrera y habla de la memoria, la política, sus héroes y de ignorar todos los consejos.

¿Cuáles son las reglas más importantes para ti?

La curiosidad, la cual jamás me deja. También la disciplina, porque estamos en tiempos extraños, donde solo podemos contraatacar con responsabilidad y disciplina. Debemos aislarlos del contacto con otros humanos tanto como podamos, y encontrarnos solo bajo las medidas de precaución. Debemos matar al virus de hambre, eso es lo que podemos hacer; un enfoque extremadamente disciplinado puede superar esta pandemia.

¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

Ni siquiera puedo decírtelo, he vivido mi vida ignorando los consejos.

Entonces quizá sea mejor preguntarte por el mejor consejo que ignoraste.

Ignora el consejo, pero apégate a tu cultura, a tus visiones y a tus sueños. Mueve el barco sobre la montaña si es necesario. Solo hazlo, porque a veces debemos acercarnos a cosas que son mucho más grandes que nosotros mismos. Eso afecta una visión colectiva que está latente dentro de muchos de nosotros, eso es lo que la poesía y la música hacen.

¿De niño tenías un libro favorito?

Winnie the Pooh. Crecí en un valle remoto en los Alpes de Baviera, y mi mamá les leía libros a los niños. Siquiera había una escuela, nadie leía, eran niños campesinos. Todos venían, se hacían en la cocina y mi mamá les leía historias. Llorábamos de alegría al escuchar un capítulo de Winnie the Pooh cada noche.

¿Qué tenía el libro que te emocionaba?

Su belleza, su fantasía. Amas a Winnie, amas a Piglet, amas a Igor. Por siempre serán parte de mi alma; el alma de un niño se explica en ese libro.

¿Hay algún consejo que le darías a tu yo más joven?

No. Solo hazlo, como yo lo hice. Cometí muchos errores al hacer mis películas, todos tartamudean o cojean o tienen ojos entrecerrados. Casi nadie se da cuenta, pero yo me doy cuenta. Comete errores, que te arresten por entrar ilegalmente. Sí, hazlo. No hay nada malo en pasar una o dos noches en la cárcel, ya lo he hecho. No le tengas miedo al oso pardo detrás de ti. Viaja a pie, lee libros. No veo tantas películas, pero leo. Los jóvenes cineastas me piden consejos y yo les digo: leer, leer, leer, leer, leer, leer, ¡leer! Solo eso te convertirá en un buen cineasta. De lo contrario, te convertirás en cineasta, sí, pero uno mediocre en el mejor de los casos. Todos los cineastas de buen grado —Coppola, Errol Morris, Terrence Malick— son lectores voraces.

¿Crees que la llegada de las redes sociales ha devaluado la alfabetización y la lectura?

Es más tiempo que eso, es más de medio siglo en el que la alfabetización ha disminuido. Incluso los jóvenes que estudian griego antiguo apenas leen un libro, es una evolución catastrófica. No son los tweets, los tweets solo son el discurso en Internet, en chats que son monosilábicos y llenos de emojis. Un tweet no te induce al pensamiento conceptual, son el final de una evolución que ha durado décadas y no lo acepto.

Por ejemplo, en televisión, si hay personas inteligentes comentando la escena o los eventos políticos, siempre hay bibliotecas detrás de ellos. Son personas que leen. Si vas al Upper West Side de Nueva York, verás a mucha gente rica que “lo logró” en la vida. Y gracias a que no tienen cortinas, se puede ver dentro y no hay un solo lugar donde no haya una biblioteca. Solo cuando leas libros entenderás narrativas más grandes y entenderás la poesía oculta entre líneas.

¿Qué papel juega la memoria en todo esto? Creo que mi memoria está empeorando, y en parte es porque sé que puedo buscar algo en Internet.

Ya estamos hablando de épocas digitales oscuras. Ya nadie escribe cartas. En los siglos XVIII y XIX, conocíamos los pensamientos íntimos de escritores y pensadores, o de nuestras tatarabuelas gracias a las cartas que escribió al tatarabuelo… No tengo un teléfono inteligente, no quiero asimilar la realidad a través de aplicaciones en Internet o en mi celular.

Es por eso que no quiero delegar muchas cosas en una foto de un celular o en una memoria. Por ejemplo, al nacimiento de mi hijo jamás entraría con una cámara para guardarlo como un recuerdo, como una pequeña película. Entras como un hombre y ves este increíble y violento acto de un niño que nace. Solo te quedas y miras. Nunca lo delegarías y nunca lo olvidarías. El volumen y la escultura de nuestros recuerdos están esculpidos por nosotros mismos, no por los hechos. Esa es la belleza.


“Puedes convertir un fracaso en algo muy saludable y en algo que nunca volverías a hacer, además de mejorar tus métodos y tus cualidades”.


¿Tener una cámara en todos los celulares es una ventaja o una desventaja para el cine?

No haría mucha diferencia en el cine. Tenemos tres mil quinientos millones de fotógrafos que ahora tienen sus cámaras con ellos todos los días y eso no ha mejorado el gran arte de la fotografía o el cine. Pero un efecto secundario maravilloso es que alguien que está descalzo y sin dinero en algún lugar del Tercer Mundo, puede hacer una película creíble y profesional si puede expresar algo importante.

¿Quiénes son tus héroes?

Bueno, en la infancia, en esta aldea que estaba alejada del mundo civilizado, había leñadores y algunos ganaderos. No teníamos agua potable ni baños y apenas teníamos electricidad. De niños pasábamos hambre, pero hubo un joven leñador que desafió a la policía, y justo después de la guerra, comenzó a contrabandear café de Austria.

Eludió a la policía y los ridiculizó; tocó la trompeta en una cumbre, y cuando la policía subió para arrestarlo, se había escapado en secreto al valle, y al lado, en la otra cumbre, tocó otra vez su trompeta. Aguantó quince días y no lo arrestaron. Era muy fuerte; tenía músculos como un fisiculturista por lo que levantaba troncos pesados.

Un camión de leche se cayó del pequeño puente hacia el arroyo, y era obvio que necesitaba una grúa para levantarla, ¡pero todos llamaron a Siegel Hans! ¡Siegel Hans vendrá! Llegó, se quitó la camisa, y con sus músculos, intentó sacar el camión del arroyo. Por supuesto, un ser humano no puede levantar 15 toneladas, pero aun así lo intentó. Para nosotros, era un héroe.

¿Y en las artes?

Los héroes son los que han hecho descubrimientos que fueron ignorados y ridiculizados por ello. Apenas queda nada del pintor holandés Hércules Seghers, pero hizo impresiones increíbles cuatro siglos antes de su tiempo y fue considerado un loco.

O, por ejemplo, un músico como [el compositor del siglo XVI Carlo] Gesualdo [el tema de la película de Herzog de 1995, Gesualdo, muerte para cinco voces]; totalmente loco. Compuso música que solo hemos escuchado cientos de años después de Stravinsky. Gesualdo se hizo famoso porque asesinó a su esposa, a quien descubrió con un joven noble de Nápoles, y luego huyó a su castillo. Y con sus cómplices, casi cortaron todo un bosque alrededor de su castillo. No sabemos por qué. Comenzó a autoflagelarse e hizo que los jóvenes lo flagelaran, literalmente, hasta la muerte. Personajes muy, muy salvajes. La parte heroica es que trascendió los límites de su tiempo y fue ignorado y ridiculizado.

¿Cuál es su definición personal de la palabra “éxito”?

No me relaciono con ella, porque los fracasos me han forjado.

¿Qué tal “fracaso”?

Es demasiado obvio. Puedes convertir un fracaso en algo muy saludable y en algo que nunca volverías a hacer, además de mejorar tus métodos y tus cualidades. No obstante, también he tenido muchas dificultades. Quizá recuerdes [durante el rodaje de Fitzcarraldo] que fui acusado de haber violado los derechos humanos contra la población nativa, hubo un tribunal público en mi contra. Sabía que se vería como un fracaso, pero no lo sería, porque el público sabía que no era culpable, punto. Fue propaganda en ese momento, pero sobreviví, y aprendí de eso e hice mi película de todos modos.

¿Te consideras una persona optimista?

Bueno, no pienso en términos de optimismo o pesimismo. Siempre miro hacia adelante, y lo que sea que la vida me ponga en frente, lo afronto, no tengo miedo. Nunca he tenido miedo. Seguí mi visión y no importa si hay escenarios optimistas o pesimistas. Si me ponen algo en frente, lo afrontaré.


Nunca he tenido miedo. Seguí mi visión y no importa si hay escenarios optimistas o pesimistas. Si me ponen algo en frente, lo afrontaré.


Al final de Fireball, vemos a un hombre que describe los meteoritos como recipientes para las almas de los que murieron, y dice: “La muerte no es tanto un evento, sino el comienzo de una nueva aventura”. ¿Piensas lo mismo?

Sí, entiendo y acepto su poesía. La gente tribal en las Islas del Estrecho de Torres, en particular en esta isla [Isla Mare], cree que las almas de los difuntos viajan en los meteoritos al inframundo. Es un pensamiento hermoso y hay una hermosa poesía en él. Lo acepto total y absolutamente, porque yo no tengo una teoría mejor. [Risas]

Como observador político, ¿cuál fue tu opinión sobre todo lo que sucedió en las semanas siguientes al día de las elecciones?

No pude participar en las elecciones porque no soy ciudadano, pero me gustaría haber podido. Como soy un invitado en su país, a veces tengo una perspectiva externa distinta y más nítida. Está claro para todos, más que en las elecciones anteriores, que hay una enorme parte del núcleo de Estados Unidos que tiene una experiencia diferente viviendo ahí, y ha sido descuidada y desautorizada y no ha aparecido en películas, por ejemplo.

Estados Unidos tiene que reconocer que necesita atención, necesita información. “Vives aquí en Los Ángeles, pero sé que vienes de Lansing, Michigan. Todos tus amigos del colegio están allá. ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con ellos?” “No he hablado con ellos desde el colegio”. Yo le dije: “Habla con ellos, pregúntales cómo están, pregúnteles sobre sus problemas. No son flyovers [término peyorativo para los estados entre las costas]”.

El término “flyovers” lo he oído de élites en la costa este y en la costa oeste, y es una obscenidad. Hace veinte años, hubiera regañado a mis amigos: “¿Cómo puedes usar un término así? Es obsceno y se te devolverá”. El hecho es que, por mucho, mucho tiempo, décadas, el corazón ha sido ignorado.

Hace tres años nos dijiste: “Es curioso cómo Trump se está saliendo con la suya en literalmente todo. Lo veo con una fascinación extraña”. ¿Ha cambiado eso desde entonces?

Bueno, con la fascinación hay que tener mucho cuidado. Tengo una fascinación por un personaje de Aguirre, la ira de Dios que, en este caso, como estoy hablando de películas, es un villano. De repente, hay alguien que no habla el lenguaje de la política, alguien que, en mi opinión, está en el camino correcto de algunas cosas fundamentales, como si fuera el primer presidente que ha hablado públicamente de la insensatez de las guerras estadounidenses; Vietnam, Irak, Afganistán, todas. Nadie se ha atrevido a decir eso.

Tienes que darle crédito, ya sea que te agrade él o te guste su actitud del mundo del espectáculo y sus vulgaridades. Tienes que ver más allá de eso, ver los Estados Unidos que él representa. Eso es lo que queda al final del día, los presidentes van y vienen. Había una extraña fascinación por leer sus tweets, y tenía la impresión de que llevó los tweets a una forma literaria, casi como el haiku japonés. [Risas] Lo digo sonriente, pero hay que tomárselo en serio porque la parte de la representación sistemática de Estados Unidos debe tomarse en serio.

¿Te sorprende que el uso del tapabocas se haya convertido en una declaración política?

No, porque en Estados Unidos se ve muy a menudo un cierto desdén por la ciencia y por el asesoramiento científico, porque Occidente fue forjado por hombres que llegaron en sus caballos para conquistar un vasto continente y ni siquiera sabían cómo usar la pala y el arado. Es una sensación de que establecemos nuestro destino con rifle en mano, la fe correcta y detrás del arado. No ha estado profundamente arraigado en la psique estadounidense, pero gran parte de lo que estamos haciendo hoy, a veces tiene una base científica y una justificación. Tiene que ver con una historia de los Estados Unidos.

¿Esperas que Fireball juegue un papel en la promoción de la ciencia y la mitigación de ese desdén?

Por supuesto que sí. Le dije a Clive: “Incluso si solo hay un chico que vea la película y diga: ‘Quiero hacer algo así, quiero meterme en la ciencia’, entonces hemos hecho lo correcto.

En la película hay una cita del profesor de filosofía de la ciencia, Simon Schaffer, que habla de cómo el meteorito es un organismo que nos habla. Dice que “los meteoritos tienen un significado y la tarea de la humanidad es interpretar cuál es ese significado”. ¿Qué significado tenían los meteoritos para ti en el curso de estudiarlos y filmarlos?

Debo tener cuidado al hablar de significado, pero puedo decirles que el cine y mis películas siempre tienen una sensación de asombro. Cuando miro lo que nos está cayendo, es simplemente increíble. La ciencia tiene esa misma actitud. Las manchas más pequeñas de polvo, esas que apenas se pueden ver con los ojos, son las esculturas más impresionantes y hermosas [cuando] las magnifican 3.000 veces.


“Compartimos la misma historia… No me sorprendería si tenemos evidencia de que hay vida ahí fuera”.


En cierto sentido, tratas a los meteoritos, los cometas y cosas similares como obras de arte, como cuerpos de ciencia.

Sí, pero son mucho más que obras de arte. Las fuerzas de calor, fricción y velocidad los han convertido en algo, pero si echamos un vistazo más de cerca, hay pilares de la vida incrustados en ellos. Aminoácidos. En algunos de ellos encontraron azúcar. La pregunta inmediata es, ¿podría ser que la vida ha sido transportada desde el espacio exterior a nuestro planeta? Lo cual creo que no es muy probable, pero la siguiente pregunta es, ¿hay vida por ahí en alguna parte? Eso es muy probable. No sería ninguna sorpresa si pronto encontramos elementos reales de la vida como algas o microbios.

Compartimos la misma historia, la misma química y la misma física con todo el universo. No me sorprendería si tenemos evidencia de que hay vida ahí fuera. Probablemente este tipo de vida, por desgracia, no será como en las películas. No habrá civilizaciones malvadas que nos destruyan.

A los 78 años todavía estás trabajando en varios proyectos a la vez. ¿Piensas mucho en tu legado?

Mi hermano menor, quien ha traído mucha estabilidad a mi trabajo, se ha encargado de las finanzas y la organización, ha hecho escaneos de alta resolución de todas mis películas y ha recogido todos mis escritos. Me presionó durante mucho tiempo para iniciar una fundación sin fines de lucro donde estuvieran los derechos de todas mis películas, para que nadie pueda tomar nada. La situación después de mi muerte va a ser complicada, porque estuve me casé dos veces, y ahora estoy casado por tercera vez. Tengo hijos y en esa situación, siempre hay peleas interminables.

Mira a Hitchcock o Kubrick. Siempre me han persuadido a dejar todo en una fortaleza jurídica. Mi hermano mayor, el jefe de la familia, me sentó un día en la cocina y me dijo: “Harás esta fundación”.

No fue una pregunta, fue una orden.

Sí, y tiene la autoridad, es el único miembro exitoso de mi familia. Me dio solo una razón:
“Tus películas no te pertenecen solo a ti, le pertenecen a la gente ahí fuera. Será mejor que empieces tu fundación ahora”.

Donald Sutherland una vez dijo: “Los actores no se retiran; mueren”. ¿Sientes que pasa lo mismo con los cineastas?

No sé dónde termina. No puedo ponerme al día con todos los proyectos que me atan y vienen con gran vehemencia. No puedo agacharme en ninguna trinchera.