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Latinoamérica en la música para cine

Estos alquimistas son los encargados de transmitir emociones desde la música para la pantalla grande
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Wild Bunch Distribution; Copyright D.R.; Copyright Sony Pictures Releasing France

La música para cine es mucho más que un acompañamiento para un filme, es una conexión simbiótica entre dos artes que logra condensar y comunicar las intenciones del director hacia el público. El uso de la música en la cinematografía permite dar carácter a los personajes, otorga ritmo y ambientación, y puede hacer que una escena mágica se convierta en una de terror en cuestión de segundos.

Secreto en la montaña

Dirigida por Ang Lee (2005)

Música de Gustavo Santaolalla  (Argentina)

El silencio es casi tan importante como el sonido cuando se habla de música, saber cuándo no se debe tocar una nota requiere de un proceso de composición y de análisis muy complejo. Santaolalla logra traducir el romance prohibido de los dos protagonistas a través de melodías y sonidos que reflejan el espacio y la distancia que estos deben mantener para continuar con sus vidas. El argentino ganó el premio Óscar a Mejor Música Original en 2005 por esta obra.

Si decido quedarme

Dirigida por R.J. Cutler (2014)

Música de Heitor Pereira (Brasil)

El rock alternativo por lo general está presente en la vida de todo adolescente y esta película de drama y misterio juvenil en algún momento necesitaba de la combinación de la guitarra eléctrica, el bajo y la batería en torno a melodías que compuso la banda Willamette Stone, del brasilero Heitor Pereira.

Terror en Amityville

Dirigida por Stuart Rosenberg (1979)

Música de Lalo Schifrin  (Argentina)

Este filme basado en una historia real cuenta la vivencia de una familia que, tras mudarse a su nuevo hogar en Amityville, Nueva York, empieza a experimentar cosas escalofriantes al enterarse de que un año antes había sucedido una masacre en ese lugar. El argentino Lalo Schifrin mezcla la inocencia de la música infantil y la tergiversa con sonidos disonantes para ponerle los pelos de punta a más de uno. El músico fue nominado al premio Óscar a Mejor banda sonora original en 1979.

El laberinto del fauno

Dirigida por Guillermo del Toro (2006)

Música de Javier Navarrete (España)

La mística, fantástica y taquillera película de Guillermo del Toro no necesita de mucha introducción. El cuento de hadas que transcurre durante la posguerra en España no sería nada sin la banda sonora de Navarrete, donde combina las nanas, las marchas y algunos fragmentos de música clásica inspirados en Vivaldi para complementar la extraña y surreal ambientación del filme a la perfección.

Birdman

Dirigida por Alejandro G. Iñárritu (2014)

Música de Antonio Sánchez  (México)

“Mi batería sonaba muy bien, así que Iñárritu me hizo grabarla de nuevo en una batería que sonara como si hubiera estado guardada durante 25 años en un depósito”, recuerda el músico en una entrevista con el productor musical Rick Beato. Los ritmos de batería jazz acompañan a la perfección las largas escenas de este filme sobre la búsqueda de la perfección.

Django

Dirigida por Sergio Corbucci (1966)

Música de Luis Bacalov (Argentina)

La sed de poder y la astucia de Django se convirtieron en un clásico del cine del ‘lejano oeste’ y tanto fue su éxito, que el mismo Tarantino quiso hacer un tributo a esta pieza. Pero ninguna buena película está completa sin una banda sonora. Y es que justamente estas dos películas de bala y venganza se acompañaron de la obra del argentino Luis Bacalov, quien logró traducir el suspenso del oeste en melodías clásicas de los años 60.

Entierro

Dirigida por Maura Morales Bergmann (2019)

Música de Jorge Arriagada  (Chile)

Una historia escrita con cenizas merece las notas frías y melancólicas del chelo. Así lo hizo Jorge Arriagada en una entrevista documental llena de naturaleza, recuerdos y verdad detrás de la historia de vida de la famosa artista chilena Carmengloria Morales.

Volver

Dirigida por Pedro Almodóvar (2006)

Música de Alberto Iglesias (España)

La historia de tres mujeres españolas, protagonizada por Penélope Cruz, muestra la vida cotidiana y sucesos envueltos en drama y comedia. Y no hay nada mejor para una cotidianidad española que los colores del flamenco de Iglesias. La música acompaña al filme como lo haría un buen rioja a unas tapas.

Martín (Hache)

Dirigida por Adolfo Aristarain  (1997)

Música de Fito Páez (Argentina)

Cuando dos culturas se unen, la música es el lenguaje por excelencia para contar una historia. Esta vez fue el gran Fito Páez quien trajo su clásico piano y lo mejor del rock argentino a escena para contar un drama detrás de un joven aficionado a la música que debe irse con su padre a España para encontrar un rumbo. Las estridentes canciones de Páez hacen que uno se sienta como un pez fuera del agua; las frustraciones y malos momentos que vive el protagonista están musicalizados a la perfección.

Bossa Nova

Dirigida por Bruno Barreto (2000)

Música de Eumir Deodato  (Brasil)

Esa mezcla de música brasilera con jazz se denomina, comúnmente, bossa nova. Pero Bruno Barreto, al nombrar su película de amor, drama y comedia igual que este género musical, lleva este concepto de música y baile a un nivel más alto gracias a las composiciones de Eumir Deodato. El pianista carioca traduce las tradiciones brasileñas y latinoamericanas en melodías que hacen sentir al público como si estuviesen en medio de una playa soleada y con un cóctel en la mano.

Ema

Dirigida por Pablo Larraín (2019)

Música de Nicolás Jaar (Chile)

Conceptualizar los pensamientos no es tarea fácil. Sin embargo, la combinación del sintetizador de Nicolás Jaar con la fotografía y la narrativa de Pablo Larraín, le dieron a este filme de drama una connotación perfecta del surrealismo de la mente humana envuelta en las problemáticas de la libertad y el amor.

Vida acuática con Steve Zissou

Dirigida por Wes Anderson (2004)

Música de Seu Jorge (Brasil)

La mayoría de películas de Wes Anderson se destacan por su color, sus planos y sobre todo por la magia de lo simple. Como si se tratara  un sueño lúcido, en este filme nada es imposible, inclusive su banda sonora; en la que el músico brasileño Seu Jorge toma las magníficas obras de David Bowie y con su toque del rey Midas, las convierte en unas cálidas tonadas en portugués que acompañan a la perfección las olas del mar y las aventuras de Steve Zissou (Bill Murray).

Bonus Track Nacional

Rodrigo D. No Futuro

Dirigida Por Víctor Gaviria (1990)

Música De Varias Bandas

El primer largometraje de Victor Gaviria tiene la misma fuerza de un revólver. El punk y el metal nacido en una Colombia azotada por la violencia y el narcotráfico es la puerta de salida de varios jóvenes que no quisieron condenar sus vidas para servirle a la muerte. La banda sonora de este filme sin lugar a dudas ha trascendido durante décadas, marcando huellas profundas en la historia del rock colombiano.

Su banda sonora es probablemente la más recordada en la historia del cine colombiano. Ningún disco originado en una película colombiana ha cobrado tanto valor para los coleccionistas, ni reflejado estáticas coyunturales de esta manera.

El punk insolente de Rodrigo D. No Futuro canaliza la rabia y la ira a la perfección. ARCHIVO PERSONAL RAMIRO MENESES

Carlos Mario Pérez ‘La Bruja’ de Parabellum, y Mauricio ‘BullMetal’ Montoya, mítico y oscuro baterista que pasó por bandas como Masacre, Typhon, Neurosis y La Pestilencia, asesoraron el proceso de gestación del álbum. Pestes, Mutantex, Amén, Ekrion, Agressor, Profanación, Mierda, Ekhymosis, Sacrilegio y Nekromante, pusieron sus canciones al servicio de este clásico del cine nacional. No había virtuosismo ni producciones elaboradas, solo rabia, frustraciones, y un montón de metal y punk que se hacían  con las uñas.