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Lázaro

El documental que registra la degeneración progresiva de una persona con demencia, nos trae a la memoria ese cine que denunciaron con ahínco en los años setenta, los directores Carlos Mayolo y Luis Ospina
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José Alejandro González Vargas /

Cortesía de Inercia películas

En un momento de la película Forever Alice, la reconocida profesora de lingüística Alice Howland (interpretada por Julianne Moore), al saber que tiene la enfermedad de Alzheimer y que va a perder inevitablemente su memoria, sus conocimientos y su noción de realidad, graba un vídeo en el que se dice a sí misma, que cuando llegue ese momento, se podrá suicidar con un frasco de pastillas que están escondidas en su casa. En un mensaje telefónico, se dice que mire el vídeo cuando no pueda responder a las preguntas básicas que ella misma se hace. Su tragedia está en que ella termina olvidando el mensaje, y, por lo tanto, si por casualidad llegase a encontrar las pastillas, no sabría para qué son.   

Lázaro, el protagonista del documental dirigido por su hijo José Alejandro González Vargas, está diagnosticado con demencia frontotemporal, lo que conlleva una degeneración gradual de su motricidad y la dificultad progresiva de reconocer a las personas y de recordar los nombres de las cosas, lo cual se conoce como anomia (y no “anoima”, como se dice en la película). 

Este diagnóstico abarca un grupo de trastornos cerebrales no muy comunes, que afectan principalmente a los lóbulos frontal y temporal del cerebro, donde están la consciencia, el lenguaje y la conducta. En la demencia frontotemporal, dichos lóbulos se atrofian, lo que lleva a un cambio dramático en su personalidad. Por esta razón vemos que Lázaro presenta conductas inapropiadas o infantiles, tiene arranques repentinos de tristeza e ira, a veces muestra indiferencia ante todo y no tiene la capacidad para usar el lenguaje de una manera apropiada y correcta.

Generalmente, a la demencia frontotemporal se le asocia erróneamente con la locura o con la enfermedad de Alzheimer. Pero este trastorno usualmente se manifiesta a una edad más temprana (entre los 40 y 60 años de edad). Actualmente, se desconoce la causa de este tipo de demencia.

El documental que el hijo hace de su padre, filmándolo a través de los años mientras su enfermedad avanza hasta que lo lleva al final, no está hecho para Lázaro (como el director lo menciona), ya que este, al principio, es más o menos consciente de que lo están grabando en vídeo, pero luego ya tiene dificultad inclusive para reconocerse en fotos y para reconocer su propia imagen en el espejo. ¿Es entonces, un homenaje? 

La esposa de Lázaro y madre de José, la cual se separó de su marido por más de veinte años, para luego volverse a casar con él y acompañarlo en su enfermedad, confiesa ante la cámara que no tuvo ningún momento alegre cuando vivía con Lázaro (la madre del director revela que su esposo estuvo ausente cuando nacieron sus hijos). Sin embargo, reconoce que el momento más alegre de su vida, fue cuando Lázaro le pidió casarse con ella y estar juntos para siempre, pese a que no recuerda los detalles exactos. ¿Fue Lázaro una mala persona? 

Los amigos y vecinos de Lázaro lo recuerdan con cariño, pero más allá de una que otra anécdota superficial, no hay información del tipo de amigo que era. Los intertítulos que conectan al documental revelan que Lázaro era un hombre muy solo. Asimismo, su hijo parece quererlo mucho, tal como sus demás familiares y su enfermera. ¿Quién fue Lázaro?

Ser testigo de este documental, lleva inevitablemente a las siguientes preguntas: ¿Si Lázaro no hubiese tenido demencia frontotemporal, habría dado su permiso para que la pérdida progresiva de su personalidad, de su consciencia y de su dignidad fuera registrada en vídeo? ¿Usted daría ese permiso, así fuera su hijo el autor de ese registro?