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Maligno

El creador de las sagas de El conjuro y La noche del demonio vuelve a sus raíces con una desquiciada cinta de terror, que parece el hijo bastardo de Dario Argento y Brian De Palma
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James Wan /

Annabelle Wallis, Jake Abel, George Young, Maddie Hasson

Cortesía de Warner

En 1972, el director Brian De Palma presentó su película Sisters, en la que Margot Kidder interpretó a una modelo cuya hermana siamesa es acusada de un brutal asesinato. La desquiciada premisa fue basada en el caso real de las siamesas rusas Masha y Dasha Krivoshlyapova, pero a diferencia de la película de De Palma, ninguna de ellas se convirtió en asesina. Aunque Sisters no llegaría a ser un éxito de taquilla, con el paso de los años se convirtió en una cinta de culto gracias a un manejo del suspenso heredero de Hitchcock y a un subtexto que habla sobre la opresión psicológica de la mujer en un contexto machista. 

Así como Hitchcock fue homenajeado por De Palma en esta y otra serie de películas de suspenso influenciadas también por el cine clase B de los años 50 y 60 (Carrie, Obsession, Dressed To Kill, Blow Out), el director de origen malayo James Wan, hizo lo suyo décadas después con la saga de Saw (fuertemente influenciada por los slashers y cintas como The Silence of the Lambs y Se7en), Dead Silence (una adaptación libre de la cinta Magic, sobre un siniestro muñeco de ventrílocuo), Death Sentence (un derivado de Death Wish y Taxi Driver) y las series de Insidious y The Conjuring (dignos homenajes al clásico del terror ochentero Poltergeist y a la serie The X-Files). 

En otras palabras, Wan ha construido su carrera de la misma forma que el legendario productor Roger Corman construyó la suya: Robando premisas exitosas, para convertirlas en cintas de bajo presupuesto altamente rentables que le dan al público lo que quiere. Ese amor por el cine B y de explotación, Wan también lo ha evidenciado en sus películas de acción como Rápido y Furioso 7 y Aquaman, ya que la única diferencia entre ellas y un producto producido por Corman, está en el presupuesto.

Hitchcock hizo Psicosis inspirado en las películas de terror clase B que estaban atrayendo más público que sus propios trabajos. De Palma se inspiró en Hitchcock. Corman se robó las premisas de Hitchcock y las explotó y luego le sirvieron a Hitchcock como inspiración. Y ahora Wan “vuelve a sus raíces” con una película que se apropia del legado de Hitchcock, De Palma y Corman, cuyo nombre es Maligno.

Las influencias de Wan no se detienen en esos tres autores, ya que Maligno canaliza también al cine giallo de Mario Bava y Dario Argento, a los Buddy Cops de los años ochenta, al cine de David Cronenberg sobre cuerpos malogrados, y a los híbridos entre el policíaco y el terror que se popularizaron en los años noventa, gracias a las ya mencionadas The Silence of the Lambs y Se7en.

La pregunta es ¿funciona? Si el espectador está dispuesto a abandonar su apego a la lógica, definitivamente logra funcionar. Los demás quedan advertidos. Como si se tratara de una versión perversa de Frozen sin canciones (la cinta de Disney también se puede ver como una versión retorcida de Sisters), Maligno nos cuenta la historia de dos hermanas llamadas Madison (Annabelle Wallis de la serie Peaky Blinders) y Sydney (Maddie Hasson de la serie The Finder). Ambas viven en Seattle, pero Madison, la hermana oscura (ella viste siempre de negro), vive en una lúgubre mansión en compañía de una pareja abusiva. Madison está embarazada y tiene la esperanza, después de una serie de abortos espontáneos, de poder ser madre y tener una conexión biológica con alguien, ya que ella fue adoptada cuando era niña.

Un golpe brutal propinado a la cabeza de Madison por su violento esposo Derek (Jake Abel), al parecer libera una especie de poder sobrenatural en ella, el cual le permite visualizar asesinatos, cometidos por un misterioso personaje de rostro deforme. Más adelante nos enteraremos que el asesino en cuestión es nada menos que David, el amigo imaginario de infancia de Madison, quien, al parecer, no es tan imaginario como se pensaba. Sydney, la hermana de luz (ella viste siempre con colores claros), tratará de ayudar a Madison, y dos policías (tan ineptos como se acostumbra en las películas de terror) llamados Kekoa Shaw (George Young) y su escéptica colega, Regina Moss (Michole Briana White), tratarán de resolver el misterio de las visiones de Madison, y atrapar al asesino que utiliza un caduceo como arma cortopunzante para acabar de forma ultraviolenta a sus víctimas (elemento fundamental de los slashers). 

Sin revelar los giros demenciales de Maligno, se puede decir que esta cinta es una versión muy superior de Z, una película reciente acerca de un niño y sus problemas con un amigo imaginario de origen diabólico. Además, esta cinta usa esos siniestros laboratorios de los trabajos de Cronenberg como The Brood y Scanners, donde se experimenta con niños (y que la serie Stranger Things también ha apropiado con éxito), así como unas sorpresas y resoluciones dignas de una telenovela turca o coreana, aderezadas con un sentido del humor camp que nos recuerda a las películas de los estudios Troma (El ataque de los tomates asesinos, El vengador tóxico, Los surfistas nazis deben morir).  La clave para disfrutar a Maligno, consiste en no tomársela en serio (como los tomates asesinos de Troma o los casos “reales” que asumen los esposos Warren en El conjuro), y dejar que esta loca cinta sobre hermanos siameses, ambidiestrismo y liberación femenina, nos aterre, nos haga reír y nos deje con la boca abierta en actitud WTF, especialmente en el último acto.