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Miss revolución

En 1970, un grupo de feministas se tomaron el concurso de Miss Mundo para protestar por la mercantilización y sexualización del cuerpo femenino. Esta comedia hace un divertido recuento de todo lo ocurrido
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Philippa Lowthorpe /

Keira Knighley, Gugu Mbatha-Raw, Jessie Buckley, Greg Kinnear

Cortesía de Cine Colombia

En 1951, el empresario británico Eric Morley fundó Miss Mundo, un certamen de belleza femenina que viene a ser la contraparte de Miss Universo, el concurso fundado un año después en Estados Unidos. 

Pese a la popularidad de estos reinados de belleza, lo cierto es que desde sus orígenes han sido criticados por reforzar la idea de que la mujer debe ser valorada solamente por sus atributos físicos y por la similitud de estos eventos con un desfile de ganado. Philippa Lowthorpe, la directora de varios episodios de las excelentes series británicas Call The Midwife y The Crown, aborda un incidente real en el que un grupo de mujeres, integrantes del movimiento de Liberación Femenina, se tomaron el concurso de Miss Mundo en su edición número 20 celebrada el 20 de noviembre de 1970, para protestar por la mercantilización y la sexualización del cuerpo de la mujer. El evento en cuestión también fue objeto de controversia debido a que Jennifer Holsten, la concursante de Granada, se convirtió en la primera mujer negra en obtener el título de Miss Mundo. 

De una manera gentil y sutil, la directora y sus guionistas Rebecca Frayn y Gaby Chiappe, nos hacen sentir avergonzados del sexismo y el machismo que todavía contaminan el comportamiento de los hombres y de algunas mujeres. Miss Revolución gira en torno a la vida de Sally Alexander (Keira Knightley), una mujer londinense de clase media que lucha por abrirse campo en un mundo de hombres que duda de sus capacidades y motivación para convertirse en una estudiante universitaria. Su madre Evelyn (Phyllis Logan de Downton Abbey) la presiona para que abandone esos sueños locos y se convierta en una ama de casa al cuidado de su hija y de su novio. 

Sally conoce a Jo Robinson (Jessie Buckley), una mujer rebelde y perteneciente a la clase obrera de la capital inglesa, quien al principio se burla de ella, pero que termina introduciéndola al movimiento de Liberación Femenina y al plan de tomarse el concurso de Miss Mundo.

De una forma paralela, conoceremos al flemático y sexista Eric Morley (Rhys Ifans), haciendo los preparativos para el evento junto con su esposa Julia (Keeley Hawes), una mujer mucho más astuta y visionaria que él. La pareja logra convencer al comediante estadounidense Bob Hope (Greg Kinnear en un retrato extremadamente peyorativo de la leyenda) para que sea presentador del certamen. Veremos a Hope como un hombre mucho más sexista que el fundador de Miss Mundo y cuya esposa, Dolores Hope (Lesley Manville), es más que consciente de las correrías e infidelidades del veterano comediante.

Asimismo, nos adentraremos en el certamen para conocer a algunas de las candidatas, como lo son la gélida Maj Christel Johansson (Clara Rosager), la participante de Suecia y la favorita a llevarse la corona; la ingenua Pearl Janssen (Loreece Harrison), la candidata de “África del sur”, la segunda participante de Sudáfrica que fue elegida para evitar la controversia generada por las políticas del Apartheid; y, por supuesto, a Jennifer Holsten (Gugu Mbatha-Raw), una mujer que sabe que no tiene muchas oportunidades por su color de piel y que sueña con convertirse en periodista.    

El ritmo característico de las mejores comedias británicas, las estupendas actuaciones de su elenco y los mensajes sobre identidad de género, clase social y origen étnico (los cuales son transmitidos con eficacia y delicadeza, sin caer en panfletos pesados o discursos abrumadores), hacen de esta película todo un placer cinematográfico.