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Music

El musical de Sia acerca de una niña autista y su hermana con problemas de sustancias no es el desastre que muchos afirman que es. Pero tampoco es una gran película
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Sia /

Kate Hudson, Maddie Ziegler, Leslie Odom Jr., Hector Elizondo

Cortesía de Warner

Para quienes no lo saben, Sia es una cantante australiana, que en un principio comenzó a adquirir una gran reputación como compositora para otros artistas (Rihanna, Flo Rida), y que luego saltaría a la fama con los videos de los sencillos Chandelier, Elastic Heart, Big Girls Cry, Cheap Thrills y Thunderclouds (una colaboración con Diplo y Labyrinth), en los que ella es reemplazada por su alter ego, una niña llamada Maddie Ziegler, que lideraba unas originales coreografías de danza.

Ahora Sia y Maddie vuelven a reunirse, pero esta vez en un largometraje llamado Music, el cual originalmente estaba pensado como un melodrama acerca de una chica autista y la relación con su hermana mayor, una alcohólica y drogadicta en recuperación. Cuando Sia tomó las riendas de la dirección, el presupuesto aumentó y la cinta se convirtió en un musical acerca de una niña autista y una mujer ex adicta.

El fallecido Jacques Demy (director de esa hermosa película llamada Los paraguas de Cherburgo) decía que los musicales idealizan la realidad. La premisa inherente a los números de danza y música al interior de una narrativa dramática, funciona como una vía de escape hacia un mundo mágico e irreal, e hizo que este género gozara de una inmensa popularidad entre los años 30 y 50, décadas marcadas por la depresión económica y el sufrimiento causado por la Segunda Guerra Mundial. 

Hoy en día, el musical en el cine se encuentra moribundo y con muchos detractores que no lo soportan, puesto que no logran comprender por qué en este tipo de películas, la gente comienza a bailar y a cantar sin razón alguna. A quienes rechazan el musical, dicha premisa les parece cursi, ridícula y hasta ofensiva (especialmente si el musical adorna la cruda realidad con música y baile). Es el caso de películas como Cabaret, que abordó los inicios del nazismo o Bailarina en la oscuridad, que exploró temas mórbidos como el maltrato a la mujer y la pena de muerte.  

No tiene sentido, entonces, exigirle a la película de Sia, un abordaje clínico, realista y meticuloso en lo que tiene que ver con el autismo de su personaje protagonista, una niña llamada Music (Ziegler) y que vive en un pequeño apartamento junto a su abuela Millie (Mary Kay Place). Esto es tan absurdo como pedirle realismo a Forrest Gump, en lo concerniente a su discapacidad cognitiva, o a Rain Man, en lo relacionado con su Síndrome Savant.

En el musical de Sia, vemos a Music llevar a cabo su rutina diaria, que incluye desayunar los mismos huevos de siempre, pedirle a su abuela que le haga las mismas trenzas de siempre, y hacer su paseo diario, el cual es supervisado por sus vecinos y amigos. También vemos como Music se abstrae de su realidad cotidiana, imaginándose como la protagonista de unos números musicales surrealistas, llenos de color y trajes extravagantes, que van en la línea de los populares vídeos musicales de la directora.  

Pero las rutinas de Music se ven interrumpidas de manera abrupta, cuando la abuela muere de un derrame cerebral. Como si se tratase de una versión femenina de Rain Man, entra en escena Kazu (Kate Hudson), la hermana mayor de Music, quien se encuentra atravesando por un proceso de rehabilitación y que es forzada a responsabilizarse por la niña autista que ha quedado sola y desamparada. Sobra decir que, poco a poco, Kazu aprenderá a querer a su pequeña hermana. 

Junto a las dos chicas, encontramos a Ebo (Leslie Odom, Jr.), un inmigrante africano que dirige un gimnasio para jóvenes aspirantes a boxeadores y vecino de Music. Ebo siente un gran cariño por la chica autista, aprende a querer a Kazu y oculta algunos secretos de su pasado. Pero en realidad, el drama realista de la película no importa mucho. Lo que hace que Music valga la pena, son sus mágicos números musicales…Nada más.

Vale la pena insistir en que pedirle a la película de Sia la precisión médica de un documental sobre el autismo (así la directora se haya disculpado en las redes) es algo ridículo. Music no es Cantando bajo la lluvia, pero tampoco es Cats. Odiarla es injusto, pero su nominación a los Globos de Oro bien puede pensarse como algo exagerada.