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Operación vanguardia

La película es una mezcla tóxica entre G.I. Joe, James Bond y Rápido y Furioso, lo que implica un descenso abismal para la carrera de Jackie Chan
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Stanley Tong /

Jackie Chan, Yang Yang, Lun Ai, Miya Muqui

Cortesía de Cinecolor

Desde la estupenda cinta de suspenso The Foreigner, estrenada en el 2017, la carrera de Jackie Chan, el actor más taquillero en la historia del cine, va cuesta abajo. Si usted pensaba que Kung Fu Yoga, Wolf Warrior 2, Operation Red Sea y Bleeding Steel eran los peores trabajos en la carrera del astro del cine de acción de antaño, espere a ver Operación Vanguardia, un desastre absoluto cuyo único aspecto redimible es que incluye a Chan.

En esta terrible película dirigida por el también decadente Stanley Tong (el director de Supercop y Masacre en Nueva York, dos de los mejores trabajos en la filmografía de Jackie Chan), el maestro de las artes marciales interpreta a Huanting Tang, el líder de Vanguard, un equipo internacional que se dedica a velar por la seguridad de quienes lo necesitan. 

Tang y sus subalternos tienen la misión de proteger al contador Guoli Quin (Jackson Lou) de la amenaza ejercida por La Hermandad de la Venganza, un grupo terrorista procedente del Medio Oriente, al que Quin ayudó a fundar y a equipar en contra de su voluntad con armas de destrucción masiva, vendiendo petróleo y dispositivos tecnológicos en Europa.     

Esta cinta patriotera y propagandística al peor estilo de los trabajos de Michael Bay, incluye unas escenas de acción tremendamente aburridas y que sufren de un exceso de pésimos efectos especiales (parece una película de finales de los noventa, donde se comenzaba a experimentar con los caracteres generados por computador). Otro aspecto desfavorable es que Chan, tal vez por su edad (el actor ya cuenta con 67 años cumplidos), le ha cedido las escenas de pelea a Lun-Ai y a Yang Yang, unos actores jóvenes que no poseen ni el carisma ni la experticia de su mentor.

Lun-Ai interpreta al devoto padre y esposo Zhang Kaixuan y Yang Yang encarna al soltero y seguidor del horóscopo Zhenyu Lei, dos de los miembros más destacados de Vanguard, quienes deben detener al grupo de mercenarios llamado Los Lobos del Ártico, que buscan secuestrar a Quin y entregarlo a La Hermandad de la Venganza. Lei es enviado también a África, para proteger a Fareeda (Ruohan Xuo), la hija de Quin. Pero luego de un enfrentamiento que incluye a un horripilante león digital y a unas hienas aún más espantosas, Lei termina siendo secuestrada por La Hermandad de la Venganza. 

Lo anterior lleva a una operación tipo “G.I. Joe conoce a James Bond y a Toretto” que incluye unas escenas de acción (todas terribles) en Londres, Zambia y finalmente, en Dubai (al parecer, el presupuesto de esta cinta es exageradamente alto). Como en las terribles cintas anteriormente mencionadas, Jackie Chan se enfrenta con mercenarios chinos y soldados de países africanos y del medio oriente, para terminar promocionando a Dubai. Y como si la obvia agenda política fuera lo de menos, los diálogos cursis e imbéciles, los mediocres efectos por computador y los artilugios vulgares y de mal gusto (como una caravana de camionetas doradas), nos hacen pensar en el enorme daño que la saga de Rápido y Furioso le ha hecho al cine mundial.