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Películas cargadas de espíritu feminista

Un repaso a películas que transmiten la fuerza y la sensibilidad particular de una mirada femenina
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ILUSTRACIÓN POR ALIAS CE, BASADA EN LAS FOTOGRAFÍAS: DESDE ARRIBA (EN EL SENTIDO DEL RELOJ): MIRAMAX/CORTESÍA EVERETT; DISNEY/PIXAR; ©MGM/COURTESY EVERETT COLLECTION; SONY/EVERETT/REX FEATURES; © BLEECKER STREET MEDIA / COURTESY EVERETT COLLECTION.

El cine argumental nació en 1901 en las manos de una mujer; Alice Guy fue la primera persona en realizar una cinta de ficción. Por años fue ignorada en la historia del cine, pero los vientos de renovación y reivindicación que han soplado con insistencia en los últimos tiempos han reclamado recientemente el lugar que le corresponde.

En esa historia, las mujeres han sido subrepresentadas y en la industria se volvió común, endémico y sistemático el hecho de soslayar las oportunidades para ocupar cargos de importancia; en una sociedad gravemente enferma de machismo, el cine tenía que mostrar los mismos síntomas. Hace no pocos años era común que los estudios regidos por ancianos blancos operaran bajo mecánicas de acoso y abuso, en donde las mujeres eran consideradas apenas como un lindo complemento, un objeto de la obsesión romántica o un artificio decorativo ideal para perpetuar estereotipos, pero se consideraba que no vendían entradas. Según los genios del negocio, los hombres no pagaban una entrada a cine para ver algo donde una mujer o un negro fueran protagonistas.  También la carrera de las directoras fue puesta en remojo por asuntos como la maternidad, que se convertía en una excusa para desacreditar los proyectos liderados por mujeres, ya que ninguna producción o carrera podría darse una pausa de nueve meses.

Pero los tiempos cambian, así que quisimos dar una mirada a la punta del iceberg en donde sobresalen algunos títulos que cabe mencionar, pero donde podríamos incluir un océano de talentos que complementarían y abrirían un espectro de matices a esta modesta lista inspirada por este espíritu aguerrido.

Thelma & Louise

Ridley Scott – 1991

La guionista Callie Khouri producía videoclips. Un día tuvo la idea de hacer una película sobre su amistad con la cantante de country Pam Tillis. Imaginó algo que pudiera hacer con poco dinero, con cierto sentido documental y que fuera dirigida por ella junto al equipo reducido con el que se rueda un video musical. Pensó en hacerla con su amiga Amanda Temple, ella le mostró el guion a su esposo Julien (Jubilee) y decidieron comprar los derechos de la historia. Tras dar muchas vueltas, Ridley Scott se involucró y se convirtió en el director de una película que contaría con un presupuesto de medio millón de dólares y con Jodie Foster junto a Michelle Pfeiffer en los papeles protagónicos. El silencio de los inocentes alejó a Foster del papel, y tras muchas vueltas llegaron a los nombres de Geena Davis y Susan Sarandon, quienes con su inigualable química llevaron la película a un nivel muy alto. Ellas representaban a unas mujeres de tiempos distintos. Davis tiene un coeficiente intelectual superior al 98 % de la población y aunque empezó representando a jóvenes incautas, ha convertido su carrera en una plataforma para la conciencia femenina. Sarandon ya había hecho mover el piso al exigir y obtener un salario igual al de su contraparte, Paul Newman, en Twilight de 1989. Se ha mantenido activa artística y políticamente, y fue una de las personalidades que aprovechó cada alfombra roja y foro público para disparar en contra del tirano populista Donald Trump.

Su comprensión de la historia de Thelma & Louise las llevó a plantear diversas exigencias al equipo de producción y al director; Geena Davis no aceptó la imposición de una doble de cuerpo para sus escenas íntimas. Y en un apretado casting con nombres como Mark Ruffalo y George Clooney, Susan apostó por un desconocido llamado Brad Pitt, y así acercó el guión a una experiencia más humana. Callie Khouri recibió el Óscar por su guion, y no dudó en exigir mejores espacios para las mujeres. Durante la ceremonia del Oscar celebró diciendo: “Si hay un final feliz posible para Thelma & Louise, es este”. Actualmente es directora y guionista principal de la exitosa serie Nashville y se ha referido a su guion clásico diciendo que escribió Thelma & Louise porque nunca se había sentido bien con respecto a la forma en la que las mujeres habían sido representadas en el cine.

Persépolis

Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud – 2007

No es fácil crecer a la sombra de un poder totalitario y fascista, pero tampoco es fácil hacer que quienes no han vivido esta experiencia lo comprendan. Tener que esconderse el pelo, someterse al estricto código de vestuario o acostumbrarse a las ejecuciones, hace parte de una mecánica en la que también entran los miedos sembrados en la propia familia y los tabúes que la sociedad asume como verdades.

El notable logro de Persépolis está en transmitir exactamente eso, nos hace vivir con ello, nos hace crecer a través de los ojos de esa niña que acude a Iron Maiden y al punk para encontrar su propia fuerza, y también nos hace huir con ella del horror. Es inevitable sentirse cerca de su historia, sobre todo cuando retomamos las palabras que su directora concedió en una entrevista, refiriéndose a la relación entre su historia y la realidad latinoamericana. “Cuando leo a latinoamericanos me doy cuenta de que tenemos la misma relación con los muertos. En mi cultura también es normal que los espíritus estén ahí y que las dimensiones de la vida y la muerte habiten el mismo plano. La cultura europea pone todo en cajas, la vida en una, la muerte en otra; eso, claro, te hace avanzar muy rápido, pero quita la poesía. Es eficiente pero aburrido”.

Esta vigorosa historia de migración no idealiza el escape, y también nos muestra la descarnada naturalidad con la que se entiende al migrante que llega de las antiguas colonias a encontrar refugio en los países que históricamente influyeron en los trágicos destinos políticos de los territorios que antes dominaban.

El Piano

Jane Campion – 1993

Su directora dijo que el impulso que la llevó a hacer esta película surgió cuando “buscaba reexaminar qué es el erotismo”. En ese camino libró a su cinta del yugo de la palabra y clavó a su personaje principal en una playa bella y agreste, en donde la opresión estaba materializada por un pasado al cual era imposible referirse, y nos entregó a un personaje inolvidable que debe acarrear un piano enorme para lograr transmitir su sensibilidad al mundo. Todo está contenido en esa metáfora y se expande en la historia de una mujer que, tras perder traumáticamente la voz, solo puede comunicarse usando sus manos, lo hace con su hija que sabe lenguaje de señas, a través del piano para expresarse ante los demás mortales y con algunas pieles que acaricia.

El piano convirtió el silencio en un lenguaje y nos permitió establecer relaciones entre la dominación, la exploración de la sensibilidad humana y el empoderamiento, y lo hace sabiamente a través de indagación en la sexualidad y el deseo femenino. El resultado cambió la historia del cine y marcó un camino al establecer una cadena de hitos. Jane Campion se convirtió en la primera mujer en ganar la Palma de Oro del Festival de Cannes, brilló en los premios Óscar y en los BAFTA, las actuaciones de Ana Paquin, Holy Hunter, Harvey Keitel y Sam Neil fueron privilegiadas y se hicieron inmortales gracias a una puesta en escena delicada y poderosa. 

Lady Bird

Greta Herwig – 2018

Lady Bird puede verse como una cinta sobre rituales. Parte de dos lugares comunes y asfixiantes del cine norteamericano como los son el último año de secundaria y el escape del “pueblo trampa”, pero nos conduce a otros sitios, a través de su maratón por los eventos propios de los últimos años escolares.

Es una cinta de crecimiento, trasformación y, aunque mira todo con la sorpresa de quien se ve inmerso en una caricatura, desprecia el desprecio. Opta por abrazar y celebrar las diferencias con la madurez que espera del otro lado de esos ritos de pasaje.  En este caso la madurez alcanzada tras la sucesión de ritos y reflexiones no tiene que ver con doblegarse ante las expectativas que la sociedad tiene sobre lo que debe ser una mujer, por el contrario, celebra la duda y el camino real que se atraviesa al crecer. Lady Bird establece su propio equilibrio al valorar momentos definitivos que no están ligados únicamente a esos ritos, que no dependen de la aprobación del colectivo social. Su directora Greta Herwig se ha convertido en una voz potente, poderosa para su generación. Con cintas como Frances Ha y Mujercitas ha establecido un dialogo profundo en palabras leves, la magnífica directora y maravillosa guionista logra llevarnos muy dentro de sus personajes y sus historias sin que apenas nos demos cuenta.

The Assistant

Kitty Green – 2020

En medio de la tormenta de acusaciones contra Harvey Wenstein y poderosas figuras del mundo del espectáculo en Norteamérica y el mundo, surge The Assistant como un grito silencioso contra los abusos que han sido denunciados por campañas como el #MeToo. Esta precisa y poderosa historia nos lleva al interior de una compañía productora de películas, y a través de un día en la vida de la asistente de un productor nos lanza a la cara toda la mecánica y el circulo de relaciones criminales que favorecen conductas como el acoso laboral, sexual y la violación en contra de mujeres en su entorno laboral, en industrias como el cine, la televisión o la música.

Aunque la película no alude directamente a la búsqueda de la reivindicación o el proceso valeroso de las mujeres que elevan las denuncias, como sucede en cintas como Bombshell, o se beneficie de la idea de plantear heroínas en plan Wonder Woman o Mad Max, sí alude a una confrontación moral y ética al poner en la piel de una mujer la normalización de conductas lascivas. The Assistant pone la ambición dentro del cuadro y genera a través del conflicto ético de su protagonista una acción reflexiva en el espectador. 

Legalmente rubia

Robert Luketic -2001

La novela de Amanda Brown fue ignorada hasta que la imprimió en papel rosa y la envió de nuevo, pasó de ser un paquete más en la lista de manuscritos en evaluación a una sensación editorial por la que los estudios ofertaban sin medida. Fue vista como la oportunidad de hacer una “comedia sexy para sentirse bien”, pero la historia personal de Amanda estaba detrás de todo, y logró que mucha de su angustia real ante temas como los trabajos destinados exclusivamente a los hombres, las aspiraciones limitantes de las mujeres a recrear estereotipos, la solidaridad entre mujeres y la lucha contra el acoso tuvieran un lugar para ser pensados dentro de los engranajes de la maquinaria.

Cleo de 5 a 7

Agnès Varda – 1961

En el centro de la transformación que la Nueva Ola francesa significó para el cine, estaba Agnes Varda. Era una directora inquieta e incansable que usó el metraje de esta película para recorrer instantes aparentemente intrascendentes en los que surge el conflicto de sentirse solo al enfrentar un mundo vacío. La magistral puesta en escena convierte la cámara en un vehículo emocional y logra retratar la experiencia humana desde una arista femenina que hasta ese momento no había sido explorada con tal coherencia estética y estilística.

Valiente

Brenda Chapman, Mark Andrews – 2012

Las nuevas generaciones han crecido al lado de referentes que no limitan a la mujer al personaje en peligro que espera ser salvado. Disney actualizó su idea de las princesas en peligro por la de las princesas guerreras que son el motor de sus propias búsquedas y, aunque todavía conservan mucho de Disney y sus códigos, han reclamado el lugar que merecen quienes se han atrevido a cambiar la historia.

Virus Tropical

Powerpaola, Santiago Caicedo – 2018

El manifiesto punkero tropical de Powerpaola fue una exitosa novela gráfica, y luego se convirtió en una de las películas de animación más singulares de la historia del cine iberoamericano. Según cuenta su productora Carolina Barrera, en un inicio fue fácil encontrar aliados internacionales, pero rápidamente se bajaban del bus cuando el equipo se negaba a incluir más temas de guerra o narcotráfico que la harían viable al dar tratamiento exótico de la miseria latinoamericana. Aunque siempre tuvieron un referente en Persépolis, sabían que no querían llegar allá, respetaron la esencia de la historia y este relato de maduración autobiográfico se dotó de una personalidad fuerte y auténtica, que da la lucha por aferrarse a una identidad en construcción. 

María Cano

Camila Loboguerrero – 1990

María Cano fue pionera en la política colombiana, una mujer aguerrida que llegó a ser brillantemente interpretada por María Eugenia Dávila en una cinta dirigida por la también pionera Camila Loboguerrero. María Cano se basa en la historia de la sindicalista conocida como “la flor del trabajo”, una apasionada de las letras que saltó de la escritura de poesía erótica a involucrarse en las reivindicaciones de los derechos obreros, al punto de convertirse en cofundadora del partido socialista colombiano.