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Pequeños secretos

Después de pasar por las manos de Steven Spielberg y Clint Eastwood, el guion de John Lee Hancock acerca de la cacería a un asesino en serie, es finalmente convertido en película por el mismo autor
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John Lee Hancock /

Denzel Washington, Rami Malek, Jared Leto

Cortesía de Warner Bros

Años antes de convertirse en un guionista reconocido gracias a la estupenda cinta de Clint Eastwood Un mundo perfecto de 1993, John Lee Hancock escribió Pequeños secretos, una escabrosa historia policíaca, acerca de un sheriff veterano, oriundo del Condado de Kern en California, que se une con un prestigioso detective del Condado de Los Ángeles, para atrapar a un asesino en serie quien, al parecer, lleva años suelto y ha vuelto a las andadas. 

Para fortuna de David Fincher, Hancock no pudo llevar a la pantalla grande su guion sino treinta años después, ya que, si se hubiera convertido en película para los inicios de la década de los noventa, Se7en, (el trabajo que puso a Fincher en el mapa), se hubiera visto como una copia al carbón de Pequeños secretos.  

El guion de Hancock pasó por las manos de Clint Eastwood (además de Un mundo perfecto, él también adaptó la novela Medianoche en el jardín del bien y del mal para el director), pero fue dejado a un lado. Luego Danny DeVito se mostró interesado en algún momento e inclusive Steven Spielberg, quien terminó rechazándolo por considerarlo demasiado oscuro para él.

Es así que, del mismo modo en que Fincher desempolvó el viejo guion de su padre, para hacer la maravillosa Mank, Hancock, gozando de un relativo prestigio como director gracias a las populares cintas El novato y Un sueño posible (ambas sobre dos de sus grandes pasiones, el béisbol y el fútbol americano), así como la estupenda Hambre de poder (sobre el fundador de McDonald’s), decidió sacar su guion del armario para convertirlo en una película protagonizada por tres ganadores del Óscar. 

El gran Denzel Washington (próximo a protagonizar a Macbeth en una nueva versión de la tragedia de Shakespeare), interpreta a Joe Deacon, el policía veterano con un misterioso pasado, quien es ordenado por su superior para que viaje a Los Ángeles a comparar unas evidencias y quien termina formando equipo con el joven y algo soberbio agente Jim Baxter (Rami Malek haciendo de él mismo, como es costumbre), para atrapar a un asesino en serie, quien probablemente es el mismo que estuvo persiguiendo Deacon en el pasado. El principal sospechoso es Albert Sparma, un hombre excéntrico con una apariencia similar a la de Charles Manson, quien al igual que John Doe, el asesino en serie de Se7en, provoca y juega con los dos policías. 

Revelar más elementos de la trama desarrollada en los años noventa, estropearía las múltiples sorpresas de la historia (especialmente un tercer acto abierto a la discusión), pero hay que decir que Hancock, aunque es un director sólido, carece de la maestría para el manejo de las atmósferas de Fincher. Sin embargo, logra capturar una muy buena actuación de Washington quien, gracias a su instinto actoral y su visceralidad, logra llegar a la esencia de su policía agobiado y lleno de culpas. Pero, quien se roba el show es Leto, que llega a construir un personaje hipnótico y deliciosamente diabólico, que nos hace pensar en el Joker que pudo ser pero que no fue.  

Si un director más estilizado y arriesgado hubiera asumido el proyecto de dirigir el guion de Hancock, Pequeños secretos podría haber sido una mejor película. De todas maneras, no deja de ser entretenida, en algunos momentos plena de suspenso y con unas buenas interpretaciones.