fbpx

Rebecca

Lily James, Armie Hammer y Kristin Scott Thomas reemplazan con dignidad a los personajes interpretados en 1940 por Joan Fontaine, Sir Laurence Olivier y Judith Anderson, pero sufren por el acoso del fantasma del director más importante de todos los tiempos
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Ben Wheatley /

Armie Hammer, Lily James, Kristin Scott Thomas

Cortesía de Netflix

¿Vale la pena rehacer un clásico? Rebecca, la primera película estadounidense de Alfred Hitchcock, basada en la novela gótica de Daphne Du Maurier, fue nada menos que la única obra de la filmografía del director en obtener un premio Óscar a la Mejor Película. 

Este fue un premio más que merecido (aunque sorprende que Hitchcock jamás haya ganado el premio a mejor director), ya que Rebecca es toda una obra maestra. Con una temática de tintes psicoanalíticos similar a la que el director más adelante abordó en su película Vertigo, esta cinta de 1940 nos cuenta la historia de una joven de origen humilde (Joan Fontaine), atormentada por el recuerdo de la primera pareja de su nuevo esposo, el millonario Maxim de Winter (Laurence Olivier). ¿Es Rebecca un fantasma de verdad, o más bien es la obsesión de un hombre que no ha podido superar un trágico amor perteneciente a su pasado? 

Para su película, Hitchcock gozó de un generoso presupuesto, lo cual le permitió una estupenda dirección de arte y un trabajo de fotografía en blanco y negro, que bien puede considerarse como uno de los mejores en la historia del cine, a cargo de George Barnes. Eso sin contar a la gran Judith Anderson, con una interpretación magistral como la Señora Danvers, el ama de llaves de Manderley, la enorme mansión de los de Winter.    

La versión actual, a cargo del británico Ben Wheatley (High-Rise, Free Fire, Kill List) no se acerca a la maestría lograda por Hitchcock, pero no es para nada una mala película. La nueva Rebecca cuenta con tres excelentes actores: Armie Hammer como el atormentado Maxim de Winter, la bella y talentosa Lily James como la más atormentada aún Sra. de Winter, y la siempre grandiosa Kristin Scott Thomas como la perversa Señora Danvers; el guion escrito por Jane Goldman, Joe Shrapnel y Anna Waterhouse, mantiene la truculencia, el suspenso y la elegante atmósfera de su predecesora; e inclusive, para su tercer acto, la cinta de Wheatley adquiere un matiz de picardía, perversión y humor negro característico del cine de Hitchcock, pero que, curiosamente, no se encuentra en su Rebecca. 

Sin embargo, es casi inevitable no pensar en el fantasma del pasado, cuando se está viendo esta nueva versión a todo color. Como si se tratara de John Ferguson, el protagonista de Vertigo, quien no puede olvidar a su amada Melanie, pese a que ha conocido a Judy, una nueva mujer tan bella como Melanie (aunque algo vulgar); o como el mismo Sr. de Winter, quien no puede darse un solo momento de felicidad con su nueva esposa porque todo le recuerda a su ex, el espectador no podrá disfrutar de la nueva Rebecca, si permite que el fantasma de Hitchcock nos atormente en cada uno de los fotogramas de la cinta de Wheatley.