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Reminiscencia

Un Sci-Fi Noir protagonizado por un detective obsesionado con una mujer fatal en un futuro distópico, que incluye máquinas para recordar, traiciones, mentiras, corrupción y mucha agua
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Lisa Joy /

Hugh Jackman, Rebecca Ferguson, Thandiwe Newton, Cliff Curtis

Cortesía de Warner

El Noir es un género con una estructura narrativa canónica, en la que su protagonista es un antihéroe (un héroe imperfecto, solitario y amargado, con un pasado oscuro a sus espaldas), quien vive en un escenario urbano decadente. El antihéroe conocerá a una femme fatale (una mujer que hace parte de la dualidad “ser y parecer”) de la cual se enamorará perdidamente. Acto seguido, nuestro antihéroe descenderá a un infierno de cinismo, corrupción y traición, en donde intentará rescatar y/o redimir a la mujer de sus afectos.    

La idea de mezclar la ciencia ficción con el Noir no es algo nuevo y tiene nombre propio: Blade Runner. En la adaptación de Ridley Scott de la historia de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, el director incorporó las reglas del noir a un relato distópico y existencialista, para convertir al personaje de Rick Deckard en un hombre solitario, rudo y falible, que es presa de una misteriosa mujer llamada Rachael, que bien puede representar todo lo que odia y ama al mismo tiempo. 

¿Qué pasaría si a la premisa de Blade Runner le añadimos como refuerzo la premisa de Inception? No sabemos qué es real o no porque podemos estar soñando o viviendo una ilusión. ¿Y si a la suma de las dos premisas anteriores le sumamos la de Eternal Sunshine Of The Spotless Mind, pero a la inversa? (no queremos un mecanismo artificial para olvidar sino recordarlo todo).   

Bienvenidos al universo de Reminiscencia, el nuevo sci-fi noir cortesía de Lisa Joy, la guionista de esa serie de culto llamada Pushing Daisies, acerca de un hombre que puede revivir muertos por un breve período de tiempo para resolver crímenes, y de la actualización de Westworld para HBO.

En su primer largometraje, la esposa de Jonathan Nolan (el guionista de Memento, e Interstellar para su hermano Christopher, y de numerosos capítulos de Westworld) nos cuenta una historia de amor y traición ambientada en un futuro distópico y narrada por su protagonista, Nick Bannister, un investigador privado de la mente humana (encarnado por Hugh Jackman, el actor que interpretó en varias ocasiones al icónico antihéroe conocido como Wolverine).

Con una voz en off que nos recuerda a la de Harrison Ford en una de las varias versiones de Blade Runner, Bannister nos cuenta de un modo poético (y algo cursi) cómo él trabaja con los recuerdos de las personas, vive en una Miami inundada debido al cambio climático y que todavía se recupera de una gran guerra que dejó una gran desolación y amargura. Nick trabaja junto con su asistente Watts (Thandiwe Newton), otra veterana de las “Guerras fronterizas” y quien aquí sirve como la clásica asistente del antihéroe que siempre estuvo enamorada en secreto de él.  

Nick y Watts poseen un tanque que le permite a las personas evocar sus recuerdos de una manera realista por un precio justo. Los clientes de los dos veteranos buscan recuperar de una manera artificial a las personas que ya no están con ellas y a los momentos que han quedado en el pasado. Al parecer, este dispositivo crea adicción en muchos de sus clientes (lo que nos recuerda a Strange Days y Until The End Of The World, esos otros Sci-fi Noir de culto acerca de los sueños y las ilusiones perdidas y cómo unos dispositivos tecnológicos permiten recuperarlos. Tampoco podemos olvidar a San Junipero, esa obra maestra sobre la nostalgia y los recuerdos, perteneciente a la serie antológica Black Mirror.

Entra en escena la Femme Fatale. Ella es Mae (Rebecca Ferguson canalizando los espíritus de Rita Hayworth y Veronica Lake), una mujer en apariencia inocente y de mirada triste, que acude a Nick para que su máquina le ayude a encontrar sus llaves extraviadas. Nick queda extasiado ante la belleza de Mae y como si se tratara de Humphrey Bogart en In A Lonely Place, Dead Reckoning, The Maltese Falcon o cualquier otro Noir que haya protagonizado, el detective de la mente se convierte en prisionero de su corazón.

Ahora, como si se tratara de Laura (la película considerada como uno de los primeros Noir), Nick se obsesiona con la mujer y mucho más cuando ella desaparece sin dejar rastro. Es así que el detective utilizará su propio dispositivo para indagar detenidamente en sus recuerdos para intentar descifrar el misterio de la desaparición de su amada. Y mientras lo hace, descubrirá un infierno de corrupción, vicios, traiciones y mentiras. 

En esta película todo es reminiscencia para el cinéfilo curtido: ¿Las ciudades inundadas son una referente a Chinatown, el clásico Noir de Polanski? ¿Qué me dicen del monólogo del villano Cyrus Boothe (Cliff Curtis) mientras agarra con las manos a una paloma, como si se tratara del replicante de Blade Runner encarnado por el fallecido Rutger Hauer? ¿O la indudable similitud de Mae con Jessica Rabbit (Who Framed Roger Rabbit), Susie Diamond (Fabulous Baker Boys), Dorothy Vallens (Blue Velvet) y Gilda, todas en una, mientras canta sus melancólicas tonadas en un club nocturno?   

Esa es la falla de Reminiscencia. No es la actitud poco convincente del enamorado Nick. Tampoco es la redención de una mujer que hubiera quedado mucho mejor como malvada. Es su tremenda falta de originalidad. Pero por lo menos la reconoce, ya que también hace referencia al mito del Orfeo y Eurídice, en la que un hombre perdidamente enamorado desciende al infierno para rescatar a su mujer. 

Es cierto que no hay nada realmente original en el arte y mucho menos en el cine actual, pero Reminiscencia se siente como uno de esos CD recopilatorios de éxitos interpretados por otros artistas, que nos hace extrañar con rabia y desilusión los temas originales.