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Sin opciones

La delirante historia del icónico DeLorean es contada en una película sumamente entretenida, que examina el ego masculino y que cuenta con unas buenas interpretaciones
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Nick Hamm /

Jason Sudeikis, Lee Pace, Judy Greer, Isabel Arraiza, Corey Stoll, Michael Cudlitz

El automóvil que se hizo famoso en las películas de Volver al futuro, esconde una increíble historia de crímenes, traiciones y ambiciones rotas.

Cortesía de Cineplex

El DMC-12, diseñado por el fallecido John DeLorean, fue fabricado entre 1981 y 1982.  Este mítico automóvil, con sus puertas de ala de gaviota y su carrocería metálica de acero inoxidable, fue utilizado en la trilogía de películas de Volver al futuro, y desde ese entonces, se ha convertido en todo un icono del diseño automotriz.  

Pero detrás de su creación, se esconde una historia increíble pero cierta. La película de Nick Hamm (El viaje) nos revela los secretos detrás del DeLorean, a partir de Jim Hoffman (Jason Sudeikis destilando picardía), un carismático piloto comercial de avión, quien al ser descubierto transportando cocaína a Bolivia, se ve forzado a convertirse en informante para el agente especial Benedict Tisa del FBI (Corey Stoll). 

Hoffman se va a vivir con su esposa Ellen (Judy Greer) y sus hijos a una casa ubicada en un lujoso vecindario. Allí se hace amigo de su vecino, el prestigioso diseñador de autos (encarnado por un hipnótico Lee Pace) quien había logrado escalar en la General Motors hasta ocupar el puesto de vicepresidente, gracias al famoso Pontiac GTO de su creación. El ambicioso DeLorean se retira para crear su propia compañía y un nuevo auto, pero los problemas económicos llevan al borde de la desesperación al genial y petulante empresario.

Es ahí que Hoffman ve una oportunidad de negocio: este le ofrece a DeLorean una opción para salir de sus aprietos, contactándolo con el narcotraficante Morgan Hetrick (Michael Cudlitz) para vender un maletín de cocaína por un millón de dólares y así salvar a la empresa de la quiebra inminente.     

Con una estructura narrativa fragmentada que parte del juicio a John DeLorean, para recurrir luego a numerosos flashbacks, este es un trabajo sumamente divertido que goza de muy buenas actuaciones, que rebosa de energía y que, al mejor estilo Blow o American Made (cintas sobre drogas basadas en unos increíbles hechos reales), Sin opciones es un estudio sobre el ego masculino que nos muestra cómo la envidia y la traición acaban con las ambiciones, tanto del bribón como las del visionario.