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Stardust, el suicidio de una película biográfica de rock & roll

Esta mirada a la gira de David Bowie por Estados Unidos en un momento crucial de su carrera, es un ejemplo de cómo no hacer una cinta de rock
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Johnny Flynn en Stardust.

IFC Films

En 1971, David Bowie estaba en una encrucijada. Su tercer álbum, The Man Who Sold the World, no había tenido el recibimiento que pensó que iba a tener. Su esposa, Angela, se estaba impacientando por su falta de fama y fortuna. Los sencillos a duras penas habían entrado a las listas. Se había estancado comercialmente en Estados Unidos y Reino Unido, a pesar de que había comenzado a atraer un poco la atención de la crítica en Norteamérica. Así que su sello, Mercury, decidió enviar a Bowie a una gira promocional por EE.UU. No iba a poder dar conciertos, simplemente iba a dar entrevistas en emisoras de radio y a hablar con grandes periodistas de rock como John Mendelsohn.

Su acompañante para el viaje sería el publicista Rob Oberman, quien era la única persona que le tenía fe al artista. Hubo muchas drogas, algunos encuentros sexuales con groupies y a menudo una guitarra desafinada. La breve gira por Estados Unidos no fue lo que podría llamarse un éxito. Sin embargo, el músico comenzó a trabajar en dos discos cuando regresó a Inglaterra. Uno era Hunky Dory y el otro involucraba a un alienígena que lideraba una banda conocida como Spiders from Mars.

Stardust es, o intenta ser, una versión hipotética de ese viaje, preguntándose cómo fue la aventura de Bowie en Estados Unidos y teniendo como respuesta que inhalar cocaína e impactar en las calles con sus trajes, ayudaron a alimentar su alter ego. Nadie está pidiendo explicaciones, aunque los espectadores podrían sorprenderse cuando les surjan tantas dudas: ¿por qué cualquier actor se atrevería a interpretar al camaleón del rock, especialmente si su nombre no es Tilda Swinton? ¿Le debemos dar puntos extra a Johnny Flynn por asumir una tarea tan difícil, incluso si le restas puntos por hacer que la profundidad del performance de Bowie se convierta en algo superficial y aburrido? ¿Realmente puedes hacer una biopic sobre el cantante si no tienes los derechos para usar su música? ¿De verdad los publicistas de los 70 hablaban en un tono cliché de superación personal? ¿Así es como el actor y comediante Marc Maron se ve sin bigote? ¿Cuántos fragmentos de música genérica puede usar una película como score antes de que los oídos comiencen a sangrar?

Pero aún hay más: ¿es a propósito o un error que se enuncie que el protagonista se reunirá con Andy Warhol, pero después simplemente cortar al cantante hablando sobre el artista sin molestarse en mostrarlo? ¿Realmente podemos decir que alguien está “interpretando” a Marc Bolan si otra persona únicamente dice “¿qué piensas, Marc Bolan?”? ¿Es posible hacer que Angie Bowie se vea más insoportable que como es retratada aquí?

Y: ¿qué tanta culpa tienen los coescritores Christopher Bell y Gabriel Range por la falta de perspectiva, especialmente en las escenas que involucran a Terry, el hermano autista de Bowie? ¿Cómo se puede recrear el primer concierto de Ziggy en 1972 en Inglaterra y no representar una pizca del dinamismo del momento, incluso cuando tienes la forma de hacerlo? ¿Acaso Stardust solo existe para hacer que Bohemian Rhapsody se vea mejor en comparación? ¿Por qué la seguimos viendo?

En un punto, cerca de la mitad de la película, Bowie (Flynn) regresa de un encuentro con el vocalista de The Velvet Underground. “Ese no era Lou Reed”, le dice Oberman (Maron). “Ese era Doug Yule, Reed dejó la banda hace meses”. Bowie no se impresiona y pregunta, “Una estrella de rock o alguien interpretando a una… ¿cuál es la diferencia?”. “¡Hay una gran diferencia!”, grita su publicista. Por tan solo un instante Stardust muestra una cantidad asombrosa de autoconsciencia. Después pasa de este gran momento de descubrimiento a ser una producción básica sobre la fama. Así es como se ve un suicidio de una película biográfica de rock & roll. Vuelve Velvet Goldmine, todo está perdonado.