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The United States vs Billie Holiday

Lo que bien pudo haber sido una cinta enfocada en el activismo político o en la música de la Dama del Blues, termina siendo un retrato oscuro y facilista sobre las adicciones y el abuso que sufrió la cantante
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Lee Daniels /

Andra Day, Trevante Rhodes, Garret Hedlund, Da’Vine Joy, Tyler James Williams

Cortesía de Hulu

Lee Daniels, el prestigioso director de Precious y The Butler, nos presenta un biopic sobre Billie Holiday, que intenta hacer lo que Lady Sings The Blues (1972) y la película para HBO, Lady Day at Emerson’s Bar and Grill (2016), querían hacer y no lograron: componer el retrato definitivo de una de las mujeres más importantes e interesantes en la historia de la música popular.

Como su título parecía indicar, la película de Daniels se iba a enfocar en el enfrentamiento entre la cantante y el FBI, liderado en ese entonces por el infame J. Edgar Hoover. Pero lo que pudo ser una cinta al estilo de Seberg, en la que el acto creativo y la obra de la actriz se dejan a un lado, para enfocarse en los aspectos sociopolíticos de su vida, se convierte en el lugar común de la mayoría de películas biográficas sobre artistas, las cuales se rehúsan llevar a cabo la difícil tarea de tratar de describir y analizar las razones de su talento y genialidad, para caer en una colección de chismes y anécdotas sobre sus crímenes y pecados.  

Y es que The United States Vs. Billie Holiday nos plantea inicialmente una historia basada en hechos reales, acerca de los intentos del FBI por callar a la voz que cantaba Strange Fruit, una conmovedora pieza acerca del linchamiento y muerte de un hombre negro que, la verdad sea dicha, comenzó como una canción protesta mucho antes que Holiday se apropiara de ella, para desviar su camino y enfocarse en la degeneración de la cantante como consecuencia de su adicción a la heroína, y en su degradación producto de una serie de amantes abusivos, dos aspectos sombríos de su vida, que muchas veces han logrado opacar a la hermosa voz que la convirtió en toda una leyenda que se rehúsa a morir. 

Pero esto no quiere decir que la película de Daniels no tenga sus méritos, ya que nos entrega un poderoso debut actoral a cargo de la cantante Andra Day, quien encarna el espíritu rebelde de Holiday a la perfección, y quien se atreve a cantar en la película con su propia voz, con unos resultados que hay que escuchar para creer.

También hay un aspecto poco conocido y muy interesante de la vida de Holiday, y fue su relación con Jimmy Fletcher (Trevante Rhodes), uno de los primeros agentes afroamericanos en pertenecer al FBI, asignado a la misión de vigilar e infiltrarse en el círculo de amigos de Holiday, y quien termina enamorado de ella. La cinta tampoco es tímida a la hora de hablar de la terrible infancia de la artista, quien tuvo que vivir con su madre prostituta en un burdel, para terminar, siendo violada a los 10 años de edad. 

Pero esta no es una película sobre la música de Holiday, tampoco sobre su activismo político y mucho menos sobre lo que convirtió a la cantante en la “Dama del Blues”: una mujer que prácticamente reinventó la forma de cantar, como bien lo sabía su amigo y colega Louis Armstrong, y como lo afirmarían sus contemporáneos Lester Young, Miles Davis, Chet Baker o Thelonious Monk, quienes la idolatraban.

Si quieren encontrar una aproximación profunda y real a la mujer y a la leyenda, es mejor buscarla en el libro If You Can’t Be Free, Be a Mystery: In Search of Billie Holiday, de Farah Jasmine Griffin. O mejor aún, basta con sentarse, cerrar los ojos y escuchar a Holiday cantar If You Were Mine, Fine And Mellow, These Foolish Things, My Man o Strange Fruit, para entender quién era de verdad.