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Todd Haynes plasma la hipnotizante magia de The Velvet Underground en el cine

Charlamos con el afamado director sobre su experiencia creando el nuevo documental de la banda
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Flickr / Thatspep

Desde el momento en que Todd Haynes se enteró de su existencia durante la década de los ochenta, mientras se encontraba estudiando Semiótica en la Universidad de Brown, el ahora reconocido cineasta halló instantáneamente un cierto apego a la música de The Velvet Underground. Por supuesto, su sonido ecléctico y sobrestimulante jugó un rol de gran importancia para que esto sucediera, pero el enamoramiento que Haynes sentía por este grupo se dio por algo mucho mayor, algo que todos sus escuchas identificaban tras las primeras reproducciones de sus temas.

The Velvet Underground resonaba fuertemente con cualquiera que se sintiera atrapado en un estado de nihilismo, de melancolía, de marginación e inadecuación en la sociedad que lo rodeaba. Para Haynes, quien descubrió al colectivo musical como un joven gay en búsqueda de su propia identidad, la esencia misma de la banda no sólo abrazaba su añoranza por el pertenecer, sino que también alimentó de una forma casi adictiva su hambre de creación artística. Como respuesta y agradecimiento al grupo por aquel empujón inspiracional, Haynes dirigió y coprodujo un documental sobre su evolución, obra e impacto cultural, el cual será estrenado este viernes 15 de octubre.

En The Velvet Underground, el director recuenta la fluctuante historia de la banda —desde los orígenes musicales de sus integrantes y su establecimiento, hasta sus pleitos internos y el inicio de su eventual disolución— de una manera tan sensorialmente estimulante e inmersiva que captura a la perfección la escena de su apogeo: la Ciudad de Nueva York sesentera. Fue allí donde se instauró la meca de la generación beat, donde el arte pop brilló con todo su esplendor, donde figuras como Andy Warhol dictaminaban las tendencias del momento y donde el rebelde poeta y compositor Lou Reed conoció a John Cale, el afligido violista galés con quien cofundaría la agrupación en 1964.

Para adentrar al espectador en este universo, Haynes empleó una colección impresionante de material filmográfico, auditivo y visual, proporcionado por múltiples archivos y fotógrafos licenciados, así como una banda sonora que incluye los mayores éxitos de The Velvet Underground y algunos temas de actos relacionados. Adicionalmente, para la creación del documental se entrevistó a múltiples personas que pertenecieron o estuvieron involucradas al colectivo durante su auge, entre estos: el mismo John Cale; la baterista Maureen Tucker; la hermana de Lou Reed, Merrill Reed-Weiner; la viuda del guitarrista Sterling Morrison, Martha Morrison; y el difunto director Jonas Mekas, a quien Haynes dedica este proyecto.

Además de ser el primer documental en su discografía, The Velvet Underground es un logro inigualable para Haynes por el hecho de haber sido su proyecto de cuarentena. A pesar de que las entrevistas se grabaron entre 2017 y 2018, el cineasta llevó a cabo la mayoría de la posproducción del filme junto a los editores Adam Kurnitz y Affonso Gonçalves tras la llegada del COVID-19, debido a que estuvo ocupado en 2019 concluyendo y promoviendo su exitosa película, Dark Waters.

Todd Haynes reveló cómo fue su experiencia creando este documental en pandemia, conociendo a los miembros sobrevivientes de la agrupación, seleccionando las pistas de la banda sonora y mucho más.

Sé que has sido un fan de The Velvet Underground desde que estabas en la universidad, pero ¿qué te inspiró a empezar este proyecto? ¿Cómo surgió?

Este documental llegó a mí mientras ocurrían algunos eventos, cuando Laurie Anderson estaba entregándole el Archivo de Lou Reed a la Biblioteca Pública de Nueva York. Fue en ese entonces que unos representantes de Universal Music Group, que tenían las grabaciones originales de su música, le dijeron: “Oye, Laurie, ¿crees que este podría ser tal vez el momento para que se haga un documental? Y si lo es, ¿quiénes serían los directores a los que les darías tu bendición o aprobación para hacerlo?”.

Yo ya la había visto en (2016) en el Museo Hammer cuando los dos recibimos premios. Ese fue el día en que la cinta de Access Hollywood sobre Trump fue publicada; nunca lo olvidaré, porque los dos estábamos en el mismo vuelo hacia Los Ángeles y ambos pensamos que ese iba a ser el final de Trump, pero desafortunadamente… este es un mundo de miseria. Poco después, David Blackman de Universal Music Group me preguntó si estaba interesado en hacer un doc sobre The Velvets y le dije: “Absolutamente, sólo dime cuándo”.

Es claro que su objetivo no sólo es recontar la historia de la banda, sino también explicar su origen dentro de la escena del pop art neoyorquino sesentero, por lo que la película también nos adentra en los trabajos de artistas como Andy Warhol y Jonas Mekas. ¿Cómo se te ocurrió este enfoque?

Fue por varias razones. Primero que todo, sabía que esta banda… Iban a haber pocas excepciones del material que estaría disponible sobre una banda como The Velvets; no había esa clase tradicional de material promocional o cintas de conciertos de este grupo en vivo, las únicas imágenes que existían de ellos durante esa época eran las películas filmadas por Andy Warhol y las de un conjunto de fotógrafos que tomaban hermosas fotos fijas. También fue porque esta banda únicamente, de una manera de la que es difícil encontrar un ejemplo comparable, es una banda que estaba bastante involucrada en la producción de películas de vanguardia en la década de los sesenta.

Literalmente, antes de que se llamaran The Velvet Underground y apenas se estaban formando, ellos proporcionaban la música para muchos espectáculos de cine de vanguardia que Jonas Mekas organizaba en The Cinematheque, y ellos se encontraron entre ellos a través de este proceso. Jack Smith vivía con John Cale en el apartamento de Ludlow Street y Barbara Rubin fue la amiga que los descubrió y le contó a Andy Warhol sobre ellos, ya que ella también era una cineasta de documentales y todo eso. Piero Heliczer es un director de documentales que creó las primeras películas sobre The Velvet Underground, en las que aparecen vestidos con estos atuendos alocados.

Así que esto era intrínseco al cómo emergieron, así como a este periodo en el que los artistas visuales se empezaron a meter en la producción cinematográfica, los cineastas se empezaron a meter en la producción musical y todas las barreras que había entre los medios se empezaron a desvanecer, por lo que esta era una oportunidad única. Todas estas cosas que hubieran podido ser limitantes en realidad nos hicieron decir: “¡Vaya! Este es un universo que las personas no conocen tan bien, y qué manera tan rica y atractiva de visualizar este tiempo y este lugar”.

Este debe ser un proyecto sumamente significante y gratificante para ti, ya que este es tu primer documental de larga duración. ¿De qué forma fue diferente este proceso creativo y de dirección al de tus proyectos pasados?

Fue bastante diferente. Considero que es como otros documentales en el sentido de que el proceso de escritura está entrelazado desde el principio con el proceso de grabación, así que su escritura, su grabación y su edición fueron casi indistinguibles o inseparables. Creo que esto aplica para la mayoría de los documentales. Sin embargo, es diferente por la abundancia de filmes de vanguardia que vamos a mostrar en él y por mi decisión desde el inicio de entrevistar nada más a las personas que estuvieron allí.

Básicamente, ya que sólo iba a tratarse de los sesenta y de este tiempo y lugar específicos, yo pensé: “Mejor no escuchemos a todas las generaciones de músicos, artistas y críticos que nos podrían hablar sobre lo genial que era The Velvets, los cuales siguen surgiendo décadas después. Mejor limitémoslo nada más a las personas que estuvieron allí y que lo vivieron todo, ellos nos podrían ayudar a colocarnos de verdad en ese tiempo y lugar”. Esto nos enfocó en cuanto a las entrevistas que grabamos, las cuales se hicieron alrededor de 2018, y después coleccionamos una base de datos gigantesca de películas experimentales y comenzamos a sentar los cimientos desde ahí.

Tuve a dos editores para esta película, dos hombres maravillosos: Adam Kurnitz, quien vivía en Nueva York y tenía una ventaja, y Affonso (“Fonzie”) Gonçalves, quien ha sido el editor de varios de mis filmes y quien estaba trabajando conmigo en Dark Waters. Fonzie y yo nos unimos a Adam en cuanto terminamos Dark Waters, de modo que los tres pudiéramos adentrarnos en esto juntos, y luego llegó el COVID-19. Fonzie y yo estuvimos en cuarentena juntos en Los Ángeles, lo que terminó siendo una bendición, porque pudimos trabajar en este proyecto todos los días.

Entre las personas que entrevistaron para el documental se encuentran los miembros sobrevivientes del grupo, John Cale y Maureen “Moe” Tucker. ¿Cómo fue conocer a estos íconos del rock por primera vez tras haberlos escuchado por más de 40 años?

Fue una experiencia fantástica. Sentía este rol doble en el que yo era el cineasta Todd Haynes, que ellos conocían mi trabajo y querían hacer esto porque respetan lo que he hecho, y luego también era esta persona que es su gran admirador, que no puede creer la posición en la que está y quien está nervioso e impresionado por estar en su compañía, como cualquier otro lo estaría. De cierta manera, el uno informa al otro; no quería distanciarme de esa persona que se inspiraba en el amor a su música y en cómo esta lo cambió y afectó, así que esto me hizo querer estar bien informado y hacerlos sentir que podíamos entrar profundamente en sus historias y que les iba a hacer preguntas que fueran relevantes para ellos, y así es como se empezó a abrir una confianza entre nosotros.

Con Maureen, tan sólo entrar en contacto con ella fue un poco difícil, ya que ella vive en una zona rural de Georgia y tiene muchos compromisos familiares. Al principio, nosotros pensamos: “Ah, no. Ella no quiere hacer esto”. Y después, en cuanto logramos entrar en contacto, ella nos dijo: “¡Claro que sí! Suena genial”, y quedamos en que nosotros iríamos a ella. Siento que este era un equipo un poco más grande al que ella estaba acostumbrada de cuando hacía entrevistas sobre su música, por lo que fue un poco reservada al principio, pero luego se relajó mucho más. Aún estoy asombrado de que esto haya pasado, de que los tenga en mi película y de que, ojalá, ellos vendrán a verla en el Festival de Cine de Nueva York.

De todo el material filmográfico que rescataron de The Velvet Underground para el documental, ¿cuál dirías que es el más interesante, impactante o intrigante que encontraron?

Para serte honesto al respecto, no hay muchas cosas que no estuvieran disponibles antes. Lo único que nosotros descubrimos en realidad fue la cinta en la que Doug Yule se unió a la banda, que parece haber sido grabada después de que John Cale se salió del grupo, y en ella puedes ver a Moe Tucker en una jersey de fútbol americano tocando la batería. También encontramos la cinta en blanco y negro de Doug Yule cantando las vocales en “Candy Says”.

No obstante, hay todo un video de The Velvet Underground en Boston que es una cinta de Warhol —puede que Danny Williams la haya grabado— y la usamos considerablemente, diría yo. Jonathan Richman (líder de The Modern Lovers) narra esta sección de la cinta, en la que ellos tocan “Sister Ray”, y ese material es extraordinario. Se enfoca principalmente en las personas que estaban bailando en el aforo y toda esta sensación de cómo debía sentirse el atender un concierto de The Velvet Underground en el ’67 o el ’68, pero también puedes ver a todos los miembros de la agrupación allí arriba. Es una de esas cosas que siempre han estado ahí, pero tuvimos la oportunidad de, por así decirlo, verdaderamente penetrar este material, rescatar las piezas más importantes y colocarte dentro del momento. 

Tus tareas para este proyecto fueron más allá de la dirección. También ayudaste a organizar la banda sonora del documental junto al supervisor musical, Randall Poster. ¿Cómo fue tu experiencia trabajando en la selección de la banda sonora? ¿En qué te enfocaste o cuál era tu prioridad cuando lo hiciste?

Randy y yo hemos trabajado juntos y hemos sido amigos desde nuestros años universitarios juntos, así que hemos estado el uno para el otro durante nuestras carreras enteras, él es un muy buen amigo mío. Con Randy, así como lo fue esta película, siempre es una labor de amor y realmente fue una cuestión de escoger un rango de canciones para la banda sonora que cupieran en cuatro lados de un vinilo —un doble LP— y que también nos permitiera poner la misma cantidad de pistas en su versión de CD. Básicamente, Randy me dejó a mí la tarea de experimentar y encontrar lo que nosotros consideráramos una buena mezcla y siempre nos estábamos dando retroalimentación.

Nos sorprendimos bastante… La Monte Young nos permitió usar un fragmento de una de sus grabaciones. La mayoría de sus grabaciones duran alrededor de 30 o 40 minutos o incluso más, y no teníamos tanto tiempo en el LP obviamente, por lo que nos dejó usar una parte de ella. Tan sólo el hecho de que él aparece en nuestra película es impactante para mí, porque su música es un componente tan importante para escuchar junto a la música de The Velvet Underground, incluso en un formato reducido como lo es un fragmento. Esto tiene un gran significado para mí.

La otra cosa que es genial es que, ya que había tanto trabajo que se debía hacer en cuanto a la edición del filme, Fonzie estaba usando Avid (sistema digital de edición), Adam usaba Avid en Nueva York y yo usaba Avid junto a Fonzie en Los Ángeles, de modo que los tres estábamos editando. No había editado tanto una cinta mía desde mis primeras películas y la edición es un placer creativo inmediato en el que el director o directora no siempre puede volver a poner sus manos en su propio trabajo, y yo en serio lo extrañaba, así que fue genial. ¡Y ellos fueron muy dulces respecto a mi trabajo!

Por ultimo, para los fanáticos de The Velvet Underground que no pueden esperar para ver el documental, ¿cuál crees que será la mayor sorpresa que encontrarán al verlo?

Se lo he mostrado a varios expertos y fanáticos de la banda y lo que siempre ha sido complicado es que esta es una audiencia tan específica, en comparación con las personas que no conocen a la banda, que son una audiencia muy diferente. Hasta ahora, pienso que todos hemos estado bastante sorprendidos y contentos al ver que la película ofrece suficiente para el rango de espectadores que podrían llegar a verla, así que los aficionados apreciarán la investigación y todas las capas de material que se encuentran en ella.

Sin embargo, deben tener en cuenta de que les tomará casi una hora para poder escuchar una canción completa de The Velvet Underground; en verdad nos tomamos nuestro tiempo y hacemos que te pierdas un poco a propósito, de forma que puedas descubrir la culminación de la banda como algo sorprendente. Esa fue definitivamente una estrategia, pero puede que esto haga a algunos amantes de The Velvet Underground un poco nerviosos (se ríe).

Mira el tráiler de The Velvet Underground aquí:

Lista de canciones de The Velvet Underground: A Documentary Film By Todd Haynes – Music From The Motion Picture Soundtrack:

CD1

1. “Venus In Furs” – The Velvet Underground

2. “The Wind” – The Diablos

3. “17 XII 63 NYC The Fire Is A Mirror” (fragmento) – The Theatre Of Eternal Music

4. “Heroin” [mono] – The Velvet Underground

5. “Road Runner” (Live) – Bo Diddley

6. “The Ostrich” – The Primitives

7. “I’m Waiting For The Man” – The Velvet Underground

8. “Chelsea Girls” – Nico

9. “Sunday Morning” – The Velvet Underground

CD2

1. “Sister Ray” (Live) – The Velvet Underground

2. “Pale Blue Eyes” – The Velvet Underground

3. “Foggy Notion” – The Velvet Underground

4. “After Hours” (Live) Versión 1 – The Velvet Underground

5. “Sweet Jane” – The Velvet Underground

6. “Ocean” – The Velvet Underground

7. “All Tomorrow’s Parties” – The Velvet Underground