fbpx

Un inquilino inesperado

La llegada de un mastín a la casa de un escritor fracasado que no soporta a sus cuatro hijos y que tiene problemas con su pareja, sirve como catalizador para que el hombre se replantee su vida, en una lúcida adaptación de Mi perro estúpido, el retrato autobiográfico del escritor norteamericano John Fante
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

Yvan Attal /

Yvan Attal, Charlotte Gainsbourg, Éric Ruf, Pascale Arbillot, Sébastien Thiéry

Cine Colombia

John Fante es un claro ejemplo del refrán que dice que nadie es profeta en su tierra. Pese que es considerado como uno de los precursores del movimiento Beatnik y que fuera reverenciado por Charles Bukowski, lo cierto es que, en Estados Unidos, su lugar de procedencia, es muy poco conocido. Sin embargo, en Francia es un autor muy popular.    

Aunque Fante obtuvo un éxito relativo en los años treinta con sus primeras novelas autobiográficas, lo cierto es que la mayor parte de su vida la dedicó a escribir guiones para cintas olvidadas Youth Runs Wild, Jeanne Eagels o Walk On The Wild Side, además de colaborar con Orson Welles en un fallido proyecto titulado It’s All True.  Su último libro fue una colección de historias titulada Al oeste de Roma, la cual sería publicada de manera póstuma en 1986 (el autor fallecería tres años antes). 

La última adaptación de una historia de Fante fue la película Ask The Dust, dirigida en el 2006 por Robert Towne y protagonizada por Colin Farrell y Salma Hayek, que terminó en el mismo olvido que sus guiones de los años cincuenta. Ahora, el actor y director francés Yvan Attal se atreve a regresar a Fante al cine, con Un inquilino inesperado, una película basada en Mi perro estúpido, una de las dos historias que componen Al oeste de Roma.

Tanto la cinta dirigida y protagonizada por Attal junto con Charlotte Gainsbourg, su esposa en la vida real, son un autorretrato de Fante como un escritor fracasado, quien luego de gozar de las mieles del éxito al inicio de su carrera, sufre de un bloqueo creativo que lo lleva a una espiral descendente. La responsabilidad de su decadencia como escritor se debe, según él, a cuatro hijos que se arrepiente de haber tenido (y que desharía haber cambiado por un Porsche), y a una relación de pareja en crisis.

El titulo original guarda relación con “estúpido”, un enorme mastín de líbido incontrolable (con un rostro muy parecido al del fallecido actor Michael Lonsdale), que se aparece una noche en el jardín del escritor (en la película se llama Henry Mohen) y quien termina convirtiéndose en su mejor amigo.      

La película de Attal se ambienta en la época actual y toma aspectos de su propia vida, como sucede en los dos proyectos anteriores en los que colaboró con su pareja, y que poseen un indudable carácter autobiográfico (esta es su tercera colaboración juntos, luego de Mi mujer es una actriz del 2001 y Vivieron felices para siempre del 2004). Es por eso que el espectador que espera una película familiar sobre una familia y su mascota, tipo la saga de Beethoven, o sobre la amistad que se forja entre un hombre solitario y su perro, a lo Turner & Hooch, quedará decepcionado.

Esta es una película dirigida a un público adulto, donde el perro en cuestión sirve como catalizador de situaciones que llevan a un escritor a replantear su vida y a intentar mejorar las pésimas relaciones que ha venido llevando con su esposa y sus cuatro hijos adultos (a quienes Cécile, la esposa de Henry, todavía ve como unos niños).      Un inquilino inesperado es un trabajo más cercano a las cintas de Noah Baumbach como Historias de familia o Historia de un matrimonio, que exploran con humor y, al mismo tiempo, con profundidad psicológica, las dinámicas entre los miembros de una familia y las inevitables crisis inherentes a las mismas. El resultado puede que no llegue a la honestidad y la gracia alcanzadas en las obras de Baumbach, pero no cabe duda que es una cinta muy bien actuada y escrita, que evidencia las razones de la afinidad entre el público francés y los trabajos de Fante.