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Una Liga de la justicia propia

El “corte de Snyder” finalmente llegó y es una revisión radical del fracaso de DC
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JUSTICIA PARA TODOS: Cyborg, Flash, Batman, Superman, La Mujer Maravilla y Aquaman pelean para salvar al mundo y a la visión de su director.

HBO MAX

El posesivo en el titulo lo dice todo: es La liga de la justicia DE Zack Snyder. Este relanzamiento del decepcionante equipo de superhéroes de DC que vimos en 2017 no es simplemente el “corte de Snyder”, como ha sido llamado tanto por los fans enojados como por presuntos no creyentes, quienes dudaban que alguna vez veríamos algo así. La diferencia entre el corte de casi cuatro horas que se estrenó en HBO Max y la asediada versión de cine (terminada por el igualmente acosado Joss Whedon) que vimos hace cuatro años, no es meramente cosmética ni el tipo de restauración y reordenación de escenas faltantes que el término “corte del director” implica. Esto es un director reclamando su territorio.

Vale la pena recordar que fue Warner Bros., la misma compañía que ahora desembolsó 70 millones de dólares para estas mejoras, preocupada por el futuro del universo extendido de DC después del fracaso de Batman vs. Superman, la que comenzó los conflictos que nos trajeron aquí. Antes de que una tragedia personal en la vida de Snyder hiciera que su salida del proyecto fuera definitiva, la incertidumbre del estudio sobre su visión hizo que contrataran a Whedon como posible salvador. Después de todo, él dirigió la primera película de los Avengers, y la visión de Snyder de la plantilla de superhéroes es tan densa, grandiosa y autosuficiente como la del universo cinematográfico de Marvel es flexible y relativamente ligera, un ejercicio ambicioso y astuto sobre la gestión de franquicias. Las películas de Snyder suelen hacer difícil imaginar qué le sigue. ¿Adónde vas cuando, como en Batman vs. Superman, has matado a Superman?

Pero eso no quiere decir que el Hombre de Acero y sus compañeros de la Liga no reciban lo que les corresponde en esta nueva versión. Esa es la mayor ironía: en comparación a la original de 2017 (o incluso cualquiera de las películas de los Avengers), La liga de la justicia de Zack Snyder apuesta firmemente por la mayoría del equipo de superhéroes. Esto es especialmente cierto con el Flash de Ezra Miller, Aquaman de Jason Momoa y, por un margen significativo, Cyborg de Ray Fisher, quien es prácticamente el núcleo emocional de este nuevo corte; un hombre cuyo pasado traumático ahora sí está completamente desarrollado y sus poderes se profundizan en algunas de las escenas más fascinantes y complejas de la película.


En comparación a la original de 2017, La liga de la justicia de Zack Snyder apuesta firmemente por su equipo de superhéroes.


La liga de la justicia 2.0 convierte a Cyborg en una especie de Doctor Manhattan de Watchmen: un ser supremo sabelotodo cuyos poderes son el resultado de un error catastrófico y por ende su percepción del mundo es un poco más sombría. Gracias a que Cyborg ocupa un mayor espacio, esto implica un papel más grande para Joe Morton, como su padre y la cabeza de S.T.AR. Labs, otro contexto bien elaborado. Más que cualquier otra, esta adición es la responsable de la ampliación del alcance de la película, y a su vez, abre camino para más preguntas sobre la versión de Whedon de la película. ¿Cómo es que una posible historia central, sin olvidar que involucra al personaje afrodescendiente de la película, queda reducida a cenizas?

Decir que el residuo del proyecto más grande ya era evidente en la versión de Whedon es subestimar demasiado el caso. Por otra parte, Snyder tiene cuatro horas para jugar, pero no usa sabiamente cada minuto de ese tiempo. Se repiten errores pasados; las precipitadas escenas de batallas finales parecen forzadas y absurdamente destructivas como lo son en sus anteriores películas. Pero incluso esto tiene más sentido que antes, encaja con el asombro infantil que Snyder siente por la totalidad de estos superhéroes y lo que son capaces de hacer, una cualidad que ha tendido a diferenciar sus películas de la producción más arraigada de Marvel, en la que los eventos grandes son frecuentes, pero los hilos más importantes parecen interpersonales. Pantera Negra no sería tan eficaz si los enfrentamientos ideológicos no fueran su parte central, ni la trilogía de Iron Man sería tan carismática si no fuera un medio para que Robert Downey Jr. nos deslumbre con su personalidad hasta el cansancio.

Hay poco más encantador en las películas de Marvel que la perfección de Chris Evans interpretando a un tipo llamado Capitán América, mientras que en las películas de Snyder se puede adorar todo, todo el tiempo. Y la nueva Liga de la justicia trae de vuelta un impulso crudo y esclarecedor de reivindicación, sin importar lo bueno o malo que eso sea (y ciertamente ofrece un poco de ambos). Los conceptos básicos de la trama son los mismos. Todavía tenemos las Cajas Madre y a Steppenwolf, aunque hay una mayor claridad de cuál es su puesto en la clasificación de villanos que intentan destruir el mundo, el cual no es muy alto. Sigue siendo una película con un tramo de apertura dedicado a las mecánicas de encuentro y bienvenida que se necesitan para reunir al equipo. Y todo depende de revivir a Superman.

Snyder dirigiendo a Momoa y al equipo en el set. CLAY ENOS/HBO MAX

La muerte de Clark Kent es lo que inicia la trama, y vemos cómo el grito moribundo de Superman resuena a través de la tierra y el mar, despertando al mal. Vemos las formas en que, de lo contrario, las tribus históricamente en guerra —los atlantes, las amazonas, la raza de los hombres— se sintonizan con el grito. Es un gesto de apertura que indica que eso importa, compáralo con la primera escena de la película de 2017 en la que se menciona gran parte de nuestro conocimiento del peligro, pero no se establece en la pantalla, y en cuestión de minutos sabrás lo que diferencia a la película de Snyder.

Esto no hace que la película sea genial, pero todavía hay mucho que decir para una Liga de la justicia que se siente más genuina. En lugar de ser una mezcla con intenciones competitivas creada por un estudio, el nuevo corte es un monstruo de Frankenstein con casi todos los elementos del estilo de su director original; las escenas de las amazonas al enfrentarse a Steppenwolf tienen esa intensidad cobriza, escultural y en cámara lenta de la épica 300 de Snyder; el humor forzado en el mundo sombrío de la película se redujo; y Flash es mucho menos efusivo, cuando se ve por primera vez con Batman, ya no vemos que Barry Allen esté escuchando k-pop, y ya no es reducido a un nerd asocial. Si algo es reducido, es la cuenta bancaria de Bruce Wayne.

De inmediato, los fans sospecharon de la versión de Whedon porque se nota que su sensibilidad fue recortada y tomada de la visión de Snyder. No, la nueva Liga de la justicia no es exactamente un tiro perfecto, y al final nos deja en un terreno que tal vez Warner intentaba evitar. ¿Recuerdas el sueño que Batman tuvo en Batman vs. Superman? Bueno, prepárate. Y sí, Snyder se pasa de listo, pero es definitivamente mucho más convincente.