Interpol apuesta por la energía de la crudeza

ROLLING STONE charló con Daniel Kessler, guitarrista, sobre Marauder, el último álbum de la banda


POR SANTIAGO ANDRADE | 02 Oct de 2018

Sam Fogerino, Paul Banks y Daniel Kessler. Foto por: Jamie James Medina


Interpol está preparándose para su concierto en Toronto. Al momento de esta entrevista, queda poco para que el verano termine en el hemisferio norte. En unos cuantos días la temperatura empezará a bajar poco a poco. El sol se esconderá más temprano. Pero, por ahora, es mejor no pensar en eso. Vale la pena aprovechar los días largos de luz para un concierto en el que el público canadiense podrá escuchar por primera vez algunas canciones de Marauder, el álbum más reciente de la banda neoyorkina.

Paul Banks (vocalista y bajista), Daniel Kessler (guitarrista) y Sam Fogarino (baterista) lanzaron este año su segundo álbum como trío tras la partida de Carlos Dengler, exbajista. En ese entonces la situación fue diferente. Dengler dejó el grupo después de grabar sus partes de El Pintor, pero el resto de la banda decidió aventurarse a darle el bajo a Banks, regresar al estudio y regrabar las cuatro cuerdas. En Marauder, fue la primera vez que hacían un LP siendo totalmente conscientes de ser tres integrantes.

Antes de la prueba de sonido, Kessler atendió la llamada de ROLLING STONE Colombia para hablar sobre este nuevo disco de Interpol.

En Marauder trabajaron con Dave Fridmann como productor después de producir ustedes mismos sus dos últimos discos, ¿a qué se debe ese cambio?

Estábamos muy contentos por la forma en la que estaban saliendo las canciones en los ensayos, pero pensábamos que trabajando con un productor, aunque sabíamos que podíamos hacerlo nosotros mismos, tendríamos un resultado diferente y un disco mejor. Cuando empezamos a hablar sobre los candidatos, pusimos a Dave Fridmann sobre la mesa y nos llamó la atención que ha trabajado en discos muy buenos con grandes artistas (MGMT, The Flaming Lips). Nos daba curiosidad saber cómo sonaría un álbum de Interpol producido por él.

¿Cómo describirías este disco y cómo fue el proceso de grabación?

Creo que las canciones son la evolución en el siguiente capítulo de Interpol. Aun nos sentimos inspirados al trabajar juntos, todavía se siente nuevo y es apenas el segundo disco que hacemos como trío. Las razones por las que empezamos la banda siguen siendo las mismas hasta el día de hoy. La idea de escribir una canción, evolucionar, ser mejores y preguntarnos si podemos hacer un álbum mejor que el anterior. Artísticamente, así te deberías sentir, con un deseo profundo de seguir adelante. Yo sigo con el mismo entusiasmo que tenía cuando comencé a escribir con Interpol.

Somos una banda que, cuando entra al estudio, ya tiene una idea en la cabeza, las canciones tienen una identidad y han sido ensayadas. Pero si trabajas con alguien como Dave Fridmann tienes que dejar un espacio para que él pueda hacer sugerencias y mejorar las cosas. Fue una gran colaboración. Me parece que dimos un paso hacia adelante y, artísticamente, deberías apuntarle al menos a hacer algo tan bueno como lo anterior.

¿Qué tipo de comentarios hizo Dave?

Creo que vio que le mandábamos grabaciones de los ensayos. Éramos nosotros tocando y él se dio cuenta de que era un disco muy crudo y enérgico. Así se sentía. Lo primero que sugirió fue que grabáramos en cinta, normalmente se graba un pedazo en cinta de dos pulgadas, pero hicimos el 90 o 95 por ciento del disco así. Eso no pasa hoy en día. Es muy fácil usar ProTools, pero al hacer esto, así toquemos y grabemos juntos todo el tiempo, teníamos menos opciones. Había un track de guitarra para usar. En la época digital puedes tener varios, pero aquí teníamos que tomar decisiones y escoger uno.

Las canciones se sienten muy bien ensayadas, con ese sonido en alta calidad de Dave Fridmann. Es muy crudo y tiene mucha fuerza. Yo esperaba que él mantuviera esa energía que teníamos en los ensayos en el disco y es exactamente lo que hizo.

¿Qué tan difícil fue grabar en cinta?

Se sintió muy bien, siempre y cuando no pienses en eso, sale bien. Llegamos al estudio con las canciones casi terminadas, prácticamente para tocar en vivo, como siempre lo hemos hecho. Solo que en lugar de tener la posibilidad de grabar cinco veces la guitarra y después escoger la que más nos gusta, teníamos que asegurarnos de hacer lo mejor desde el primer intento. Cada vez que terminábamos, nos preguntábamos, “¿Esa está bien o hacemos otra?”.

Pero una vez te acostumbras y estás cómodo, te relajas. Fue una experiencia muy buena. No creo sintiéramos presión. Estábamos todos juntos haciendo este disco, nos esforzamos y trabajamos tanto en componer, que cuando llegamos al estudio ya teníamos una idea de lo sería el álbum, pero estábamos abiertos a las propuestas de Dave. Él nos ayudó a tener más confianza porque sabe lo que hace.

Este es el segundo disco en el que Paul toca bajo. ¿Te parece que eso ha influenciado el sonido de la banda o tu forma de tocar guitarra?

Paul me ha sorprendido con lo buen bajista que es y eso es algo que descubrimos mientras él tocaba en la gira. Hicimos un disco en el que realmente no planeamos lo que pasó (Carlos Dengler dejó el grupo tras grabar sus partes de El Pintor), pero esta vez ya sabíamos que Paul iba a tocar. Salió muy bien y, de algún modo, parece una nueva colaboración.

Es una forma diferente de trabajar. Él ahora se enfoca en la voz y en el bajo. Entonces toco las canciones que Paul está haciendo y, por ejemplo, yo hago lo que se me viene a la cabeza y él complemente esa progresión. O al revés, el hace una base y yo toco lo que se me ocurre encima de eso. Pero fue muy emocionante. Y así salen canciones mucho más rápido, porque una persona resuelve bajo y voz. Creo que en If You Really Love Nothing él ya tenía todo en tres días.

El año pasado celebraron los 15 años de Turn On the Bright Lights, ¿cómo te sentiste al regresar a esas canciones?

Estábamos tan metidos en el nuevo disco y pensando tanto en eso, que cuando empezamos a tocar esas canciones estaba impactado por todo el entusiasmo y el cariño que le tenían a Turn on the Bright Lights. Había adolescentes, gente que seguramente nos vio en 2002. No lo pensé demasiado. Solo sentí que era un gran momento en mi carrera.


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