Ghetto Kumbé, conectando a África y América

El poder del tambor es el sello de esta cumbia que mueve todo lo que encuentra a su paso


POR LAURA VÁSQUEZ ROA | 17 Oct de 2018


Ghana, Colombia e Inglaterra mezclaron poderes hace poco para crear una canción y un video vibrante que no deja quieto a nadie. Dagbani Dance es el videoclip que Ghetto Kumbé hizo con el cantante ghanés Zongoabongo y el dúo inglés The Busy Twist.

Antes de lanzar este video, Ghetto Kumbé estuvo girando alrededor de Europa con el Selva Tour 2018. El paso por estos festivales los dejó más emocionados que antes de irse, porque saben que su música impregna y gusta tanto dentro, como fuera de Colombia. Por eso regresan a Europa para cerrar el año.

Ghetto Kumbé se formó en 2015 cuando Edgardo Garcés (El Guajiro) productor y cantante, Andrés Mercado (Keyta), percusionista y coros, y Juan Carlos Puello (Chongo), el duro de los tambores, decidieron darle a la cumbia un sonido más raizal, que la conectara con sus orígenes más primigenios. Así nació este trío que pone a los tambores en un papel protagónico y los mezcla con las secuencias electrónicas para darle un carácter especial a su música.

ROLLING STONE habló con El Guajiro, Chongo y Keyta, a propósito de lo más reciente de la banda, su evolución, la conexión viva con el continente africano y lo que está por venir.

El sonido de la cumbia recorre todo Latinoamérica y nos une, aunque también hay diferencias dentro de ese movimiento. ¿Cómo se inscribe Ghetto Kumbé dentro de ese movimiento y qué lo caracteriza?

La cumbia ha traído un boom increíble en los últimos años, la cumbia mexicana, la cumbia colombiana, la cumbia peruana, la cumbia villera…por eso mismo decidimos irnos hacia la raíz de la cumbia, salirnos a hacer algo más raizal, meter todo ese legado africano que tenemos en la música. De ahí sale el sonido de Ghetto Kumbé.

Ese sonido marcado de la cumbia tiene unos elementos en cada país. El fenómeno de la cumbia es muy grande, tiene percusión, timbales, bajos. En Colombia las bandas antiguas con Lucho Bermúdez y Pacho Galán le dan un formato de jazz a la cumbia y así empiezan a viajar. Al ver esas características históricas de la cumbia decidimos adentrarnos más, buscar esas raíces y eso nos llevó al occidente africano como punto referencial. Históricamente allí hubo formaciones de imperios antes de la esclavitud. Como grandes referencias tenemos las etnias de los malienses.

Empezamos a tomar los ritmos tradicionales del occidente africano que están muy ligados a la actividad social, al matrimonio, el bautismo, al paso de niño a hombre. Empezamos a sentir que la métrica y muchos ritmos tienen mucho de la cumbia colombiana y así captamos sonidos, lo limpiamos que no saturara en los beats, en los golpes. Así llegamos a lo raizal.

La música afrocolombiana del Caribe tiene un referente lingüístico en el tambor alegre y el djembé. Se dice que en el antiguo imperio de Mali antes de aprender el Corán, los chicos ya sabían hablar con el tambor y eso pasa acá en los pueblos afro. Salen niños y tocan como si estuvieran hablando un lenguaje. Es como si esos códigos lingüísticos se guardaran en la genética musical de la cultura afrocolombiana.

El tambor alegre es un instrumento que representa la costa caribe en la cumbia y el bullerengue y se ha fusionado para hacer muchos ritmos afro. Nosotros hemos aprovechado ese lenguaje con la música que se parece a la de uno, sobre todo la música africana que nos dejó esos sonidos. Vimos una evolución más seria cada vez que nos acercábamos a los ritmos africanos. Entendimos la evolución y empezamos a crear el lenguaje electrónico con base en que no se destruya ese baile, ese encanto, ese ritual, ese llanto también, esa alegría y esos momentos de explotar la libertad.

Y sí, en la electrónica encontramos que en el sonido hay algo también que puede motivar, como los repiques de un tambor y las gaitas. Eso se convierte en un ritual para nosotros y así lo matriculamos con los tambores. El tambor es el que habla, es el patrón de todos los ritmos que hemos investigado, y lo empezamos a mezclar con el sonido del occidente, de Mali, de Guinea. Comenzamos a entender que podemos evolucionar más el sonido. Entendimos muchas cosas en ese viaje.

¿Cómo sienten que han cambiado, qué continuidades hay en lo que han hecho de 2015 a hoy?

La evolución ha sido constante, siempre estamos buscando formas para reinventar nuestra música y nuestro show. En el segundo EP que hicimos, que fue Soy Selva, se nota mucho la evolución de la banda en la música desde el primer disco que fue más instrumental, más experimental, lo hicimos en casa. Y el segundo disco fue con la intención de ponerle un mensaje, que llevara algo de voz y tratara de acompañar el tambor, siempre la idea inicial ha sido hacer música para el tambor. Participar en él con voces, un poco letra y el mensaje, algo que en el primero no habíamos hecho.

La producción se hizo con un amigo de Londres, Busy Twist, y se nota mucho la evolución en todo lo que sale en este disco. Un poco más marcada la parte africana, también involucrándonos con la tradición del Pacífico. Hay un poco de marimbas que estuvimos trabajando con Juan Carlos Arrechea, que es un músico increíble, y eso fue bonito, poder experimentar esa parte del Pacífico.

La evolución es constante, con esta gira que hicimos estuvimos compartiendo con muchos artistas, muchas músicas, muchos proyectos, entonces la cabeza siempre está volando y la idea no es solo quedarnos con lo que hay. Ya tenemos un sonido, pero la idea es ir explorando nuevos ritmos, nuevos mundos, nuevas culturas. La idea es seguir evolucionando.

En los festivales en Europa por lo general son muy bien recibidos este tipo de ritmos fusión con cumbia, ¿cómo se sienten cuando están tocando allá y cómo se sienten cuando tocan acá en Colombia?

Lo que yo me he dado cuenta en los festivales es que no pasa solo con la cumbia o la música colombiana, yo creo que es cultural. Ellos van dispuestos a recibir cualquier cosa así no la conozcan, se entregan del todo con cualquier proyecto, cualquier tipo de música, cualquier festival. Entonces es muy chévere porque están abiertos, siempre es bueno. Hay una conexión inmediata con las audiencias.

La música colombiana la conoce mucha gente, cada vez más, y digamos que en este tipo de festivales lo bonito es que ya están abriendo un espacio para este tipo de músicas latinoamericanas, por decirlo así. Por ejemplo, en el Fusion, había un salón de baile que era el escenario de la música latina. Estuvo 039 tocando con nosotros. Es muy chévere ver que hay un espacio y un público para este tipo de música y la gente está bien interesada, siempre llegan muchos por curiosidad a vernos porque somos la banda de Colombia.

En Colombia es bien diferente, allá la conexión es muy inmediata. Acá pasa mucho que, si no conoces la banda o si no es algo muy conocido o muy famoso, entonces o no pagan las 20 lukas pa’ la entrada o si van gratis les lleva tiempo adaptarse a lo que están viendo. Pero poco a poco ha ido cambiando y con el proyecto también hemos ido metiéndonos un poquito ahí. La gente se ha ido acostumbrando al show y a la música de todo esto. Somos diferentes, tenemos formas diferentes de vacilarnos un concierto, aquí cuesta un poco más conectarse.

Del último video que sacaron, Dagbani Dance, hay muchas cosas de las que se puede hablar. Lo hacen en Ghana y en Colombia, en colaboración con un artista de allá y del Reino Unido, ¿de dónde salió la idea y cómo fue el proceso de realizarlo?

Nosotros conocemos a The Busy Twist desde los inicios de la banda, ellos vienen acá o hemos ido nosotros allá. Estamos siempre en contacto. Pero cuando empezamos a hacer el segundo EP es que nos ponemos a trabajar seriamente con ellos. Queríamos hacer varias colaboraciones con artistas colombianos, pero no se dio por los tiempos y por miles de cosas.

Se nos dio la oportunidad por medio de The Busy Twist para hacerlo con Zongo. Lo habíamos escuchado, no lo conocemos en persona todavía, pero lo habíamos escuchado porque había trabajado en Friday Nights, que son las voces del primer disco de The Busy Twist. Le hicimos la propuesta, le gustó, le mandamos la canción y él nos mandó la voz y toda la idea, fue increíble.

¿Y la grabación del video cómo fue?

La grabación del video igual, él grabó allá y nosotros aquí. Nos mandó todo y lo editamos acá.

¿Y tienen planes de juntarse?

Sí claro, en algún momento. Si todo sale bien el verano que viene podremos estar en Inglaterra haciendo un par de shows todos, es la meta. Ya salió esta canción que es muy bonita, habla mucho de lo importantes que son las danzas y todo eso en su pueblo, los Dagombas, que es la etnia que hace esta danza. También en Dagbani Dance, el sentido del baile es muy similar al del occidente de África, donde se conoce así al paso de ser niño a hombre. Está muy ligado con el proceso de la circuncisión y habla un poco de eso, pero también la canción habla de esas cosas buenas que le esperan al niño al convertirse en hombre.

Lo bonito del producto de esta canción y del video es que pudimos juntar, más que tres países, tres sentimientos. Zongo de Ghana, los chicos de Barranquilla que son el Grupo Fuerza Negra; un pueblo palenquero de Barranquilla, ellos son los bailarines y hacen parte del sector Nueva Colombia, del barrio Mequeque. Y Nahir, que es el director del grupo de danza, es un pelao que se echó encima este proyecto con 128 niños sin ningún tipo de ayuda ni apoyo. A él lo conocimos por medio de Guillermo, el que hizo el video de Eso no me falla, se fue a trabajar con las comunidades, sobre todo con comunidades Afro. Les pareció muy bonito el proyecto y nos fuimos pa’ allá a grabarlo con ellos. Fue todo un día de rodaje, pero fue increíble. Y salió este video bonito, Dagbani Dance. La canción ya había salido hace rato con el EP, pero vienen un par de videos para cerrar el ciclo de Soy Selva.

¿Actualmente están trabajando en alguna nueva producción?

Ahora hay otros dos videoclips por lanzar para cerrar el ciclo. Estamos trabajando en lo que vendrá a ser el disco en sí, porque los primeros fueron dos EP y para el año que viene va a ser un disco completo, con algunas colaboraciones de amigos que hicimos en el tour. Va a estar chévere y con el mismo propósito de tratar de unir África y Colombia con música y con arte y con danza. Todo lo que está ligado ahí. Estamos muy contentos con lo que viene. No hay fecha, no hay nada todavía. Estamos trabajando, pero está planeado para el año que viene.


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