Lit Killah, uno de los responsables del auge del hip hop en Argentina

El MC todavía asimila su salto a la fama y tiene objetivos gigantes a futuro, como colaborar con Drake y Bad Bunny


POR DAVID VALDÉS | 06 Jun de 2019

Lit Killah, al igual que Duki y Paulo Londra, era uno de los referentes de la competencia de freestyle Quinto Escalón.


Hace tres años Lit Killah no había salido del país, ni de la ciudad, ni de su provincia. Y ni siquiera había rapeado o intentado el freestyle. Aunque adoraba a Eminem y se sabía sus letras de pe a pa, era ajeno a las métricas y los punchlines. Pero en estos tiempos modernos, de ritmos trepidantes, del ahora o nunca, de likes y estadísticas, un tipo con talento y dedicación puede ganar fama en cuestión de meses. Hoy el argentino cuenta con dos millones de seguidores en Instagram, dos millones de suscriptores en YouTube y más de 300 millones de reproducciones de sus canciones y videos.

Al igual que Paulo Londra, Duki, Kodigo, FMK y Khea, el artista de 19 años saltó a la fama gracias al Quinto Escalón y Campito, dos de las muchas competencias callejeras de freestyle. Dos MCs se enfrentan, los jurados votan por el más hábil y avanzan a la siguiente ronda. De repente, esas “batallas underground” se viralizaron en YouTube y las redes sociales de los raperos cada vez eran más fuertes gracias al auge de las batallas.

Con 19 años y solo seis sencillos publicados a su nombre, Lit Killah se convirtió en uno de los responsables del crecimiento de la cultura trap y hip hop en Argentina. En su paso por Colombia visitó ROLLING STONE para hablar del boom del género, sus proyectos a futuro y cómo ha manejado el giro de 180 grados que dio su vida.

Si eras campeón en las batallas de freestyle, ¿por qué decidiste dejarlas?

Porque, después de ganar, el Quinto Escalón se acabó y yo tenía un tema preparado. Ya tenía una base de seguidores y quería aprovechar eso. El tema tuvo un buen recibimiento, pero no tenía planeado seguir. El segundo fue distinto y ahí explotó todo. Decidí irme por el lado de la música, que yo también lo veo como una evolución artística, un paso más arriba de lo que es el freestyle. Si fuera por mí, jamás hubiese dejado de competir, pero los tiempos de los eventos y los shows… Yo jamás anuncié un retiro ni nada de eso, porque planeo en algún futuro volver a competir. Me encanta y no he quemado esa etapa, fueron solo dos años. Tenía una carrera gigante y la dejé porque la música es más grande, me iba a profesionalizar y me llena más.

Qué es más difícil, ¿ser rapero o ser freestyler?

Depende… creo que la dificultad se la pone uno. Si compites solo en las plazas y no apuntás a nada grande, te quedás ahí. Hay gente que cree que solo por ser buen freestyler se le facilita la música, pero no es así. Es volver a empezar. Tienes que encontrar tu estilo, lo que vos querés hacer y transmitir y todo eso lleva tiempo. Te consagra más ser artista porque se les respeta más, se les escucha en todos lados. Es solo cuestión de práctica, pero dejar huella es lo más difícil. Artistas hay miles, pero de los que se valora su trabajo es mucho menos.

En Colombia el trap todavía no es muy fuerte y es rechazado por muchos raperos. ¿Sucede lo mismo en Argentina?

Sí, el rechazo contra el trap siempre está de parte de los raperos que son mente cerrada. Las letras de la mayoría de los raperos que se pasaron al trap siguen siendo las mismas. Cambia la forma de decirlo, el flow, la instrumental… No entiendo de qué se queja la gente. Ellos se quejan de que uno se pase a lo que está sonando ahora, pero sigue siendo la misma rama. Yo creo que el trap y el rap van de la mano.

¿Qué tuvo que pasar para que el trap se fortaleciera en Argentina?

Muchos factores, pero el más importante fue el Quinto Escalón. Es la cuna de los artistas más reconocidos de Argentina en trap. El Quinto fue tan masivo en su época que cada persona que tenía una buena aparición se hacía súper conocida. Ahí sumabas muchos seguidores. Los artistas sacaban su primer tema y ya alcanzaban millones de reproducciones. Hagás lo que hagás en torno a lo urbano, iba a pegar. Era en cinco escalones, luego en una rondita, luego en un coliseo y luego en un escenario en la misma plaza, pero ya eran miles de personas, y era gratuito. Y el público es muy activo. Hay artistas que tienen 500 mil seguidores y por foto tienen 100 mil likes... y eso es muchísimo.

Cortesía prensa Lit Killah
Cortesía prensa Lit Killah


Entonces, ¿las redes sociales los impulsaron?

Las redes sociales son todo. Nosotros nos hicimos conocidos por rapear en una plaza y fue por los que teníamos muchos seguidores que la gente conoció el trap argentino. Se abrieron demasiado las puertas. En el freestyle existe ese fanatismo de apoyar al más bajo. Si te toca contra un consagrado, todos van a apoyar al chico que es bueno y no es conocido. Pero también a veces el público es muy tóxico. Un día sos el mejor del mundo y al otro te odian todos, sos un sobrevalorado… los freestylers también escuchan esas críticas y hay muchos que han dejado de competir por eso mismo. Es algo delicado.

¿Qué más te molesta o crees que le hace falta al público de trap y hip hop?

Siempre he sido fiel a mis ideales en lo que es la letra. Yo no hablo de putas, ni de drogas, ni nada de eso, y la gente piensa que no lo hago para llegar a más público y que sea más apto, pero la verdad no es así. Yo siempre he sido reservado en ese sentido y eso no me representa. Hay unos que critican, que eso no es trap real. Y ellos cantan “tengo la droga, manejo mi barrio”, pero después los ves y están en la computadora jugando y capaz nunca se drogaron en su vida. Ellos piensan que por eso los van a asociar con trap real, pero eso es más fake que cualquier otra cosa. Para mí soy real porque no canto cosas que no me representan.

Fueron pasos agigantados… Hoy tienes más de dos millones de seguidores y con apenas seis sencillos.

Desde el primer día siento que estoy quemando etapas muy rápido. Yo empecé a rapear y a los seis meses ya era conocido. Cuando fui conocido sentí que ni siquiera estaba preparado para serlo. Cuando me preguntaban cuál era mi objetivo yo decía que ganar una Red Bull. Luego, me metí en la música y borré ese objetivo de mi vida. Ahora mi objetivo es, no sé, hacer un tema con Bad Bunny. Y en unos años con Drake.

¿No es un poco peligroso que todo sea tan rápido?

Sí, sí, claro. La carrera se basa en las motivaciones, y si lo hacés tan rápido te quedás sin objetivos. Pero hay que alargarlos y siempre buscar el más allá. Estés donde estés, siempre habrá algo más allá, más grande.

¿Hay algún objetivo discográfico?

Por ahora sigo con los singles. Tengo planeado hacer un álbum un poco más adelante. Lo quiero hacer con una temática muy buena. Por eso también tengo solo seis temas, porque tardo demasiado y soy muy perfeccionista. Cuando haga un álbum no quiero hacer algo 100 % comercial, sino que me represente en las letras y la música.


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