Novalima: Al rescate de los sonidos africanos en Perú

La banda, pionera en mezclar el afroperuano con música electrónica en su país, lleva más de 15 años manteniendo con vida la música tradicional


POR SANTIAGO ANDRADE | 18 Oct de 2018

Cortesía prensa Novalima


Colombia y Perú comparten más que una frontera. Esa cercanía también ha llevado a encuentros musicales que mezclan el pasado africano e indígena, con sonidos más modernos. En ambos países, la música que trajeron desde África se ha convertido en la fuerza de una región para defender una cultura y distinguirse de otros pueblos. Desde la época colonial, ha tenido un significado más allá de la fiesta. Es una forma de resistencia.

Pero el tiempo pasa y muchos sonidos van quedando en el olvido. En Colombia ha pasado. Carlos Vives rescató clásicos del vallenato, mientras que agrupaciones como Sidestepper o Chocquibtown le mostraron a toda una generación que en el Pacífico hay ritmos contagiosos que pueden comerse el mundo. En Perú pasó algo similar, y aunque el afroperuano se escuchaba, Susana Baca extendió el género más allá de lo tradicional y de suelo peruano.

Novalima tomó esa tradición y le imprimió sus propios beats y samples, para crear un género nuevo en Perú. Fueron piones de la fusión afroperuana con música electrónica. ROLLING STONE habló con Milagros Guerrero (vocalista), Marcos Mosquera (percusionista y coros) y Ramón Pérez Prieto (productor y teclista) sobre la carrera de la banda y su álbum más reciente.

¿Qué pasaba con los sonidos afroperuanos en Perú cuando comenzó Novalima?

Ramón: En el momento que se crea Novalima no había una fusión, más allá del jazz, con la música afroperuana. Se escuchaba más que nada en su manera tradicional. Por allá en el año 2001 o 2002, cuando se empieza a cocinar este proyecto, es cuando empezamos a mezclar las percusiones peruanas con la electrónica, viendo ejemplos como Sidestepper, que fue uno de los primeros en mezclar el folclor con electrónica. Gotan Project por igual. Y empezamos a experimentar.

Sin embargo la explosión musical no ha sido tan rápida en Perú como lo ha sido en Colombia, más que nada por el lado fusión, porque por el lado afroperuano han surgido nuevas bandas, nuevas generaciones de gente muy talentosa no necesariamente haciendo una fusión, pero sí presentando un nuevo afroperuano. En ese sentido ha tenido un nuevo surgimiento.

Marcos: En mi caso, como percusionista, he grabado con varios productores y se ha hecho música afroperuana, que antes se hacía tradicionalmente, con guitarra, bajo, percusión y voz. Ahora hay metales, piano, hasta batería. Está implementándose más la cosa de la fusión y eso se va enriqueciendo porque salen grupos nuevos y muy buenos.

Aparte, creo nosotros somos los únicos que hacemos esa fusión, el afroperuano con electrónica, hay algunos experimentos pero nosotros somos los pioneros y aquí ya tenemos 15 años con la banda, luchándola.

¿De qué parte de Perú viene el afroperuano?

Marcos: Ahí es un poco difícil porque, supuestamente, viene de Chincha o Cañete, en la parte del sur de Lima. Aunque ahora vas a Chincha y no hay muchos negros. La migración ha sido muy fuerte, pero las raíces vienen del sur. También partes del norte, en Zaña.

Ramón: Pero siempre la costa.

Marcos: Se centraliza en Chincha, Cañete, Ica y Lima. En Lima es más fuerte. Como es la capital, llega de todo.

Ch’usay es el nombre de su último disco y de uno de los sencillos, que significa viajar en quechua. ¿Por qué ese título y por qué cantar en quechua?

Ramón: Viniendo un poquito del último álbum, Planetario, que quizás el enfoque fue recoger todo lo que habíamos experimentado en las giras, algo de colaboraciones con amigos y muchos colegas colombianos; esta vez quisimos hacer un viaje, pero un viaje interno por Perú. Se rescató un sample de un huayno y con esto se empezó a trabajar una pieza más orientada a la música andina, y salió este dub que, aunque tiene toques afroperuanos, hay instrumentos que no habíamos usado nunca, hay huesos, incluso instrumentos prehispánicos como elementos y nuevos sonidos que siempre buscamos. En esa canción se invitó a Sylvia Falcón, una cantante increíble, tiene una voz espectacular.

Milagros: Una voz muy dulce.

Ramón: Y a Liberato, que es el rapero. Eso le da un toque un poquito más de viaje porque en realidad en Novalima nunca habíamos explorado esos terrenos.

¿Cómo fue el proceso de composición de Ch’usay?

Ramón: De los tres productores, cada uno empieza a trabajar tracks que se le ocurren, y en algún momento cuando ya tienes la base, la línea de bajo, el bosquejo, es que empezamos a hablar con Milagros, con Marcos, con los otros músicos para empezar a armar el beat. Y luego intervenimos nosotros, en la producción, para meter arreglos a los tracks del otro.

Hay bastante sinergia. Y en el camino se va transformando en algo que, de repente, es un cuadro que pensaste que ibas a pintarlo verde y termina siendo rojo por los aportes de todos. La cosa va tomando forma en el camino y eso es lo más bonito de cómo trabajamos las cosas. Los productores tenemos cada uno inclinaciones distintas. Tenemos una línea de música que nos gusta a todos, pero cada uno tiene sus gustos, entonces hay bastante mezcla de géneros. Eso enriquece todo.

¿El disco anterior lo grabaron en Bogotá?

Ramón: No totalmente, pero grabamos bastante. Grabamos con EKA, con gente de La 33, con Pernett. Tuvimos la oportunidad de estar unos cuatro o cinco días, que vinimos a tocar, y los de La 33 nos prestaron su estudio una tarde, llamamos a todos y grabamos como tres tracks

¿Cómo nació esa relación con Colombia?

Ramón: Obviamente tenemos una afinidad musical por ser países hermanos y, bueno, los de La 33 los conocimos en una gira. Siempre han sido coincidencias en festivales. Con EKA siempre hubo un acercamiento, también con Sidestepper, con Pernett. Siendo un país tan cercano, nos facilita la comunicación y estamos en la misma sintonía, que es distinto a grabar con alguien que esté en Helsinki. Planetario salió con bastante raíz colombiana.

Este año también se cumplen 15 años de su formación. Desde este punto, cuando miran hacia atrás, ¿cómo recuerdan esa grabación?

Ramón: De hecho, el primer proyecto fue bastante distinto a lo que vino después porque estábamos viviendo en diferentes partes del planeta. En ese momento yo ya estaba viviendo en Lima, Rafael en Londres, Grimaldo estaba en Barcelona y Carlos, que ya no está con nosotros, en Hong Kong. En esa época, te estoy hablando del año 2000 o 2001, teníamos que poner el teléfono en el parlante.

Teníamos que quemar discos y mandarlos por DHL porque no había otra manera de pasarnos los tracks. Entonces la logística era bastante pesada, pero ese era el reto más bacano porque ya podíamos tener un estudio en la casa, de alguna manera por todas las plataformas digitales que surgieron a finales de los 90 que posibilitaron abaratar los gastos en los que uno incurre cuando va a un estudio de grabación.

Ya habíamos tocado juntos, pero como nos separamos, dijimos que íbamos a seguir haciendo música pero como un proyecto de estudio. Y así empezó en realidad, para seguir haciendo música pero a nivel estudio. Y bueno, el resto ya es historia. Pasó lo que pasó, luego vino el Afro que fue el que salió internacionalmente, luego nos convocaron a giras y ni teníamos una banda armada.

Ahí empezamos a darle forma y ya te imaginarás el reto de poner en vivo algo que habíamos grabado en estudio. Nadie sabía qué hacer ni cómo iba a sonar. Finalmente tomó forma.

¿Ustedes son de esos fenómenos que pegan primero por fuera y luego llegan a Perú?

Ramón: Sí, definitivamente, y siempre ha sido así. Pero más allá de eso, los que más publicitan nuestra música son los programas de televisión que, sin permiso, ponen nuestras canciones. Y en la época de fiestas patrias ni te digo. Ahí es cuando más se publicita.

Cuando lanzamos un disco obviamente hacemos una campaña de prensa, pero no es que estemos en el radar popular ni en la radio. No. Eso no pasa.

Nosotros autoproducimos, por ejemplo, tres o cuatro conciertos al año en Lima y también nos llaman para eventos, festivales, este año estuvimos en el Selvámonos, el festival más grande, muy bonito, que se hace en una selva. Maravilloso. Sí nos convocan para eso y a veces se nos cruza cuando estamos de gira. Pero no en la radio.

¿Y quiénes los escuchan más? ¿Qué percepción tienen?

Marcos: Yo he tocado dos semanas seguidas en una peña barranquina y me sorprende cada vez que llego, que no voy seguido, que antes de comenzar a tocar, suena música de Novalima. Se me pone la piel de gallinita [risas]. Y no te ponen una, te ponen varias. La gente está bailando antes que comience el show. Esta es mi música. ¿Y por qué no nos contratan en la peña? Van artistas tradicionales. Pero suena en eventos corporativos o en la televisión. Nadie se entera que lo van a pasar. De repente estás echado en tu cama, cambiando canales y, ay, “Este es mío”, dices. La juventud está enfocadísima con la música de nosotros.

Milagros: En los gimnasios por ejemplo. Un profesor de un gimnasio nos pone. De hecho, muchas veces me han llamado amigos bailarines de música afroperuana, “Mija que necesito un disco y no lo encuentro”. En los colegios presentan números con canciones de Novalima. Alejandra Sánchez, que es bailarina contemporánea y tiene su academia de danza, también la usa mucho.

Ramón: De alguna manera ha servido para mantener vigente el afroperuano con un sonido fresco, un sonido más contemporáneo que el tradicional que se escucha en una peña.

Marcos: Y a veces te sorprende porque ponen música del Afro o del primer disco. Y ya tiene 15 años. Lo siguen usando porque realmente fue nuevo. Llevo 12 años en la banda y cuando la escuché me parecía nuevo. Había escuchado por ahí rock con cajón, pero electrónica con esto, pa’ dónde. Y estamos dándole ahora. Y están los resultados. La gira, nominados al Grammy.

Milagros: Estar nominado al Grammy es una satisfacción para todos. Por ahí te lo comentan. Yo que tengo una carrera como solista, muchas veces que me entrevistan ponen Milagros Guerreros, cantante criolla, voz de Novalima que fue nominado al Grammy, que ha viajado por el mundo. Para mí ha sido un espaldarazo.

Marcos: Es muy satisfactorio. ¿Quién no quiere ser nominado al Grammy?


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