Pedro Capó: de las guitarras en Puerto Rico al éxito con Calma

El nieto del legendario Bobby Capó siguió sus pasos musicales y ha encontrado su camino en los sonidos caribeños


POR SANTIAGO ANDRADE | 16 Jan de 2019

Pedro Capó en vivo.


Desde hace unos meses es común prender la radio y escuchar el remix de Calma, la canción de Pedro Capó junto a Farruko. Hasta este momento, el tema tiene tres versiones. La original cuenta con más de 34 millones de reproducciones en YouTube y tiene un aire de reggae bailable que ha sido un éxito en América Latina. El remix tiene un rapeo de Farruko y en la plataforma de videos tiene más de 329 millones de visitas. La más reciente es la edición acústica, en la que solo sale Capó con su guitarra.

Y aunque esta composición ha sido su mayor éxito, el puertorriqueño tiene más de 10 años de carrera como solista, sin contar sus participaciones en cine (incluyendo la película colombiana Paraíso Travel) y teatro, ni su paso por la banda de rock Marka Registrada. El año pasado recibió el Grammy Latino a mejor video musical versión larga por En letra de otro, su homenaje a algunas de las canciones latinoamericanas más importantes.

La chispa musical la lleva en la sangre. Su abuelo era Bobby Capó, compositor del clásico Piel canela, y su padre también hizo parte de la movida musical bohemia en Puerto Rico. Ahora es el turno de Pedro para triunfar. Y lo está haciendo. Hablamos con él sobre su carrera, sus planes para este año y cómo se ha vivido la música en su familia.

Hablando de las canciones que lanzaste el año pasado, la versión original de Calma y el remix, también Las luces, ¿van a ser parte de un nuevo disco?

Sí, todo vamos trabajándolo bajo un concepto. Yo vengo de una generación o de un estilo conceptual, de trabajar hacia un álbum. Me encanta lo que está pasando con el movimiento de sencillos porque es refrescante, tiene chispa, es veloz, pero me gusta actuar con un hilo conductor. Así que Las luces fue un desahogo emocional que tuve que hacer luego del huracán y una búsqueda interior, fue una catarsis necesaria. Y Calma ya establece el comienzo de este sonido, de esta nueva etapa, de este nuevo paso que estoy dando en este color musical.

Me dices que te gusta la idea del disco como un concepto, ¿cuál sería el concepto de este próximo trabajo?

Es un concepto más caribeño, siempre trabajando desde el punto de vista del cantautor y el pop, por decirlo de una manera, que me permite jugar desde la izquierda extrema hasta la derecha extrema. Pero es un disco de alegría, aunque suelo incluir algo social, siento que es necesario aportar. Pero tenemos ya casi todo el álbum listo, lo que pasa es que nunca cerramos el proceso creativo hasta que acabamos el disco. Hay cosas por explorar, pero es un trabajo de color, con nuevos sonidos, estamos jugando con cosas electrónicas, aunque manteniendo la esencia. Nos vamos hacia el caribe reggae.

El remix con Farruko ha sido un éxito total. ¿Cómo se dio la colaboración?

Eso fue una locura, brother. Sacamos Calma, la versión original, y puse un post en Instagram que se empezó a volver viral. La gente comenzó a subir sus covers o viejitos bailando, conectándose con la canción. Y Farru me escribe felicitándome. A la semana me volvió a escribir que le encantaba el tema y que si me animaba montábamos el remix. Le envié los masters de una, después nos encontramos para el video, lo grabamos y ya. El tipo se le metió increíble, soy su fan, estoy impresionado por su talento, por su profesionalismo, su creatividad y su calidad humana, sus mensajes.

El año pasado ganaste un Grammy gracias a En letra de otro. ¿La idea de hacer un documental estaba planteada desde el inicio del proyecto o se fue dando con el paso del tiempo?

Fue evolucionando. A mí se me ocurrió un día hacer covers de canciones inesperadas, que la gente no esperara que yo hiciera. Pero quería hacerlo de manera orgánica, con la guitarra y ponerlas en redes sociales. Cuando comparto esto con mi A&R, se nos ocurre que podemos explorarlo más. De ahí empezamos de cero y escogemos canciones que hayan sido de la banda sonora de tu vida, de los 80 y 90. Pero se me ocurre agarrar algunas que nunca hubiese hecho, que me gustaban, que no me gustaban, pero que fueron parte de una generación completa.

El juego era desarmar estas canciones desde el punto de vista del cantautor y volver a armarlas, pretendiendo que yo las hubiera escrito. La verdad fue muy divertido y enriquecedor porque pude recorrer el trabajo de otros colegas. Independientemente de que me gustara la canción o no, fueron un éxito. Terminé siendo fan de las canciones y de las composiciones.

Todo esto lo íbamos documentando en vivo para poder hablar de mi conexión con las canciones, que no fuera simplemente un disco de covers. Y así se convirtió. De ahí nace la nominación y, nada, ganamos, mi regalo de cumpleaños.

¿Cómo fue el proceso de selección de canciones?

Siempre quedan una que otra afuera, pero el criterio final era que la canción se sintiera natural y orgánica desde la guitarra. Si había mucho que rebuscar, fuera. Si era algo que yo sentía que no podía traer a mi mundo, adiós. Queríamos que no fuera algo forzado o una parodia de canciones que respetábamos y que seguimos respetando. Así que eran las que se sintieran más naturales.

Y además, que no fuera el típico cover. Hacer una canción de Azúcar amargo de Fey, que fue nuestro primer sencillo; Amor prohibido de Selena; hacer una canción de Luis Miguel cuando estaba chavito, tenía 14 años, a mis 37 años. También Amores como el nuestro, una canción icónica de Omar Alfanno, interpretada por Luis Miguel, y hasta sampleada por Shakira y Wycleaf, cambiarla completamente, escribirle un rap por encima. Cambiar Otro día más sin verte completamente. Fue un proceso de exploración súper divertido, pero como regla principal que se sintiera bien, que se sintiera honesta.

Cambiando de tema, leí que tu abuelo era Bobby Capó, una leyenda en Puerto Rico. ¿Cómo era tu relación con él cuando niño?

Yo compartí con mi abuelo en muy pocas ocasiones. Él siempre estaba trabajando, pero iba a los conciertos, lo visitaba en los ensayos y quedaba anonadado, siempre estuvo esa chispa musical. Pero compartimos poco.

Lo impresionante fue que un día me subió a la tarima en Puerto Rico y me levantó, una cosa majestuosa. Mi padre también fue músico, pero más bohemio, en los clubes de Puerto Rico en los 70 y 80. Así que crecí con eso. Siempre me metí en sus procesos de composición y agradecido de contar con una gotita del ADN de Bobby Capó, mi abuelito, y de mi papá.

¿Qué música escuchaban en tu casa?

De todo. Mi padre siempre ponía salsa vieja y rock & roll psicodélico, los Beatles y Zeppelin, todo eso de los 70 porque mi era hippie. Luego, mi madre, los sábados de limpieza eran con el pop baladoso y súper grande de Amanda Miguel y ese tipo de cosas.

Así que también tengo ese lado melancólico y popero, la salsa y el rock de papi, todo el tema de boleros de mi abuelo, y luego me voy a Nueva York con un poquito más de reggae, hip-hop, blues y el jam rock.

Cuando repasas tu carrera, desde Marka Registrada, se nota que hay un espectro muy amplio de sonidos.

Sí, me ha tocado la vida así, gracias a Dios. Diferentes lugares, diferentes influencias musicales y las agradezco todas. Yo soy fan de la música. Hay cosas buenas y malas en todos los géneros, así que creo que es bonito para nosotros los creativos atrevernos a jugar con diferentes cosas, especialmente las que nos incomodan.

Cuando te paras hoy, con una carrera en tu espalda y un Latin Grammy bajo el brazo, ¿cómo recuerdas la época de Marka Registrada en los 90?

¡Wow! Con ilusión. Yo pensaba que ya lo tenía todo. Cuando soné en radio por primera vez y toqué en tres festivales, que sé yo, era Jimi Hendrix [risas]. Era esa ilusión de tener 16 o 17 años, estar en la carretera y vivir con la pasión del rock & roll. Tener la mentalidad súper purista de hacer solo cierto tipo de canciones y ver que uno va contradiciéndose a través del camino, adaptándose y evolucionando. Me parece bonito mirar a ese chamaco de 17, mirarme hoy y ver todo el camino que ha pasado. Es celebrar que, coño, al final del día por lo menos nos reconocieron en algo bonito. Eso inspira, motiva y da confianza para seguir.

¿Cómo fue esa transición de estar en Marka Registrada, un grupo, a tener una carrera solista?

Llegó un punto en el que la banda empezó a caer, el rock en español ya no tenía la misma fuerza y yo siempre quise hacer un proyecto solo. Desde los 14 años estoy escribiendo. Así que hice una banda que se llamaba Capó, no funcionó, me fui a Nueva York, estuve 10 años allá haciendo teatro, cine, toqué en barras, fui mesero. Eventualmente fui encontrando mi camino.

Creo que Nueva York fue donde pude conectar con Pedro el solista, donde pude encontrar un color que me separara de mis influencias. Uno va copiando hasta que se encuentra.

En los últimos 10 años, tal vez un poco más, gracias al reguetón y al pop latino, la música puertorriqueña ha tenido una explosión muy grande. Los artistas de Puerto Rico son conocidos en todo el mundo. ¿Cómo has visto o vivido ese movimiento?

Primero que todo, con orgullo. Siempre es bonito tener embajadores de un país tan pequeñito. Que se nos reconozca por nuestro talento y por nuestros exponentes musicales es un orgullo. El poder entrar en ese espacio o poder acariciarlo me ilusiona muchísimo.

Yo creo que dentro de todo humano hay un sentimiento de orgullo patriótico, de querer representar de la mejor manera posible. Ojalá yo pueda también representar a Puerto Rico, somos un país riquísimo, musical y culturalmente, tenemos una alegría por compartir y que bueno que se nos esté dando.

¿Qué planes tienes para este año, en la música o si hay algún proyecto actoral?

La agenda cambia cada cinco segundos, gracias a Dios. Estamos en trabajo promocional. Vamos a estar yendo a Colombia y a todos los países donde está funcionando Calma; en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. Luego haremos shows. Y trabajar, componer, yo nunca salgo del estudio. Estoy en un momento creativo bueno y no quiero dormirme en los laureles porque en algún momento para. Mi prioridad es mantenerme creativo.

En la actuación he decidido tomarme detenerme porque la música y la actuación han trabajado en mi vida de manera cíclica. Le doy espacio a cada una para que florezca. Así que voy a aguantar la actuación un ratito, a menos que llegue un proyecto que no pueda decir que no.


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