Última palabra Michael Caine

El actor habla de Winston Churchill, las enseñanzas de John Wayne, el secreto para un matrimonio duradero y el papel del que más se arrepiente


POR DAVID BROWNE | 02 Apr de 2019

Ilustración por Mark Summers


Todo actor tiene un papel que se arrepiente de haber rechazado. ¿Cuál es el tuyo?

Nunca cometí ese error. Por el contrario, me arrepiento de algunos que debí rechazar.

Si le pudieras decir a tu yo más joven que no hiciera alguna película, ¿cuál sería?

El enjambre, que es sobre abejas asesinas. Acepté el papel sin leer el guion porque cuando pregunté quién estaría en la película, me dieron una larga lista de estrellas: Henry Fonda, Olivia de Havilland y José Ferrer. Un día estábamos conversando mientras había abejas vivas sobre nosotros. De repente, nos dimos cuenta que había puntitos negros en nuestras camisas. Las abejas se nos cagaron encima. Ya había salido la primera reseña, y no lo sabíamos.

¿Quién es tu héroe?

Winston Churchill. Cuando yo era joven estaba en un club juvenil y era el líder de un pequeño grupo de teatro. Tenía 14 años, y Churchill era uno de nuestros patrocinadores. Solía venir todos los años a tomar el té con nosotros. Era simpático y gracioso, muy amable con todos.

¿Qué consejo le darías a tu yo más joven?

Si estás pasando por un mal momento, no te rindas. Salí del ejército a los 20 años y de inmediato me enfermé, me había contagiado de malaria en Corea. Sobreviví, pero tenía que seguir. Por otra parte, no pueden arruinar mi carrera con una reseña mala. Dejé de preocuparme después de cierta edad.

Casi te retiras en los 90, pero Jack Nicholson te convenció de lo contrario. ¿Cómo lo logró?

Un productor me dio un guion y me dijo: “Interpretas al padre, no al amante”, y pensé que se había terminado, que ya estaba retirado. A finales de año fui a Miami y Jack estaba viviendo allí, y nos hicimos amigos. Jack me dijo: “Tengo una película llamada Sangre y Vino, y hay un muy buen personaje para ti”, y finalmente me convenció de hacerlo. La lección era: no te rindas.

¿Cuál es la compra más indulgente que has hecho?

En los 60, después de hacer Alfie, el seductor irresistible, Archivo confidencial y Zulú, tenía suficiente dinero para comprar un Rolls-Royce, y así lo hice. No sabía manejar, por lo que tuve que contratar un chofer. Era muy costoso, y nunca volví a hacer nada tan estúpido como eso. Cuando te vuelves famoso, no quieres un Rolls-Royce porque es muy escandaloso. Ahora tengo carros grises como los de todo el mundo. Nunca nadie me voltea a mirar.

Has estado casado por 47 años. ¿Cuál es el secreto?

Debes tener baños separados. Debes poder pasar tiempo a solas. Nunca hemos compartido un baño, jamás. Si ves que hay problemas, necesitas otro baño.

Fuiste uno de los primeros grandes actores en interpretar un papel homosexual en películas como California Suite y Trampa mortal. Hoy en día es más común, pero, ¿qué reacciones tuvieron en ese entonces?

Hacerlo fue un poco peligroso. Un par de personas me dijeron que todos empezarían a pensar que soy gay, a lo que respondí que no sería así, pues saben que soy un actor. Y me encantaba hacerlo. Tenía varios amigos homosexuales, así que estudié la manera en la que se movían y hablaban. Y los personajes eran increíbles. Tuve que hacer una escena romántica con Chris Reeve. Ninguno había besado a un hombre antes, por lo cual bebimos un par de brandis antes. Cuando llegó la parte del dialogo, no lo podíamos recordar. El beso fue un desastre.

En 2007 lanzaste Cained, un mixtape de remixes de electrónica chill out. ¿Por qué ese género?

Es más ingenioso que el resto; más suave y romántico. Me encanta. Lo grabé para mi familia. Cained no tuvo éxito, así que nunca me pidieron hacer otro.

¿Cuáles son las reglas más importantes en tu vida?

No voy a misa, pero sí creo en Dios. Si fueras yo, también creerías en Él, porque no sé cómo me sucedió todo esto; era un don nadie de ningún lugar que no sabía nada y que logró hacer algo.

Conociste a John Wayne al comienzo de tu carrera. ¿Qué aprendiste de él?

“Nunca te pongas zapatos de gamuza”, me dijo señalando mis zapatos. Y cuando le pregunté por qué, me respondió: “Porque vas a ser famoso, y cuando estés orinando, y el tipo a tu lado te reconozca, te orinará los zapatos”. Regalé todos mis zapatos de gamuza.

¿Le diste ese consejo a alguien más?

No, nunca dije ni una palabra. Quería que aceptaran los zapatos.


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