Última palabra: Rod Stewart

El cantante habla de su época de bebedor junto a The Faces, de la obsesión de sus hijos con Fortnite y de cómo logra su famoso peinado


POR ANDY GREENE | 07 Dec de 2018

ILUSTRACIÓN POR Mark Summers


En el nuevo álbum dices que no puedes cocinar ni un huevo. ¿Eso es cierto?

Completamente cierto. Los 70 fueron una época diferente. Vivíamos con nuestras novias, y cuando nos cansábamos ellas se iban o uno las sacaba. Suena horrible, pero entonces uno se preguntaba “y ¿ahora quién me cocinará?”. Sigo siendo completamente inútil, lo que no es un motivo de orgullo. ¡Qué vergüenza, Stewart!

¿Qué consejo le darías al Rod Steward de 20 años?

Probablemente sería: “deja de beber”. Con The Faces bebimos muchísimo. Era casi como una competencia de quién cayera primero.

¿Alguna vez te pones a pensar qué hubiera sido de tu vida si tu voz no se hubiera desarrollado?

Esa es la pregunta del millón. Cuando comencé, eso era todo lo que quería hacer. Las dos cosas que podía hacer eran jugar fútbol y cantar. Tuve la oportunidad de ser un futbolista profesional. Lo hice porque mi padre quería que uno de sus hijos fuera futbolista. Yo era el menor, por eso lo intenté, pero no fui lo suficientemente bueno. Fue en ese entonces que comencé con la música, así que no sé qué hubiera hecho. Es un pensamiento aterrador.

Tienes dos hijos pequeños, ¿crees que eres un mejor padre ahora, a los 70 años, que cuando tenías 30?

Eso espero. Ojalá haya aprendido algo… Los niños siempre han sido muy importantes para mí. Pero tuve a Kimberly y a Sean a finales de los 70 cuando estaba endeudado; tuve que salir a trabajar muchísimo, así que me perdí gran parte de su crecimiento. Hemos hablado de eso. Yo les he dicho, “¿saben? Su papá no salía a fiestas ni a tener sexo ni a beber. Se estaba matando en el trabajo para pagar las deudas”.

Eres uno de los pocos íconos del rock clásico que no está en una gira de despedida en este momento.

Sí, y gracias al Señor todavía estoy aquí. Me metí en problemas al criticar a Elton [por su gira de despedida], ya que dijo que haría más conciertos después del número 300. Mi punto es que todos nos tenemos que retirar tarde o temprano. Pero eso es lo último en lo que pienso en este momento. Me estoy divirtiendo demasiado.

¿Todavía te emocionas al cantar?

Incluso aún más. ¡Qué trabajo el que tengo! Me pagan por salir al escenario, cantar y hacer que la gente salga feliz. No es como ser un deportista. Puede que la gente salga triste si pierdes, pero estoy en una situación en la que no hay pérdida.

¿Qué has aprendido de las relaciones con tus tres matrimonios?

No discutas cuando tengas una copa de vino en la mano y estés a punto de irte a acostar. Espera hasta la mañana siguiente. Por otra parte, creo que ahora soy mejor escuchando que antes. Siempre tienes que hablar las cosas, ser capaz de escuchar y de compartir detalles románticos. Soy un romántico empedernido. Cuando los niños se van a dormir, mi esposa y yo cenamos a la luz de la vela. Es encantador.

¿En qué momento de tu vida has sido infeliz?

Probablemente cuando me estaba divorciando de Rachel Hunter en 1999. Pero nunca imaginé que del cielo llegaría mi querida esposa Penny. Una de sus amigas la retó a conseguir un autógrafo de Rod Stewart, y ella lo hizo.

¿A tus hijos les gusta tu música?

A uno le gusta mucho el rap, lo que es complejo porque dicen muchas groserías. Al menor le gusta un poco la música de su papá, pero ambos están enganchados con eso de Fortnite. ¡Dios mío, están obsesionados! No se despegan del juego ni siquiera cuando vamos a cenar, incluso he tenido que amenazarlos con quitar el Internet de la casa.

Cuéntame sobre tu rutina de ejercicios.

Bueno, hoy hice algo más suave porque anoche cené con la banda y nos emborrachamos. Comencé en mi gimnasio fortaleciendo las piernas durante media hora. Luego, fui a la piscina y nadé 12 intervalos. También comenzaré a bucear. Tengo un entrenador, y su rutina es como la de los SEAL de la Marina. Me añade peso y luego debo ir a nadar de extremo a extremo en la piscina. Es muy interesante.

¿Cuánto te demoras peinándote?

Puedo peinarme –lavarme el pelo, secarlo y lograr que quede parado– en máximo 10 minutos. Es muy rápido y tengo suerte de tener pelo todavía.


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