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Conversaciones de moda: A Lot Studio, prendas como lienzos y galerías caminantes

Hablamos con Valentina Ramírez y María Montoya sobre la amalgama entre el arte y el fashion design
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Tengo una amiga panameña, la conocí hace algún tiempo cuando trabajaba para una revista de moda y ella para una firma francesa, los años nos han acercado, hace poco entre un chat y otro me mostró una marca. Así me sumergí en el universo joven y manifiestamente claro de A Lot Studio. 

Esta firma que tiene como cabeza a Valentina Ramírez, que con tan solo 24 años, es una mujer llena de ímpetu, y que se caracteriza por esas ganas de cambiar el mundo que todos tenemos cuando surcamos los veintes. 

En otro cuadro de la misma entrevista, de pronto salta un estallido de color y estilo,  a cargo de María Montoya, artista visual quien colabora en la colección actual. Decidimos simplemente conversar, me gustan las historias, las anécdotas, los esfuerzos, me gusta que me cuenten cuentos, que me enamoren a través de un relato contundente y comprometido, me gustan los humanos imperfectos que se apasionan tanto que logran construir universos paralelos a través de la moda.

El cuento me lo contó Valentina y no se si yo sea siquiera capaz de transmitir un poco de sus emociones a través de este texto.

Cuando estaba en la universidad, se ganó la oportunidad de diseñar una colección para Rihanna, si señores el nombre que acaban de leer es correcto, no muchos tienen oportunidades como esta. Junto con su compañera de proyecto de la universidad viajó a Haití , donde toda la labor se llevaba a cabo en la fábrica de Donna Karan, toda esta  historia está intermediada por la participación y soporte de Rihanna a la fundación Clara Lionel. Hasta este punto de la historia yo sólo podía pensar que esto iba a tener un final impresionante, y aunque no fue impresionante fue totalmente inesperado.

Es así como en el año 2017, estalla el caso de un magnate estadounidense con cientos de escándalos sexuales a sus espaldas. En teoría esto no tiene que ver nada con la historia que les estoy contando, pero como uno nunca sabe donde cae una bala perdida, esta vez cayó en la mitad de Haití, les explico: El depredador sexual que estaba en todos los medios de comunicación, tenía una estrecha relación con la dueña de la fábrica anteriormente mencionada, y para evitar salpicar a la cantante quien estaba manufacturando en esta fábrica, las personas que le manejaban la prensa decidieron cancelar la producción, para evitar que se asociara el nombre de la cantante a la compleja situación. Y a raíz de esta situación, Valentina queda sentada en el estallido de un volcán que en absolutamente nada la involucraba, pero sin dudarlo la perjudicaba.

Este frenazo en seco de la vida se convirtió en el gran empujón para que A Lot Studio esté tocando la puerta de la moda nacional, no sin antes pasar por India y Nueva York intentando aterrizar su proyecto. A Lot Studio es una marca local, construida sobre la premisa de la silueta urbana y la comodidad, con un plus adicional basado en la decisión de involucrar en el proyecto a artistas nacionales.

En este punto de la historia entiendo por qué está en mi pantalla de la video llamada la mujer vestida de colores exquisitos y  divertidos, de quien les hablé al principio.

María Montoya, artista visual de 24 años quien me habla seria y en tono firme sobre cómo el arte ha sido su herramienta de catarsis y superación, herramienta que le ha permitido manifestar su activismo con la comunidad LGTBI+. Si se están preguntando qué tiene que ver María en esta historia, están por leerlo.

Valentina dirigió esta marca hacia un lugar poco frecuentado, A Lot Studio es una exposición callejera, es arte que camina por las ciudades, insertada en los restaurantes, en las oficinas y hasta en los mercados.

Así es como Valentina diseña y María interviene las prendas con honestas obras de arte, genuinas y coloridas; de tal forma que usted o yo, usemos estas prendas sirviendo de vehículo expositor de este curioso plan.

La idea es que muchos artistas emergentes hagan parte de este proyecto, que A Lot sea la cara de los que empiezan y no tienen aún un lugar dónde hacerse en el mercado competido del arte.  La idea es que cada pieza empodere y ayude a construir y fortalecer la identidad de quien la lleve. La moda y el arte juntos son símbolo de resistencia.

María me mira y me dice: “Me gustaría que dijeras esto: ‘Latinoamérica está listo para ser gay’”, mientras yo transcribo su frase, me dice: “Lo tengo tatuado en los pies para que no se me olvide” y con un aire de confianza repite: “Latinomarica”. No puede estar más claro.

Esta marca A To A , artist to artist, como la llama Valentina, está ávida de mensajes, dispuesta al cambio, la mueve el activismo, la buena vibra, la aceptación y el ejercicio de construir espacios donde lo comercial no sea el único motivo. Aquí hay mucho, a lot diría yo.