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Conversaciones de moda: Mai Petit y el minimalismo en la ropa interior

Laura Salazar nos contó de sus ideales y la sostenibilidad, mientras analizamos por qué su marca es especial
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Poquísimo tiempo antes de que la vida se tornara de puertas para adentro conocí a Laura Salazar. Bajó las escaleras de una tienda en la calle 82 en Bogotá, en la mano tenía una maleta y desde lejos me decía “que dicha que lo logramos”, porque viajo a Medellín en el próximo vuelo.

Se sentó en el piso como si estuviéramos negociando en un mercado de Marruecos, sacó de la maleta las piezas de la próxima colección y mientras me hablaba de materiales, siluetas y repetía indefinidamente la palabra comodidad, se levantó la camiseta para mostrarme lo más valioso de su talento. A simple vista era un brasier, pero en profundidad era confianza. 

Ella confía en lo que hace. Sus prendas, catalogadas dentro del índice de la moda como ropa interior, vestidos de baño o ropa para estar en casa, son una demostración impresionante de que llevar un título no es lo definitivo. Bodys que se usan en la playa, vestidos de baño como prendas interiores, brasieres completamente expuestos, líneas limpias y siluetas poco cargadas pero bien definidas, constituyen la inmensa sensualidad convertida en prendas de uso diario.

“Laura”, le dije, “¿haces parte del Slow Fashion?”. “No quiero sacrificar por vender”, respondió. Tampoco le gustan los apegos, vive de lo que cree que puede funcionar y le funciona. No tiene taller porque “no quiero problemas”, me contó.

Ahora la veo por la pantalla. Tiene las rodillas frente a la cámara sobre la silla, abre y cierra una ventana de su apartamento. Le pregunto, “¿Te consideras una marca sostenible?”. Y sin titubeo alguno baja las rodillas y dice, “La marca es sostenible porque es justa, consecuente y honesta, pero te pregunto”, me devuelve el balón, “¿acaso la sostenibilidad es solo ambiental, no es acaso también social?”.

Levanto la mirada desde mi lado de la pantalla buscando el desarrollo de la idea. Me habla de generar confianza, de fortalecer el vínculo de la mujer consigo misma para desempeñar un rol significativo en su proceso de vida. Después amarré su postura con las palabras de un expositor de la industria de la moda que alguna vez dijo: “No hay que ser fundación para proporcionar beneficios y aportar al desarrollo personal, también se puede ser marca sostenible, entre otras cosas”.

Es sostenible todo aquello que promueva el bienestar social, lo que no agreda ni vulnere. Es sostenible aquello que proporcione balance. Laura lo hace a través de su marca. No intenta modificar los cuerpos, no busca perfecciones estadísticas, ni posicionarse de manera errática por la satisfacción de vender ideales equívocos. A la fecha, su marca es ella, como me lo repitió varias veces al inicio de la conversación, e irá evolucionando de acuerdo a su proceso personal en este mundo.

Encontrar ropa interior minimalista requiere de una búsqueda exhaustiva, pues el comercio está confundido al creer que lo minimalista es lo más sencillo y que se le imprime poca belleza en su confección. Las líneas contundentes y poco adornadas necesitan de un trabajo manifiesto que nos permita ver el esfuerzo y el concepto en el resultado. 

Con Mai Petit le gustaría estar en Osaka, en Tokio, en Berlín y en Londres, pero a su ritmo. Con su cadencia, sin presión, ni pretensión. Todas las ciudades que mencioné corren rápido, pero algunas tienen alma de outsider, otras reivindican lo ritual, pero todas son, a su manera, completamente estéticas. Hacer parte del sistema de moda actual es agobiante. Laura lo sabe, pero su decisión es clara. No se incorpora en sus ciclos, admira a muchos diseñadores por sus ideales, pero cultiva los suyos.

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