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Hanashi resiste a la pandemia entre comida japonesa

El restaurante que nació como un local pequeño en Salitre, ya tiene sedes en varias zonas de Bogotá y lucha contra la crisis cubriendo toda la ciudad
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Cortesía Hanashi

Ya se ha dicho demasiadas veces y en muchos lugares que el coronavirus ha golpeado la economía, que la cultura ha sido la industria más afectada, que los restaurantes están haciendo todo lo posible por no cerrar. “Hay que reinventarse” es la frase más repetida desde que la COVID-19 entró a nuestras vidas. Ya nadie quiere escuchar esa palabra, reinventarse. Es hora de mirar, mas bien, qué se está haciendo.

Con una gran parte del país enclaustrado en sus hogares y la imposibilidad de salir a comer un viernes en la noche, un sábado en la tarde o un domingo de brunch en la mañana, todos hemos tenido una nueva relación con la cocina de nuestras casas. Algunos libros de cocina se desempolvaron, otros se volcaron a las redes a dar lecciones express.

Pero, ¿dónde quedaron esos gusticos que nos gusta darnos de vez en cuando? ¿Qué pasa si no tengo ni la más mínima idea de cómo hacer un sushi? ¿Si no sé dónde conseguir los ingredientes? ¿Si ni sé cuáles son los ingredientes? 

Hanashi es uno de los lugares que, sin importar la localidad de Bogotá en la viva, llega con todas las medidas sanitarias. A los que les suena el nombre seguramente probaron el Volcano Roll con el que ganaron el Sushi Máster 2018. Y déjeme decirle que este rollo es una maravilla con langostino y palmito, junto a una salsa con mayonesa japonesa, caviar, camarones y el toque secreto de la casa que no pude sacarle a Juan Pablo Gómez, dueño y fundador del restaurante con su esposa María Isabel Durán.

“En ese momento no pensamos que íbamos a ganar, pero que sí nos iba a ir bien”, confiesa Juan Pablo. “Ese año nos sorprendió, la verdad sí nos sorprendió cuando vimos los resultados”.

Cortesía Hanashi.

Abrieron este restaurante en 2012 prácticamente como un proyecto universitario en Salitre. “Todo empezó porque a nosotros nos gustaba mucho el sushi. Entre los dos apostábamos partidos de fútbol y el que perdía, invitaba. Nos dio por decir que hiciéramos algo. Yo tenía 28 o 27 años y ella 24”, dice Gómez. 

Antes de Hanashi no tenían ninguna experiencia en restaurantes. María Isabel estaba estudiando finanzas en el Externado y este fue su proyecto de tesis. Tuvo la oportunidad de meterla la ficha en el último año de la universidad. “Nos lanzamos de cabeza y empezamos a hacerlo con toda”, confiesa Juan Pablo. El nombre significa “hablar” en japonés, y está asociado al ambiente que buscaban. No un lugar lujoso o extravagante, sino un sitio donde la gente puede ir, disfrutar de una buena comida y tener una charla agradable y relajada. 

Al comienzo la carta comenzó con los rollos tradicionales más conocidos, esos que no pueden faltar en un lugar donde se come sushi, sumado a los tepanyaki y yakimeshi. Luego empezaron a experimentar en la cocina. “El 90% de lo que vendemos, es invención nuestra”, aclara Gómez. “Nos pusimos a ver qué sabores combinaban bien. Casi todo lo que está ahí es porque a nosotros nos gusta. Obviamente también hemos hecho cursos, pero inicialmente ha sido prueba y error”.

Cortesía Hanashi.

Con el paso de los meses, por las filas de viernes en la noche y el éxito en Salitre, abrieron otro local cerca de la Fiscalía. Hoy ya tienen cinco sedes en Bogotá y una en Bucaramanga. Con la subida del dólar el año pasado ese crecimiento se frenó. Ahora, sumándole la pandemia, todo se complicó más.

Pero María Isabel y Juan Pablo no se quedaron con los brazos cruzados. Este 2020 venían con toda la intención de recuperarse y los primeros meses estuvieron cumpliendo objetivos. Cuando se anunció la cuarentena “dejamos las emociones aparte y nos pusimos a pensar qué podíamos hacer”.

Se movieron en redes para recordarle a las personas que en Hanashi hay domicilios y que cumplen todas las medidas sanitarias. “Empezaron a pedirnos por lugares que nunca habíamos ido. Esto ha sido muy duro, pero a la final nos ha dado ideas. Nos mostró que nos piden de todo Bogotá, sur y norte, y vamos por todas esas zonas”, explica Juan Pablo. Le metieron la ficha a ampliar la cobertura “y para adelante”.

Entre esas ideas, junto a una actividad imparable en redes sociales, crearon un proyecto para enseñarle a la gente a hacer sushi en casa. Vendieron un kit con los ingredientes y, a través de Instagram, Juan Pablo dio sus primeras clases “con todo el amor, que es nuestro ingrediente principal”.

Muchos hemos cumplido años en confinamiento, y como no podemos salir a festejar, un pequeño festín en casa tampoco viene mal. Una limonada de liches fría y campeona, con un Volcano Roll, yakimeshi Hanashi con pollo, camarón y carne, más unos spring rolls, son suficientes para el estómago más voraz y las papilas más exigentes.

Pero si lo que busca es puro sushi, Juan Pablo y María Isabel crearon diferentes promociones. Recomendado el combo mielmostaza con Volcano Roll, aunque también hay opciones tempura y rollos Premium. Un sushi estupendo sin acabar con el bolsillo, con la confianza de las medidas sanitarias. Hanashi se ha convertido en el restaurante que necesitamos en este momento.

Cortesía Hanashi.