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La moda entre la pandemia, ¿qué pasará con la industria?

Hablamos con el diseñador Jorge Duque sobre lo que podría venir para el mundo de la moda
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Jorge Duque.

Esta vez no hubo café, éramos los mismos pero nos separaba la distancia de la pantalla. Había un optimismo gigantesco. Jorge Duque, el mismo de siempre: atornillado a esta tierra, sin confusión en su mirada. 

Quienes lo conocen podrán imaginarse cada una de sus palabras, gestos y carcajadas. Los que no, intentaré acercarlos a él, pero nada de lo que aquí escriba será comparable con la experiencia de tenerlo en frente. Jorge Duque es un diseñador de moda colombiano, hasta ahí suena normal, y Jorge Duque es el nombre de su marca. Al fin y al cabo cada diseño que sale de esta cabeza va firmado con su nombre.

Habla rápido, abraza fuerte, nunca está del todo peinado porque siempre está acomodándose el pelo con los dedos, los ojos le sonríen y afirma preguntando; se viste de negro y admira a Alaïa, conoce los mejores lugares para comer hamburguesa en Bogotá y se mueve por la ciudad en una camioneta verde a quien él  mismo bautizó como “La habichuela”. Recoge sus telas e insumos en cada proveedor, lleva los vestidos a las casas de sus clientas y no se le arruga estar vivo. No quiere tener millones de tiendas porque su prioridad es el contacto. 

Tampoco conozco a alguien que desglose más rápido a una mujer que este hombre. Entiende las proporciones y sabe creativamente cómo aprovecharlas. Cada pieza que sale de ese taller en Chapinero alto está terminada con una precisión sobresaliente. Es mi obligación dejar claro que detrás suyo existe un segundo al mando que organiza, analiza y aterriza cada disparo creativo.

Le pregunté qué iba a pasar con la industria y con media cara asomada en la pantalla me dijo, “¿La moda? La moda es resiliente, no profundiza, no teoriza, no renace, simplemente cambia”.

¿Y si las ocasiones de uso disminuyen o en su defecto desaparecen? “El concepto de celebración”, respondió, “es la sublimación de la emoción colectiva. Esa emoción trasciende el temor individual”. Así me confirmó que celebrar no deja de ser una opción, así estemos confinados. Dicen que la moda es la demanda del ego, y aún viviendo lo inimaginable seguimos anhelando el ¨confort¨ social del pasado.

El nuevo tiempo trae su propio letargo. No es un momento de reinvención, es de espera. No se reinventa en un par de meses lo que se ha tomado una vida para ser construido.

Es momento de ser cautos en el discurso de la moda. Oímos que entraremos en un ciclo parecido al de la posguerra, aunque esto no es una batalla y la manifestación del vestir no debería ser esa, pero la teorización  del sistema del mercado de moda empieza a desplazar los discursos  honestos y un ligero temor se apodera de la industria. Vendrá una recesión, sin lugar a duda. Debemos tener claro que en esta industria donde la sobre especialización y la sobre exposición se tomaron el mercado, el modo viable de mantenerse en pie es entender que la moda es vinculante. 

Un vínculo privilegia y el privilegio garantiza, palabras más palabras menos, nos embarcamos en la exposición de esta tesis. El ejemplo: un gigante del fast fashion que cerró cientos de tiendas alrededor del mundo. Nos preguntamos el nivel de afección que generaba esto en nosotros como ciudadanos consumidores de moda. La respuesta fue: absolutamente ninguno. 

El motivo es que no hay ningún vínculo real entre esta marca y nosotros, por esta razón su despedida nos es indiferente. ¿Qué habría pasado si en vez de ser un gigante del ff hubiera sido el diseñador que nos da un cita en su taller, nos escucha, nos deja tocar las telas y construye con nosotros? Quizás habríamos hecho lo posible por ayudar, habríamos mandado a hacer más de lo necesario, se lo habríamos recomendado a amigos y familiares, entonces habríamos garantizado la supervivencia. A esto nos referimos con que el privilegio garantiza.

Hoy ya se manifiesta un nuevo paradigma de la comunicación de la moda, donde todos los participantes del engranaje de la industria debemos empezar a ejecutar propuestas, ya sean de tipo visual, estético, escrito o creativo. Y cómo lo dice Jorge, debemos saber que esta industria también se manifiesta a través de un algoritmo, que aunque parezca para algunos increíble es un ciclo matemático, macro y micro tendencias. 

En este momento transitamos por el minimalismo. Los colores puros, las formas simples, la geometría y los materiales de tipo industrial, nos hacen pensar que estamos hablando de la mismísima arquitectura de los años 80 en Nueva York. Y sí, pero es moda actual, internacional y local, increíblemente acertada a la tendencia mundial del momento. ¿Coincidencias? Entendiendo que esto ha sido un proceso matemático, esperaremos dentro de cinco años la llegada del maximalismo. Así se manifiesta la moda, así se vende y se interpreta.

Le suena el teléfono a  Jorge. Se nos alargó la llamada y la clase online que dicta debió  comenzar hace un rato. Con la risa nerviosa que le deja saber que va unos minutos tarde, concluimos que por ahora veremos temporadas alargadas, reinterpretaciones de uso de las prendas en las grandes superficies y hasta rediseños sobre las mismas prendas. Queremos pensar que se le garantizará un espacio en el mercado a quienes, por sobre todas las cosas, logren mantener un vínculo fraterno con su consumidor, quienes pongan por delante la ética  y le den valor al entorno.

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