fbpx

Rústica D.C. del food truck a una experiencia sinigual

Una hamburguesa que sobresale al cuidar cada detalle
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Rústica D.C. ofrece un menú para todo tipo de paladares y cada ítem ofrece ingredientes y preparaciones especiales que no encontrarás en ningún otro lugar.

CORTESÍA RÚSTICA D.C.

Desde hace unos años se viene observando un fenómeno en Bogotá: la explosión de las hamburgueserías. Hay cientos por toda la ciudad, algunas son sencillas, otras traen ingredientes más exóticos, también hay las que quieren imitar míticas cadenas estadounidenses, y están también las de carrito (más adelante hablaremos sobre los restaurantes móviles, pero por ahora centrémonos en la hamburguesa).

Muchos consideran que este emparedado con carne, queso y vegetales es la comida más sencilla, rápida y deliciosa que uno puede conseguir, y no podemos juzgarlos, en verdad lo es, pero lo que tal vez no sepan, es que cada vez que le meten un mordisco a una jugosa hamburguesa doble carne, sostienen en sus manos un pedazo de historia.

Algunos creerían que esta comida rápida se inventó en Estados Unidos, pero según cuenta el experto e historiador en hamburguesas George Motz, los orígenes datan del siglo XIII en Rusia, más exactamente en la región de Crimea, donde para esa época los tártaros y los mongoles recorrían largas distancias a caballo. Para mantenerse vigorosos y con energía, estos guerreros ponían pedazos de carne bajo su montura y con el movimiento del animal y la presión del cuerpo, la carne se ablandaba y al final del día tenían un suave filete (suena grotesco y menos mal ya no es así).

De alguna manera, este método para ablandar carne cruzó el Mar Báltico y llegó a Alemania, lugar donde molían el filete, y por fin le dieron cocción. Lo servían en un plato y lo llamaron filete de Hamburgo, ya que en esa ciudad fue donde nació, y las cosas comienzan a tener sentido. Cuando los inmigrantes europeos arribaron a la costa este de Norteamérica, llevaron consigo la receta. Esta llegaría al corazón de Manhattan, y la necesidad de convertir ciertas comidas en algo portátil hizo que nuestro filete de Hamburgo se cobijara entre dos panes y Voilá!, así nació la hamburguesa tal y como la conocemos hoy en día.

Volvamos a Bogotá. El boom de las hamburgueserías ha traído cosas buenas y otras malas: lo bueno es que hay bastantes, se puede encontrar uno de estos locales al menos en cada manzana de la ciudad y uno puede saciar el hambre y el antojo con facilidad, lo malo es que hay mucho de lo mismo. Por esa razón es necesario que cada hamburguesería aporte su toque personal al plato, para distinguirse entre las demás. Rústica D.C. no es una hamburguesería más de Bogotá, los dueños Deisy Ruiz y Camilo Malagón se encargan personalmente de entregar un producto artesanal con la mejor calidad para el deleite de sus comensales. Ellos comenzaron el proyecto hace cinco años cuando abrieron un food truck con el que asistían a festivales de música, ferias, conciertos y eventos privados.

Lastimosamente, en Colombia los restaurantes móviles y el comercio ambulante no son muy bien vistos; hay muchas trabas legales y la mayoría de las veces no es posible estacionarse en cualquier calle y comenzar a vender comida, contrario a lo que sucede en las grandes capitales culinarias del mundo.

Rústica D.C. logró hacerse un lugar en una plaza para food trucks y obtuvo algo que no todos los restaurantes tienen: el lujo de una clientela leal y frecuente. “Los clientes nos decían: ‘Quería ir a comer el fin de semana y no estaban, no sabía dónde encontrarlos, necesitan un local’. Por eso abrimos la sede fija de Rústica D.C.”, dice Deisy.

Esa misma retroalimentación de los clientes fue la que, poco a poco, convirtió las hamburguesas de Rústica en lo que son hoy en día: un producto sólido, delicioso, artesanal y de primera calidad. En su local, ubicado a pocas cuadras de la Zona T, la atención al detalle es lo que prima: excelente atención, un lugar pulcro, y una bonita decoración. Las mesas y sillas en madera que evocan el nombre del local, las paredes oscuras, la iluminación cálida y la buena música, hacen que Rústica D.C. sea un sitio con personalidad y que no sea un sitio más para comer e irse; dan ganas de quedarse varias horas con una buena compañía, un cóctel y una de las mejores hamburguesas de la ciudad.

“Inicialmente no queríamos montar un local, pero si lo íbamos a hacer, tenía que tener un concepto”, dice Camilo. El concepto es el mismo que acompaña al nombre, lo rústico y lo artesanal. “Nos convertimos en nuestros propios productores, nosotros mismos horneamos el pan, hacemos las mezclas de la carne, preparamos nuestras salsas”, añade. “Cada día buscamos los mejores productos para elevar la calidad de nuestras hamburguesas”.

La mejor hamburguesa no es la que tiene un montón de ingredientes, no es la que parece una torre de comida que no cabe en la boca y que termina regándose por todo el plato. Tampoco es la que chorrea salsas por todos lados y al final debe comerse con cuchillo y tenedor. Una buena hamburguesa tiene ingredientes de primera calidad para que en cada mordisco puedan sentirse los sabores que la integran y nos llevan al Nirvana del sabor. Las hamburguesas de Rústica cumplen con esto a la perfección.

La nueva consentida de la casa es la Philadelphia, una hamburguesa poderosísima y con carácter. Tiene un pan suave y mantequilludo, pero que conserva la integridad como ningún otro; muchos creen que el elemento más importante de una hamburguesa es la carne, pero si el pan se ablanda mucho resulta imposible de comer. También trae una cebolla caramelizada que contrasta con la mezcla de carnes de un filete de 150gr, tocineta deshidratada en trocitos y queso americano. Esta hamburguesa tiene dos ases bajo la manga: queso Philadelphia, que le otorga suavidad y notas ácidas que maridan a la perfección con la tocineta, y una salsa BBQ hecha con Jack Daniel’s, que es dulce pero conserva ese sabor característico de este whisky estadounidense. Es simplemente estupenda y viene acompañada por una porción de papas fritas hechas a la perfección: crujientes por fuera, blandas por dentro y sazonadas con una mezcla de especias de la casa. Pero toda papa frita necesita ser bañada en una buena salsa, algunos son ortodoxos y optan por la mayonesa o la clásica salsa de tomate, pero en Rústica D.C. no se ponen con tonterías, las sirven con una miel mostaza artesanal que termina siendo la compañera perfecta.

La hamburguesa que lleva el nombre del lugar trae un filete de 150gr, arropado con queso americano, lechuga y salsa de tomate artesanal. Sin embargo, lo que en verdad le da todo el poder es una preparación poco común por estos lares: el pulled pork o cerdo desmechado. Esta adición le otorga la humedad y el sabor necesario para que la Rústica golpee con toda la fuerza en cada mordisco.

“Es una experiencia distinta donde vas a encontrar cosas que no verás en otra parte, este es un lugar donde hay más variedad, y vas a querer ir más de una vez a la semana. Hay cosas muy bonitas que han pasado en estos cinco años; el plan de venir acá significa mucho para nuestros clientes, la gente está viniendo a celebrar cumpleaños, San Valentín y amigo secreto, la clave es lograr un lugar para venir a comer y parchar con sus amigos un rato para que pase un momento increíble”, dice Camilo.

Sin lugar a dudas Rústica D.C. es un lugar donde la creatividad culinaria y la atención de Camilo y Deisy, que están todos los días en el local mejorando cada día su menú, lo convierten en uno de los más acogedores y deliciosos de Bogotá.