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Vinos de la Plaza: una cava secreta para enamorarse de los vinos

Con un concepto clandestino, el chef André Tarditi busca deleitar a los bogotanos ofreciendo una selección con más de 1200 etiquetas y expertos sommeliers
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Cortesía Vinos de la Plaza

Con la pandemia y la cuarentena, el consumo de vino aumentó considerablemente entre los colombianos, la gente se acostumbró a tomarse una copa al terminar el día y a compartir estos momentos con su familia, esto motivó al chef y empresario André Tarditi a iniciar Vinos de la Plaza, una cava acogedora donde el protagonista lógicamente es el vino.

Y aunque el consumo de vino per cápita en Colombia es de 0,83 litros al año, en comparación a otras naciones como Chile y Argentina, que tienen un promedio de consumo de 22 litros, la demanda de vino en el país está comenzando a crecer. “Es un mercado muy pequeño, la gente está empezando a buscar sobre vinos y a entenderlos, a querer probar cosas diferentes, y con base en todo esto fue cuando dije que iba a montar una tienda especializada en vinos, que ya no sea el restaurante con el vino, sino que la estrella sea el vino y que lo acompañen unas tapas”, dice Tarditi.

Su pasión por los vinos está ligada con su experiencia por la gastronomía, y no fue sino hasta hace ocho años que el chef realmente se adentró en este mundo. “Esa pasión nace con los restaurantes, porque definitivamente el vino y la comida son hermanos; para mí es muy difícil comer sin tomar vino, y no estoy diciendo que haya que tomar vino todos los días, pero la experiencia no es la misma sin el vino”.

El término maridaje, fue el detonante de esta pasión para el chef y el que lo ayudó a comprender esa sinergia que comparten los vinos y las comidas con las que se acompañan. “Inicialmente hay unas divisiones generales que dicen cosas como, ‘los pescados se deben comer con vino blanco, las carnes rojas con un vino tinto’, pero hoy en día, con tantos tipos de comida que estamos haciendo la mayoría de chefs, seguramente habrá vinos que les irá mejor que a otros, y la idea de todo esto es buscar el equilibrio; que el vino no le gane a la carne y que tampoco la comida opaque al vino”.

“Llevo ocho años metido en esta experiencia del vino, pero eso no me hace un experto, hay gente es mucho más experta que yo, pero es algo que disfruto, que me gusta y que para mí es importante desde el punto de vista de mi trabajo. Hoy en día es una pasión pero me falta mucho todavía por aprender y entender”, añade Tarditi.

Vinos de la Plaza cuenta con una variedad de más de 1200 etiquetas entre vinos rojos, blancos, rosados, espumosos y vinos poco típicos de estas latitudes como el vino verde de Portugal. “Trato de no tener referencias de vino que se puedan encontrar en el supermercado, acá la idea es brindar la experiencia de ofrecer esa variedad de etiquetas, encontrar vinos que nunca hayan visto, que no conozcan, y que puedan venir a probar cosas diferentes”, comenta el chef. “Precisamente lo que yo quise hacer es darle la oportunidad a la gente de conocer más de vinos, de poder probar muchos vinos y de familiarizarse mucho más con la bebida; hacer que las personas tengan más contacto con el vino hace que lo entiendan mucho mejor”.

Para venir a disfrutar de esta experiencia de vinos no hay que ser ningún experto, pues los sommeliers de la casa se encargaran de guiar a los visitantes para que su encuentro con el vino sea más provechoso y especial. “Algunas de las personas que vienen acá saben mucho, otras poco y otras nada, entonces nuestros sommeliers los guían de acuerdo con su conocimiento. Normalmente, una persona que sabe mucho, tiene sus gustos muy claros, así que el reto de nuestros sommeliers es otorgarle una nueva experiencia, aventurarlo a que pruebe nuevos vinos, sin que caigan en la monotonía de tomar el mismo tipo de vino solo porque les gusta. Mientras tanto, con los que saben un poco menos, tratamos de explorar y adentrarnos en sus gustos para poder ofrecerles una experiencia que les abra ese universo entero que es el vino”.


 “Hacer que las personas tengan más contacto con el vino hace que lo entiendan mucho mejor”.


Vinos de la Plaza evoca una elegante cava de vinos con la que uno podría cruzarse en Europa, cuenta con una terraza y varias salas o espacios para disfrutar de algunas copas que podrán ser acompañadas con la selección de tapas de la casa. El sitio cuenta con una sala especial de cata, donde los visitantes podrán escoger entre diferentes experiencias como, catas por países, por cepas o colores. “La vibra de este lugar es un poco más ‘clandestina’, y yo creo que el tema de los vinos necesita algo que lo haga especial, y sobre todo necesita un ambiente particular. Tomar vino no es como ir a un bar o a un restaurante. A la gente que le gusta el vino y quiere tomarlo, necesita condiciones especiales como un sitio tranquilo, cómodo, poder sentarse en una sala, traer a la pareja y tomarse una copa, pero es un plan un poquito diferente, que definitivamente tiene que cumplir con las características de las personas que quieren tomar vino, así lo considero yo, y el concepto ha funcionado muy bien”.

Para Tarditi los vinos van mucho más allá del simple gusto, cada botella es una obra de arte con un trabajo grandísimo detrás de su etiqueta. El vino es un producto en el cual la calidad está sujeta a un sinfín de variables como la composición del suelo del viñedo, las lluvias durante el año, el proceso de fermentación, su embotellamiento, e incluso la bebida puede seguir cambiando dentro de nuestros hogares. Es por esto que Tarditi no cree mucho en la famosa frase que dice “el mejor vino es el que más te guste”, ya que hay algunos vinos que se destacan no solo por su sabor sino por el valor del trabajo que hay durante su creación. “Hay vinos que son hechos en condiciones impresionantes donde cuidan absolutamente cada detalle, donde tienen una vida de más de 100 años y cosas por el estilo, pero de todas formas el vino no deja de estar ligado a la parte subjetiva y a los momentos que lo acompañan”.