10 recomendaciones antes, durante y después de un crucero

Tras viajar en el crucero Monarch de Pullmantur por Jamaica, Islas Caimán y Panamá, les aconsejamos qué deben tener en cuenta para vivir al máximo esta experiencia

POR ROLLING STONE | 11 Jan de 2019


Nos fuimos a bordo del barco Monarch de Pullmantur junto al RS Crew (conformado por Nina Rodríguez, Samper, Susy Mora, Catalina Robayo, Helena Fadul, Adrián Madio, Catalina Bernal, Juan Fernando Sánchez, Mariana Gómez y Christian Byfield) en un viaje por Jamaica, Islas Caimán y Panamá. Luego de vivir esta aventura en un crucero –que, por cierto, ninguno de los 20 asistentes había vivido– escribimos 10 recomendaciones antes, durante y después, sobre cómo aprovechar mejor su estadía en estos hoteles flotantes.

  • Una opción económica, si quieres conocer cuatro destinos en un viaje

Nosotros lo confirmamos. Sí se puede viajar con todas las comodidades de un crucero sin gastar mucho dinero. Obvio, hay planes VIP que pueden mejorar tu habitación o el licor que consumirás. Pero si buscas, investigas y planeas con anterioridad, podrás abordar un crucero, conocer las playas y lugares históricos de tres países distintos y disfrutar de un plan que valdrá cada peso que pagaste.

  • Viaje ligero, pero sin descuidar los eventos especiales

Esta es una recomendación típica, pero nunca sobra. Es mejor viajar ligero, sin mucha ropa; la necesaria y un par de mudas. No tienes que llevar tres maletas y cinco vestidos de baño para un viaje de una semana… pero no hay que desaprovechar si hay una oportunidad de vestirte para una ocasión especial. En los cruceros siempre hay fiestas, cenas o actividades que requieren un dress code especial (una noche blanca o una fiesta de piratas). Y no crean que la gente no se lo toma en serio. Deben llevar su outfit para ese evento. Si no, podrán entrar pero se sentirán como mosco en leche. En conclusión, averigüen las actividades de su barco con anticipación y planeen cuánta ropa usarán sin exagerar.

Waves, espacio VIP dentro del Monarch

  • Plan grupal, en pareja o solitario

Cuando la gente piensa en cruceros muchas veces se imagina un viaje familiar, pero esa premisa fue muy fácil de descartar. El crucero es una experiencia que se puede vivir con tu esposa y tus hijos, con tu novia, con un grupo de amigos o solo (si eres entrador y te gusta conocer nuevas personas). Mejor dicho, es para todas las edades. Fácilmente, puedes relajarte tomando un whisky, disfrutar de una cena elegante en el restaurante o pasar el rato jugando en el casino.

  • ¿Que la marea no es tan fuerte? No coma cuento

Una vez el crucero zarpa, todo está en movimiento. Por eso, es necesario acostumbrarse a la marea–salir a caminar, distraerse con una actividad y evitar quedarse en la cabina– y comer pan o manzana verde para evitar enfermarse. Llevar Mareol es obligatorio (aunque lo entreguen gratis en los cruceros) y mirar el mar, aunque no lo crean, le ayuda al cuerpo a adaptarse al movimiento. Además, es posible que las personas que sufran de claustrofobia se sientan un poco encerradas por los pasillos estrechos, pero se acostumbrarán en un par de días.

Vista del atardecer desde el Monarch

  • No se quede en un solo lugar del barco

Resguardarse en la habitación y no mirar la programación o las instalaciones del crucero es el mayor error que pueden cometer. Las posibilidades de entretenimiento son muchas y para todos los gustos. Hay shows de teatro, bandas en vivo, karaokes, bingos, musicales, espacios exclusivos para niños, casinos e incluso locales para hacer compras. Imaginen la cantidad de actividades que hay en un crucero que alberga más de 2.000 personas. Sí pueden conocer todo el barco en solo una semana, pero hay que planear para explorarlo todo.

  • El servicio es impecable

Lo que más nos gustó del viaje, además de conocer los destinos, fue el servicio y la amabilidad de los empleados. Todos te colaboraran con lo que quieras. Los meseros son amables, la sazón de los cocineros es muy buena, la organización a la hora de embarcar es puntual y los diarios de abordo (la programación y el cronograma del barco, día a día) los entregan sin falta. Extrañarán pocas cosas con un servicio así de impecable.

  • Un plan perfecto para conocer otras culturas

En caso de que vayas solo o con un grupo muy pequeño de personas, conocer otros tripulantes será una experiencia rica. En nuestro caso, había personas de toda Latinoamérica viajando. Grupos de amigos argentinos, parejas peruanas de la tercera edad y familias brasileñas nos acompañaban en el viaje. Sea de fiesta, jugando un juego de mesa o hablando a la orilla del mar, es el escenario ideal para conocer y divertirse con personas de diferentes culturas.

  • Pagar Wifi o desconectarse del mundo

Debes tener clara una cosa. Si eres de las personas que le gusta revisar sus redes sociales, compartir sus experiencias con fotos y videos y hablar con sus seres queridos mientras estás de viaje, tendrás que pagar por el internet, porque en el crucero no hay una red de wifi abierta a todos los pasajeros (es un servicio adicional). Así podrás navegar en tu celular y buscar todo lo que quieras. La otra posibilidad es desconectarse del mundo por unos días, pasar tu viaje sin internet y disfrutar con las personas que te rodean. Mirar el celular de vez en cuando no hace mal, pero pegarse a una pantalla en un viaje nunca es recomendable.

Encuentros, uno de los bares dentro del Monarch

  • Imposible perderse los paisajes

En un crucero verás los mejores atardeceres y amaneceres de tu vida. La trasnochada es dura y complicada, pero les prometemos que vale la pena. Tan solo el hecho de salir de la habitación, ir a la proa del barco y sentirte en la mitad del mar es tranquilizante y único.

  • El síndrome del mal de desembarco es real

Como vas a estar una o dos semanas en movimiento, la llegada a tierra firme es un poco problemática. Es posible que sigas sintiendo que estás en el crucero y tal vez sufras mareo. Sentirse desorientado es común y no hay que preocuparse. En un par de días el cuerpo se estabiliza y se acostumbra a volver a estar quieto. Acostarse, dormir y estar inmóvil les ayudará a equilibrar su organismo.

En conclusión, uno tiene que viajar de esta manera por lo menos una vez en la vida. Conocer los destinos es una experiencia memorable, los paisajes son hermosos y los atardeceres difíciles de igualar, es un plan económico que puedes vivir en grupo o solo y el servicio de la tripulación es de las mejores que recibirás. A planear con tiempo, investigar los mejores planes y disfrutar de una experiencia marítima única.


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