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10 grandes álbumes de rap colombiano en los 2010’s

La década en barras, bombos y cajas
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Alcolirykoz, de Medellín, un trío que desde la independencia ha logrado cosas sorprendentes. Dicen lo que tienen que decir, y juegan con sus propias reglas.

Fotografía por Julián Gaviria

La década que termina trajo un impresionante salto de calidad y popularidad para el rap hecho en estas tierras. Las producciones de los discos, su trabajo de arte, los videoclips y los shows en vivo, empezaron a profesionalizarse de forma sobresaliente.

A lo largo de estos 10 años los artistas colombianos han logrado, con muchísimo esfuerzo, superar los prejuicios y las barreras, llegando a públicos y escenarios que jamás habrían imaginado. Su música ha sonado en series de Netflix, se han presentado en Estéreo Picnic, han girado por muchos lugares del continente y los medios más importantes del país se han interesado en sus historias y sus canciones.

Ya nuestro rap ha entendido que sus estéticas y temáticas no pueden limitarse al barrio y a la marginalidad. Ha aprendido a ver hacia el futuro, porque no pueden construirse carreras serias repitiendo una y otra vez las mismas historias de los comienzos, cuando el hip hop era otra cosa.

En estos 10 años hemos visto florecer y dar frutos a proyectos increíbles; desde Lianna y N. Hardem hasta Alcolirykoz y LosPetitFellas, pasando por Crack Family, MC Ari, Gordo Sarkasmus y Aerophon. Los clásicos han seguido dando la batalla, La Etnnia no ha parado y Tres Coronas parece estar de regreso. La competencia es cada vez más fuerte y el nivel cada vez más alto.

Estos son solo 10 discos escogidos para un listado que, como todos, puede resultar caprichoso, injusto y arbitrario. Es solo una parte de un panorama que, si sabe comportarse frente a las tentaciones de la fama fácil y la música barata, seguirá siendo muy prometedor.

1. Efectos secundarios / Alcolirykoz / 2014

“Es el álbum que dividió todo en dos”, dice Gambeta. “Un antes y un después para nosotros. Después de Efectos secundarios, para AZ creció más todo, empezamos a ver canciones con millones de reproducciones”. Después de La revancha de los tímidos (2011) habían pasado tres años sin un disco de estudio en todo el sentido de la palabra. Los Ninjazz de Aranjuez tenían “ganas acumuladas” de hacer un álbum, y lograron una pieza fundamental con temas como Otra canción larga, Anestesia local-Episodio 2, La noche (con Aerophon), El salón de la injusticia y No hay flores en Venus (con Lianna).

“Sin Efectos secundarios no habría Servicios ambulatorioz, es el álbum al que le debemos todos los frutos que hemos recogido”, añade el MC y productor. “Uno podía decir que Alcolirykoz vivía de la vuelta oficialmente gracias a ese disco”.

Vivir de “la vuelta” del rap en Colombia no es algo que muchos puedan contar, y para el caso de AZ hay que añadir el inmenso respeto y credibilidad que acompañan al trío paisa. Los números no son todo.

2. Historias mínimas / Los Petit Fellas / 2015

El debut de Los Petit Fellas fue uno de los más frescos e innovadores para el hip hop nacional. La orquesta jazzera, romántica y rockera comandada por el rapero Nicolai Fella demostró que había mucho más que boom bap en la escena colombiana. Con un sinfin de saxos, guitarras y pianos, Los Fellas lograron amalgamar sus anécdotas -muy bogotanas, por cierto- con un sonido completamente orgánico.

De su primer LP nacieron clásicos como Antes de morir junto a la cantante mexicana Denise Gutiérrez y la pesada Rock N’ Love, que se convirtieron en temas obligatorios para sus shows en vivo.

3. 5-27 Internacional / La Etnnia / 2015

Los hermanos Pimienta celebraron sus 20 años de historia rapera haciendo una cosa con la que muchos sueñan: grabar un álbum en el que participan algunos de sus ídolos. Sean Price, Cormega, Kool G Rap, The Game y Chris Rivers lanzaron sus rimas para el disco, que fue producido principalmente por Domingo Padilla, un personaje que ha trabajado con muchos de los más grandes.

Curiosamente, Elementos es una de las canciones más potentes y emblemáticas de 5-27 Internacional, y no cuenta con ningún invitado. Son solo El Káiser y Ata rapeando sobre todo lo que constituye la cultura del hip hop que La Etnnia ha defendido durante un cuarto de siglo.

4. Bogotá/París / Rocca / 2016

Producido entre las capitales de Francia y Colombia, este disco representó el gran regreso de Sebastián Rocca a nuestro país. Se trata de una producción ambiciosa y meticulosa en la que el rapero abre espacio para el vallenato, la música cubana, y el trap que empezaba a llegarnos con fuerza. Sin embargo, y como era previsible, Rocca lo hace con inteligencia y virtuosismo, algo que envidiarían muchos de los que se han subido en el exitoso, monótono y omnipresente tren de “lo urbano”.

La versión en francés de este álbum puede ofrecer un interés adicional porque se trata de un idioma en el que el rap parece fluir con muchísima facilidad, y se encuentra de forma muy armoniosa con las fusiones presentes en las instrumentales. Te recomendamos Óyelo.

5. Rap nativo / No Rules Clan / 2012

Directamente del sur del Valle de Aburrá, Sison Beats y Anyone/Cualkiera se encargaron de crear un sonido muy local, sin perder su esencia coloquial y burlesca. Sus rapeos fluyeron sobre beats amenazantes y callejeros, pero también sobre las baladas sensibles y noveleras que escuchaban
sus madres.

Los golpes más secos y contundentes fueron La helada hoguera y En tono sepia, noqueando la competencia con una tonelada de punchlines decorados con alardeos y analogías ingeniosas. Desde ese momento, No Rules Clan se postularon como los grandes herederos del legado de Alcolirykoz.

6. Ambiguo / Nanpa Básico / 2015

Nanpa se ha convertido en una de las grandes revelaciones de la música independiente en Colombia. Sin embargo, las canciones de Ambiguo no son precisamente las que lo han llevado a hacer que tanta gente se fije en su trabajo. Este disco es muy oscuro, retorcido y extraño, lleno de poesía dolorosamente honesta y palabras que parecen sangrar. “Repisé, lo pisé y revisé / a las seis lo maté sin cómplices / visité el límite y vomité / resucité a las nueve y lo olvidé”, dice en Realidad paralela.

Alka, su infatigable compañero, despacha beats pulidos y enfermizos, más cercanos por momentos al trip hop. Ambiguo muestra un lado de Nanpa que, sin duda, vale la pena tener en cuenta.

7. La familia, Cap. 1 / Crack Family / 2010

Cejaz Negraz recuerda que la Crack hizo este disco “tratando de reunir a toda la gente que estaba trabajando en ese momento, que no tuviera un renombre, pero estuviera moviéndose”. En el proceso invitaron a Rasjahonnan, Engendros Del Pantano, KBN, Dayanna, Juan Habitual, Todo Copas, Jay M Vee, Yako el Arriero, Flaco Flow & Melanina, y muchos otros.

De esta manera Cejaz y Manny lograron uno de los ejercicios colaborativos más reconocidos en la historia del rap nacional. Gaminart, grabada junto a Aerophon, fue escogida entre las 20 grandes canciones en la historia de nuestro rap, un conteo publicado por Rolling Stone en 2018.

8. Palabras del alma / Ali AKA Mind / 2012

Ali buscaba hablar sobre las personas más especiales de su vida y sobre las raíces que no había olvidado, a pesar de haber estado radicado en Argentina durante varios años. Palabras del alma le ayudó a consolidar el concepto que plasmaba en Rap conciencia, su álbum de 2008.

Mi raíz, Discúlpame y Hoy quiero confesarles son las canciones más populares de este trabajo, y hoy siguen siendo parte de su repertorio en vivo. El disco le permitió abrirse a nuevos mercados y llegar con sus rimas a varios países de Suramérica.

9. Expreso Aerophon / Aerophon / 2012

Frank Takuma, Toro Morato y Jefry ‘Ruzto’ Martínez le recordaron a la juventud lo verdaderamente importante, con pequeñas bofetadas de realidad que ayudaban al despertar. Cada pieza de Expreso Aerophon es una enseñanza y una reflexión sobre proteger el futuro, cuidar a sus viejos y valorar lo que no se ha perdido.

“Los pelaos necesitan contar las cosas, pero les da pena y lo ahogan con fiestas y drogas. Con nosotros repiten la canción y algo se les queda. A veces lloran, gritan o saltan”, confiesa Takuma. Muchos se han subido a este tren y se bajan cargados de positivismo y buenas historias.

10. La Bomba de Ziroshima / Zof Ziro / 2016

Si el sarcasmo y la franqueza tuvieran un hijo, este sería el resultado. Zof Ziro ya había desplegado su mofa y su crudeza en Gordo Sarkasmus (junto a Granuja), pero en La Bomba de Ziroshima, su primer LP en solitario, subió la vara a un nivel impresionante. Sobre beats y samples de puro boom bap, el rapero paisa critica su propia cotidianidad, su entorno, la hipocresía y declara su fidelidad hacia el hip hop.

Lo acompañaron MCs que luego formarían una nueva generación dentro del rap nacional, como Mañas y Rapiphero. Gambeta también le da una mano. La Bomba evidenció que Zof Ziro tenía muchas cosas por decir. Ojos de diablo, Tráteme suave, Síndrome de Estocolmo (con el lema “Quedarme oyendo beats y que el reloj no suene”) y Tom Solle, recomendadísimas. 

Mención de honor

Systema Solar / Systema Solar / 2010

Más de uno se escandalizará por verlos acá, pero nadie puede negar todo el rap que hay detrás de este colectivo poderoso e influyente. Walter Hernández (Índigo) ha sido siempre un reconocido gestor del movimiento, DJ Corpas tiene su historia con RH Klandestino, y John Pri es un MC único, óiganlo en Sin oficio. La verdad es que no hay necesidad de justificar su  presencia aquí, este es un disco fundamental.

Otros recomendados

Como el agua / Lianna / 2018

Santa Barbarie / Superanfor / 2012

Bienvenidos / Rap Bang Club / 2018

Lo que me eleva / N. Hardem / 2017

Manzanas a la vuelta / Doble Porción / 2016