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6 Caminos a través del jazz en 2020

En un año difícil para el género, sigue habiendo mucha exploración. Aquí te mostramos algunas rutas
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Música nueva y propuestas interesantes que mantiene en crecimiento el género

Fotografías usadas en la ilustración hechas por Bob Sweeney; Heidi Zeiger; Deneka Peniston; y Dana Scrugg

Jazz es una red. Debido a la naturaleza inherentemente colaborativa, a menudo de mezcla y combinación, apoyar a un artista en una determinada producción nos puede llevar a muchos más descubrimientos del mismo artista pero en contextos distintos. O podríamos tomar un cierta tendencia en la música que nació en alguna otra parte pero que unifica álbumes que parecen tener poco en común. En 2020, cuando la conexión de cualquier tipo era escasa, esta especie de vínculos musicales parecen ser más valioso, una forma de mapear y maravillarse por la intrincada red de relaciones sociales que el jazz mantiene año tras año.

Como casi en todos los géneros musicales, hay mucho luto en el mundo de jazz luego de este año: la muerte de leyendas como Jimmy Cobb, Lee Konitz, Gary Peacock y Wallace Roney; el cierre de lugares muy concurridos en Nueva York como Jazz Standard y la noticia de que Keith Jarrett, legendario pianista que interpretó The Budapest Concert, se retiraba de las presentaciones en vivo. Pero, también, hay mucho que celebrar: muchas transmisiones en directo desde clubs de jazz, festivales virtuales y recolecciones benéficas y, por supuesto, nueva música.

Te mostramos seis caminos que, a través de este año, el jazz tomó, con algunos ejemplos que podemos encontrarnos en el camino, lo que demuestra una pequeña parte de este gran universo. No encontrarás ninguna clasificación o encuestas para que completes, con suerte algunas de nuestras recomendaciones te guíen a un descubrimiento que te inicie en el mundo del jazz o que te ayude a profundizar en el género. 

Bandas: juntas y separadas

Good Days fue un álbum ligero. Fue grabado hace 20 años por el Chicago Underground Quartet, una banda que, a menudo, surge con formaciones de tríos y dúos. Pero hay algo mágico cuando los miembros originales, Rob Mazurek, Chad Taylor y Jeff Parker, se reúnen. En canciones como Strange Wind y Westview, parecen caer en un trance colectivo que buscaba por una unión orgánica de jazz, psicodelia y un buen groove.

Sorpresivamente, Josh Johnson, música invitado, quien se unió a los otros tres con el sintetizador, terminó dándole el efecto húmedo y esa vibra transportadora a Good Days que el resto del grupo transmite. Freedom Exercise, el debut consistente y disfrutable de Johnson como líder, encontró de todo. Desde un elegante funk acentuado por una guitarra distorsionada hasta el brillante minimalismo de la ciencia ficción. El tecladista también apareció en Suite for Max Brown, el álbum de Jeff Parker estrenado este 2020. El jazz relajado se encuentra con el r&b y las baladas abstractas para darle paso a una producción guiada por los samples.

Los otros dos miembros del Chicago Underground Quartet también salieron con nuevas producciones propias. Chad Taylor, con The Daily Biological, filtró sus composiciones a través del trío de instrumentos saxo-bajo-batería que suenan dentro de la cámara de grabación como una unidad estruendosa.Por otro lado, Mazurek amplió su repertorio uniendo a grupo Exploding Star Orchestra para Dimensional Stardust, una ejecución aguda que combina el jazz con la música clásica.

Otra banda de la que no hemos escuchado en un largo tiempo es el cuarteto del saxofonista Joshua Redman con el pianista Brad Mehldau, el bajista Christian McBride y el baterista Brian Blade. Algunos de los más respetables músicos de jazz, ellos cuatro se han aventurado en el género más allá en el último álbum que se tenía sobre ellos, MoodSwing estrenado hace 26 años. Como en su disco de 1994, RoundAgain funciona como una vitrina de todo lo que hacen bien, desde un postbop hasta las baladas.

Por sí mismo, Christian McBride estaba pensando en grande. Él honra a héroes afroamericanos de la cultura afroamericana en The Movement Revisited: A Musical Portrait of Four Icons, una obra que reúne la narración para con el jazz y el gospel. Mientras tanto, Mehldau volvió a un sonido esencial en un álbum de cuarentena en solitario y Brian Blade le dio paso a su sensibilidad consumada en álbumes recopilatorios del trompetista Ron Miles y el guitarrista Wolfang Muthspiel.

Irreversible Entanglements son un nuevo grupo con un gran alcance. Originalmente ensamblado en 2015 como una protesta en contra de la brutalidad policiaca, la banda se especializa en free jazz junto con la incisiva poesía de la vocalista Moor Mother. 

Lo mismo pasó con Heritage of the Invisible II, un collage vigorizante del dúo de Aquiles Navarro y Tcheser Holmes, el trompetista y baterista de Irreversible Entanglements, que suena como si hubiera sido proyectado desde el subconsciente de sus creadores. El saxofonista de la banda, Kei Neuringer, mostró sus dotes como compositor en Elegies and Litanies, una colaboración con el ensamble holandés Klang. Por otro lado, el bajista Luke Stewart reclutó a los mejores improvisadores de Chicago para su Exposure Quintet. Todos los miembros de Irreversible Entanglements también aparecieron en Circuit City, el más reciente disco solista de Moor Mother. Offering, otro lanzamiento del 2020 que junto a Moor con la flautista Nicole Mitchell, presentando paisajes sonoros electroacústicos que no se parecían en nada a Who Sent You? o alguno de los álbumes que hemos mencionado.

Sonidos de la cuarentena

Gran parte del jazz de 2020, al igual que gran parte de la vida durante este años, se formó en el aislamiento. Los resultados tuvieron una amplia variedad, pero todos tenían la sensación de artistas que prosperan con la espontaneidad y se enfrentan a una realidad inesperada. Force Majeure de Dezron Douglas y Brandee Younger, un álbum que se basaba en la premisa de “el acto de Dios” que se encuentra a menudo en los contratos, adquirió un nuevo significado este año. Recopiló temas musicales destacados y conversaciones de Weekly Lockdown transmitida por el bajista y el arpista desde su apartamento de Harlem. La saxofonista Ingrid Laubrock y el baterista Tom Rainey adoptaron un marco similar pero con su serie de duetos emitidos en varios volúmenes de Stir Crazy Episodes. Estas presentaciones espontáneas arrojó resultados muy diferentes: un diario de audio de dos improvisadores comprometidos con componer en el momento.

Gigantes entre nosotros

El jazz es una música que cuenta con un pasado histórico, y las bóvedas arrojaron muchos tesoros este año. Rollins en Holanda presentó al ícono del saxofón Sonny Rollins, con 90 años, en 1967, mientras que en Palo Alto, grabado en vivo al año siguiente, encontramos al fallecido genio del piano, Thelonious Monk, mostrando su ingenio característico y extravagancia durante un concierto relajado en una escuela secundaria de California. En Bremen 1964 y 1975 presentaron dos de las mejores bandas de Charles Mingus en un par de actuaciones alemanas; Just Coolin ’, una cita inédita en el estudio, iluminó una era principal de los Jazz Messengers de Art Blakey; y Time Out Takes de Dave Brubeck nos dieron un vistazo a los bocetos que precedieron al histórico Time Out de 1959 del pianista, uno de los álbumes más queridos en la historia del jazz. 

Lugares para comerciar

Para muchos músicos de jazz, incluidas las estrellas de épocas anteriores, hacer malabares con los papeles principales y secundarios es un tema recurrente. Los lanzamientos de este año nos permiten seguir a varios músicos a través de esa división. Al igual que el debut de Joel Ross en 2019, KingMaker, y el álbum de 2020, Who Are You?, mostró el don del vibrafonista para escribir y arreglar piezas para grupos pequeños que se sienten elegantes. Y como en ese álbum, el saxo alto de tono ácido de Immanuel Wilkins fue nuevamente parte integral de la dinámica del grupo. Omega, el impresionante debut de Wilkins como líder, fue tan seguro como el de Ross, con temas tiernos que dieron paso a crescendos explosivos. Y el propio Ross apareció como acompañante en Being and Becoming, una serie de piezas deslumbrantes y, a veces, tremendamente intensas del virtuoso Peter Evans.

El sueño de los arqueólogos de la música

El hip-hop y el jazz se han cruzado durante décadas y este año varias alianzas clave fortalecieron esa conexión. El sello Jazz Is Dead, llevó el espíritu del cavador de cajas un paso más allá al publicar nuevos álbumes de artistas ampliamente sampleados como el vibrafonista Roy Ayers, el pianista Doug Carn, y el trío brasileño Azymuth. Su composición introductoria, Jazz Is Dead 001, ofrecía dulces melodías para los oídos de jazz , funk y soul de estilo retro, a veces plácidos, a veces duros y desorganizados.

Música autodeterminada

Por último, en un año difícil para la música, fue inspirador ver a sellos dirigidos por artistas adoptando un espíritu colectivo. Un vistazo a los catálogos de Pyroclastic, Tao Forms y Out of Your Head, huellas prósperas encabezadas respectivamente por el pianista Kris Davis, el baterista Whit Dickey y el bajista Adam Hopkins. Este muestra cómo los músicos se unen para mostrar los talentos de los demás: las visiones singulares de los mencionados Eric Revis y Craig Taborn, por ejemplo; los dones de percusión y el rico estilo compositivo de Tani Tabbal; o las desafiantes creaciones de Anna Webber y Nick Dunston. Incluso, en ausencia de una conexión en persona, la red del jazz sigue creciendo.