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Back in Black, la reseña original

Recordamos nuestra crítica de 1980 de este clásico de AC/DC
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Los australiano pasaron de perder a su vocalista, a crear uno de los discos más importantes en la historia del rock

Michael Ochs Archives/Getty Images

*Esta reseña fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 1980.

Aunque la muerte del cantante Bon Scott en febrero de este año fue, indudablemente, un golpe durísimo para AC/DC, su inesperado fallecimiento parece que prendió una chispa en la banda australiana. Back in Black no es solamente el mejor de sus seis álbumes que han salido en Estados Unidos, es el punto más alto del arte del heavy metal: es el primer LP desde Led Zeppelin II que captura toda la sangre, el sudor y la arrogancia del género. En pocas palabras, Back in Black te vuela la cabeza.

Una gran parte el crédito hay que dárselo al sucesor de Scott, Brian Johnson, que tiene un grito salvaje y una actitud que combina en alaridos únicos y contundentes la energía masculina de Robert Plant de Led Zeppelin, con el canto de Ian Gillan (excantante de Deep Purple) y ese toque rasgado de Noddy Holder, el vocalista de Slade. Es posible que Johnson tenga que gritar de esta forma para ser escuchado sobre la tormenta rockera de los guitarristas Angus y Malcolm Young, pero el cantante también le añade su propio estilo. En You Shook Me All Night Long muestra sus atributos más crudos, un tema sorprendentemente comercial con un coro que se queda pegado en la cabeza. Incluso muestra algo del soul de Memphis en Let Me Put My Love Into You.

Los hermanos Young son los grandes responsables de la mayor parte de este caos musical, disparando riffs demoledores, uno detrás de otro, al ritmo del bajista Cliff Williams y el baterista Phil Rudd. Mientras Malcolm Young une todo en canciones como Hell Bells, What Do You Do for Money Honey y Shake a Leg con esa guitarra rítmica que casi hace parte de la percusión, Angus recorre las seis cuerdas con solos magníficos que cargan la misma energía de su actitud en el escenario. Como en el mundo de AC/DC funciona la regla de “menos es más”, el único lujo que se permite el grupo es el trabajo impecable en producción de Robert John Lange.

Lastimosamente, muchas personas no pueden reconocer el talento cuando hay tanto ruido. AC/DC puede que no sea un grupo para todos los gustos, pero tampoco son los idiotas del rock & roll. Simplemente tomaron muchos elementos que encontraron en los primeros trabajos de los Rolling Stones (riffs y letras pegajosas, un coro gregoriano de guitarras, un vocalista que hace de todo menos cantar) y le pusieron unas pilas radioactivas para aumentar su energía. Back in Black es el disco que separa a los verdaderos hombres del heavy metal, de los fanáticos más tontos.

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