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Bajofondo y su Aura, una conversación con L. Supervielle

Uno de los cerebros de Bajofondo describe el más reciente álbum de la banda, y trabaja para aprovechar al máximo el confinamiento
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Cortesía de Sony Music

A comienzos de siglo surgió Bajofondo Tango Club, un proyecto liderado por la cabeza visible del gran Gustavo Santaolalla, que entonces era muy conocido por ser productor de gente como Café Tacvba, Juanes, Divididos y Molotov. En esa época (lanzaron su primer álbum en 2002) disputaban con Gotan Project la visibilidad en un movimiento que dejó muy buenos frutos y momentos inolvidables para miles de fanáticos de ese encuentro entre el tango y la electrónica.

Con el tiempo fueron evolucionando y perdieron su ‘Tango Club’ en el nombre, pero ampliaron su horizonte en un proceso que los llevó a colaborar en MarDulce (2007) con gente como Gustavo Cerati, Elvis Costello, Nelly Furtado y la Mala Rodríguez. Aura, el fascinante disco que lanzaron a finales de 2019, explora nuevos terrenos sin perder el sonido propio de este proyecto en el que la sofisticación convive con una fuerza muy particular, llena de precisión y profundidad.

Desde su casa en Montevideo, Luciano Supervielle (teclados, máquinas y programación) habló con ROLLING STONE, y esto fue lo que nos dijo:

¿Cómo están viviendo esta situación en Montevideo?

Como todo el mundo, Uruguay no tiene un confinamiento obligatorio, al menos por el momento, está en un plan de apelar a la conciencia ciudadana; eso en algunos casos funciona bien y en otros no. Creo que en general hay bastante conciencia, cuando hablas con la gente te das cuenta de que hay cierta conciencia de la situación, pero es muy difícil. Yo tengo dos hijos chicos, así que estoy dedicándoles mucho tiempo a ellos, y me ocupo un poco de mis padres también. Tratando de componer y hacer cosas que uno no hace normalmente, también está bueno tratar de encontrar la manera de utilizar este tiempo a tu favor porque realmente son cosas que uno no está acostumbrado a vivir, trato de tomarlo como una experiencia, aprendiendo y aprovechándolo de la mejor manera.

¿Cómo ha sido esto de tratar de mover un álbum nuevo (Aura) en estas circunstancias?

Es complicado porque somos una banda en la que de por sí no estamos todos en un mismo lugar, entonces es complicado comunicarnos entre nosotros, hay una cuestión de distancia y de horarios. Efectivamente esto rompió el plan que se tenía respecto a la salida del disco, tuvimos que cancelar fechas, giras, y todo eso obliga a replantear muchas cosas. El mundo del espectáculo es de los que más se ve afectado porque vamos a ser de los últimos en volver a nuestra actividad normal de tocar en vivo.

Seguramente se normalicen otras cosas antes, y evidentemente habrá algunas urgencias que estarán por delante de la vida cultural, tendremos que lidiar con eso. Nosotros por el momento estamos presentando este videoclip (Solari Yacumenza), el primer sencillo, y seguiremos lanzando sencillos con el paso de los días, y las semanas, y seguiremos componiendo y sembrando cosas para el futuro. Este es el momento de los artistas de sembrar para el futuro, tratar de componer, de practicar, de generar un patrimonio para más adelante utilizarlo.

¿Cómo podría describirse el espíritu de Aura?

Este es un disco que se encuentra en un momento muy especial de la banda, estuvimos con un largo parate, como nunca lo habíamos tenido. El primero disco es de 2002, pero la banda como es hoy llevó un tiempo conformarla; al principio estaban Juan Campodonico y Gustavo Santaolalla, Javier Casalla en el violín y yo, éramos quizás el primer núcleo. Después apareció Martín en el bandoneón; luego Gabriel (contabajo), después el baterista, luego Verónica, y la formación que tenemos hoy en día existe realmente desde 2005 o 2006. Son muchos años, pero nunca habíamos tenido un parate tan grande como el que tuvimos antes de este disco, por distintas razones nuestras que no vienen al caso.

Sin embargo, para nosotros Aura es muy especial en la vida de la banda porque es como un renacer. Estuvimos componiendo todos juntos en distintas etapas, la primera fue aquí en Montevideo, en el estudio de Campodónico, estuvimos unos 10 días componiendo e improvisando durante horas y horas, y después generamos los puntos de partida de lo que luego fueron los temas, pero ahí está el núcleo de lo que es el disco. 

Es un disco mucho más ‘tocado’; con el paso de los años, con una trayectoria de tocar mucho, fuimos consiguiendo ese sonido de banda. En el primer álbum la electrónica era el sonido principal, luego comenzamos a evolucionar y ese camino se fue dando progresivamente; Aura es un disco no 100 % ‘tocado’ porque lo electrónico hace parte de nuestra identidad musical, pero es muy orgánico.

Es un disco que hace referencia también a una cosa más psicodélica de los sesenta en el Río de la Plata. Gustavo Santaolalla es un protagonista en carne propia de esa época; en los sesenta ya él tocaba con Arcoiris, siendo muy jovencito él hizo parte de la vanguardia psicodélica suramericana, era un adolescente cuando empezó a tocar.

Quizás este disco tiene un link con esa época tan importante para la música suramericana, con esa búsqueda de raíz que siempre tuvo Bajofondo, pero desde un lugar más rockero y más como en un viaje psicodélico, si se quiere. Esos son algunos puntos de partida que nos habíamos planteado para empezar a componer, después en el proceso creativo y en la grabación va tomando su propia vida y su propia identidad. El resultado es ese, una búsqueda inicial para después dejar fluir hacia donde nos llevó la música misma.

La evolución de Bajofondo no ha pasado solo por el hecho de abrirle espacio a lo orgánico, sino que ha implicado una apertura que hoy va mucho más allá del tango, ¿cómo describiría ese proceso evolutivo?

Surge de una necesidad de ir reinventándonos en cada disco. Definitivamente el primer disco entra en ese auge que hubo del electrotango, nosotros somos pioneros en ese enorme género, de la primera camada. Después rápidamente fuimos tratando de alejarnos de esa etiqueta justamente porque en nuestros discos también aparecían cosas folclóricas, aparecía la influencia del rock, del rap, del candombe… El tango siempre estuvo presente, pero cada vez más estuvo presente el sonido de la banda y menos el tango explícitamente.

En los primeros discos de Bajofondo hay un camino explícito de búsqueda dentro del tango, de escuchar literatura de tango, discos distintos y estilos dentro del tango. Poco a poco eso fue dejando su huella en nuestro estilo, pero nuestras búsquedas fueron por otros lados. Efectivamente, este disco tiene una búsqueda más hacia el lado del rock como punto de partida, digerido por las distintas influencias dentro de la banda, que son muy diversas. Si bien tenemos cosas en común, somos músicos muy diversos; Gustavo tiene un rol muy importante dentro del rock latinoamericano, y tiene todo su mundo de música para películas; yo vengo más del hip hop, Juan tiene una pata muy fuerte en la música electrónica y en el pop, Javier Casalla desde lo clásico, Martín Ferrés es un bandeononista de tango pero siempre estuvo en un lado alternativo y experimental más allá de la tradición tanguera. Eso muestra el resultado de nuestras búsquedas musicales, es la conjunción de un montón de cabezas diferentes.

Al principio de Solari Yacumenza uno oye esa voz que dice, “Marchará el mundo hacia el caos final”, con eso ya no se sabe qué pensar, ¿qué siente usted cuando oye el comienzo de esa canción hoy?

Solari es un profeta rioplatense, hacemos referencia a esto como algo muy espiritual, pero llevado a lo que estamos viviendo hoy me hace pensar en que ojalá todo esto sirva para entendernos de una manera diferente, para entender el sentido de la vida. Cuando se vive una cosa tan extrema, en el mejor de los casos uno logra entenderse de una manera nueva.

Sería muy triste que poco tiempo después de pasar por esto volvamos a una misma situación de inconsciencia; está a la vista la cantidad de errores que hemos cometido como humanidad para llegar a esta situación y que nos agarre tan desprevenidos. Yo lo tomo por ese lado. Es también una oportunidad de aprender de uno mismo y de nuestros errores, y me incluyo, todos tenemos la responsabilidad de aprender de esto, de ser más solidarios; es alucinante ver cómo la solidaridad ha aflorado naturalmente en una situación así, y esas son cosas que tenemos que abrazar y aprender de ellas.

¿Hasta qué punto crees que una circunstancia como esta puede transformar la música en términos de sus líricas, de su conceptualización y su discurso estético?

Yo creo que para todo creador vivir una situación así es un generador de inspiración. Cuando uno vive cosas así, tan extremas, tiene la necesidad de alzar la voz, de reflexionar, reinventarse y buscar nuevos caminos. Toda esta situación a los artistas nos obliga a reinventarnos, entonces estamos haciendo cosas que no estaríamos haciendo de otra manera, hay que utilizar eso.

Estamos obligados a aprender de todo esto, de utilizarlo a nuestro favor y tratar de no cometer los mismos errores, entonces creo que a través de la música se puede expresar eso. En ese sentido soy optimista, creo que hay una manera de valorar cosas que tenemos tan naturalizadas que ni siquiera nos damos cuenta de lo valiosas que son, creo que a través de la música y el arte en general, una vez que pasemos esta situación vamos a poder expresar eso.

A veces el contacto con la gente, ir a un concierto, ir a tomarse una cerveza con amigos, tiene muchísimo más valor del que realmente uno se da cuenta, estas situaciones son las que te hacen ver lo valiosas que son. Me parece que este sentido los artistas tenemos maneras de expresarlo, y yo siento que la etapa posterior de cuando se normalice la situación va a ser muy interesante desde el punto de vista artístico, va a estar bueno ir a conciertos y escuchar los nuevos discos porque me parece que hay muchas cosas para decir de todo esto.

En todo este proceso, y pensando en todo eso de lo que viene después, ¿qué planes, proyectos y qué cosas hay más allá de Bajofondo para este después?

Los planes nos han cambiado a todos; en este año tenía que hacer un disco que en realidad ya tengo casi todo grabado, lo grabé con una orquesta acá en Montevideo. Es un disco dividido en cara A y cara B, es una obra orquestal pero con electrónica que presenté en vivo en Uruguay, y lo tengo grabado para la cara A; la cara B tiene temas con artistas invitados y algunas canciones sampleando esa obra, entonces eso es lo que le da una unidad y ese lado medio orquestal que vengo desarrollado en ese cruce entre lo clásico y lo electrónico.

Ahora estoy trabajando concretamente en una música para el Ballet Nacional de Uruguay, estamos haciendo una obra con una coreógrafa que también mezcla lo clásico con lo electrónico y también estoy componiendo, viendo cómo vamos a seguir con Bajofondo… tenemos unas fechas en marzo del año que viene, una gira en Estados Unidos, esperemos que eso no nos lo perdamos. Teníamos una gira pactada en Latinoamérica para este año y es muy difícil que lo logremos para fin de año, teníamos planes de ir a Colombia, así que ya veremos; estamos con una gran incertidumbre porque el mundo del espectáculo va a ser de los últimos en normalizarse, entonces estamos a la espera… tratando de vivir el momento en el que estamos, siempre pensando en aprovechar lo que estamos viviendo para generar para el futuro.