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Black Sabbath sobre la creación de Vol. 4: “Fue un pandemonio absoluto”

Con un nuevo set que ofrece una mirada más profunda a uno de los álbumes más importantes de la banda, Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward recuerdan cómo fue la creación de una obra maestra atestada de drogas
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“Éramos los reyes del mundo”, dice Ozzy Osbourne sobre la época de Vol. 4.

Duffy Archive

No hay forma precisa de calcular la enorme cantidad de drogas que Black Sabbath inhaló en 1972 cuando hizo su cuarto álbum de estudio al cual, de hecho, querían titular Snowblind como un homenaje a su narcótico en polvo preferido. La única evidencia que tienen es una factura que su manager les entregó cuando terminaron las grabaciones del disco. “Lo crean o no, el LP costó 65 mil dólares, mientras que las cuentas de la coca llegaban a 75 mil”, dice el bajista Geezer Butler entre risas.

“En ese tiempo, [la cocaína] era lo mejor y solíamos traerla en un avión privado”, expresa el guitarrista Tony Iommi en tono despreocupado. “Por eso es que todos los músicos iban a nuestra casa, pretendiendo que iban de visita. Si lo piensas, éramos unos malditos contrabandistas”.

“Teníamos muchas fiestas y nos quedábamos despiertos toda la noche”, comenta Ozzy Osbourne, quien ahora lamenta sus abusos con esta droga. “Hay cosas que no puedo contar. Ahora tengo nietos, ¿sabes? Así que me mantendré al margen de eso”, repara el baterista Bill Ward.

En aquel momento, los cuatro músicos tenían un poco más de 20 años y estaban disfrutando de las mieles del éxito. Durante los dos primeros años desde que ocasionaron el Big Bang del heavy metal con los riffs colosales y letras alucinantes de Black Sabbath, habían logrado que Paranoid fuese el álbum más vendido en Reino Unido y mantuvieron el mismo nivel con su siguiente trabajo discográfico, Master of Reality. Tales discos les permitieron dejar los oscuros confines de Birmingham, Inglaterra, para salir de gira por el mundo, experimentando todo lo que este tenía por ofrecerles. De modo que para la primavera de 1972, ya estaban volando alto (en sentido literal y figurado) cuando se dispusieron a crear su cuarto volumen. En el proceso, finalmente pudieron darse el lujo de componer en la comodidad de una mansión en California durante varias semanas.

Sin fechas límite y con drogas infinitas, Black Sabbath terminó por concebir una obra maestra (aunque su sello, Warner Bros., se negara a permitirles nombrarla Snowblind). El álbum, rebautizado como Vol. 4, sonaba más refinado que sus tres trabajos anteriores. Canciones como Supernaut y Cornucopia eran más enérgicas que nunca, las baladas Changes y Laguna Sunrise sonaban mucho más bellas y el interludio FX era más hipnotizante. Además, temas más pesados como Wheels of Confusion, con sus riffs contundentes del inicio, y el himno de la agrupación, Snowblind, se desenvolvieron de una manera tan elaborada que revelaron nuevas dimensiones de la experiencia Sabbath. El arte de la portada, una fotografía tomada por Keith Macmillan de Ozzy con sus brazos en el aire haciendo la “V” de Winston Churchill, lo decía todo: esto era una victoria.

“Al nosotros provenir de los suburbios de Birmingham, y que ahora tuviéramos una casa en Bel Air con un álbum exitoso, que las personas conocieran nuestra música y que éramos los reyes del mundo, pues teníamos que experimentar todo lo que nos fuera posible”, expresa Osbourne

El LP fue un éxito inmediato, alcanzando el octavo puesto en Reino Unido y el 13 en Estados Unidos, donde más tarde fue certificado como platino. Cuando ROLLING STONE clasificó los 100 mejores álbumes de heavy metal, Vol. 4 ocupó el lugar número 14, después de Black Sabbath y Paranoid.

Ahora, un nuevo set ofrece la experiencia del disco en su máximo esplendor. Además de la versión remasterizada de Vol. 4, la edición super Deluxe incluye varias versiones alternas de algunas canciones, charlas en el estudio, un álbum en vivo con grabaciones inéditas de marzo de 1973, un libro de pasta dura lleno de imágenes únicas y un póster promocional exclusivo del disco cuando aún se recibía el nombre de Snowblind. Adicionalmente, tiene tomas extra de Osbourne cantando otras letras (Wheels of Confusion se enfoca más en la ecología), temas con títulos ligeramente diferentes (inicialmente Snowblind se llamaba Snowflakes), y Changes era un poco más lenta y melancólica. La colección es una crónica única de uno de los puntos de inflexión más importantes en el heavy metal.

“Algunas de las tomas que no pasaron el corte son divertidas e inquietantes”, dice Ward. “Ciertas cosas de Ozzy y otras con las que estábamos experimentando (más bien a modo de broma) son interesantes. Esto demuestra que somos personas en un estudio, que cometemos errores y nos tropezamos. Además del simbolismo, esto nos hace humanos”.

Bill Ward, Ozzy Osbourne, Tony Iommi y Geezer Butler de Black Sabbath fotografiados con sus discos de oro. 1973.
Michael Putland

Black Sabbath inició 1972 con una gira pequeña en Reino Unido. Fue entonces, en un concierto en su ciudad natal en enero, cuando Macmillan tomó la icónica fotografía de la portada. “[Los símbolos de paz] eran algo que tenía que hacer. Todo el mundo los estaba haciendo entonces yo también. No era lo mío, yo era todo menos un chico pacífico”, recuerda Osbourne. Fue en dicha presentación donde el grupo lanzó Tomorrow’s Dream, tema que comienza con una línea de guitarra particular y en el que Osbourne canta sobre cómo se está marchando porque no se siente querido. “Cuando la tristeza llene mis días/Será momento de alejarme/Y dejar que el sueño de mañana se convierta en una realidad para mí”, recita en el coro.

“Marc Bolan y T. Rex fueron la inspiración”, explica Butler, quien escribió la letra, agregando que nunca conoció al músico personalmente. “Cada vez que lo veo, me recuerda cómo todo es tan frágil. Era una estrella gigante en Inglaterra pero no fue muy escuchada afuera del país. Se trataba de lo delicado que es ser una estrella pop, es decir, un día eres grande y al otro ya eres olvidado”. En aquella época, T. Rex acababa de publicar Electric Warrior (disco que contiene Get It On), y se había convertido en el LP número uno en Reino Unido, aunque en Estados Unidos solamente llegó a ocupar el puesto 32.

Una vez Sabbath terminó la gira, comenzó a grabar su cuarto álbum en los estudios Marquee en Londres. De acuerdo con el libro How Black Was Our Sabbath de David Tangye y Graham Wright, la banda terminó Snowblind y FX a los tres días. Fue la primera canción la que definió el tono del álbum con sus acordes de guitarra y arpegios góticos. Naturalmente, las letras le rendían tributo a la nueva obsesión de los miembros de la agrupación. “Fue un tiempo en el que nosotros de verdad consumíamos muchísima cocaína. Y nos gustaba”, comenta Iommi.

“Compusimos Snowblind porque fue el mayor descubrimiento de nuestras vidas”, explica Osbourne. “Pensábamos que así era el éxito, pero resultó siendo nuestro peor enemigo. Nos metimos de cabeza en ello y fue terrible. Ahora reflexiono, ‘¿Qué carajos estaba pensando para creer que era una buena idea?’. Las ansias de festejar nunca se acaban, siempre querías continuar en la mañana siguiente”.

Algo que sigue siendo interesante después de tantos años, es la tristeza inherente dentro de una canción sobre una droga tan excitante. “Supongo que trataba sobre tener temor a resultar siendo adicto”, dice Butler sobre la letra.

Pero si Snowblind hablaba sobre drogas en teoría, FX era el resultado de los narcóticos en la práctica. “Creo que yo terminé haciendo el solo o algo parecido”, recuerda Iommi. “Puse mi guitarra en el soporte y nunca la apagué. Estaba haciendo retorno, la golpeé e hizo un sonido. Por supuesto que los ingenieros lo grabaron y fue un poco descabellado porque estábamos bastante fuera de nosotros mismos”.

“Tony se quitó la ropa pero aún conservaba su [cadena de] cruz, que llegó a rebotar sobre las cuerdas de su guitarra”, menciona Butler. “Él simplemente se estaba divirtiendo, bailando desnudo y el ingeniero puso un efecto en la sala de control. Terminó sonando bastante bien, así que comenzamos a golpear las cuerdas del mismo modo que él”.

“Todo el mundo comenzó a moverse a su alrededor, a tocarla y creo que en ese punto estábamos desnudos”, añade el guitarrista. “Creo que se salió un poco de control. Solo fue una de esas cosas estúpidas y claro, lo último que te imaginas es que vaya a resultar pasando el corte final pero alguien dijo, ‘¿Por qué no lo ponemos en el disco?’”.

Con algunas canciones grabadas, Black Sabbath volvió a salir de gira pero esta vez en Estados Unidos, donde agregaron Snowblind al setlist. Tras unas cuantas semanas en casa, la banda regresó para terminar el resto del LP.

La mansión en Los Ángeles donde Black Sabbath se instaló, se encuentra en un rincón del exclusivo barrio de Bel Air. Public Records mencionó que la casa de seis habitaciones había sido construida en 1936 y remodelada de 1970, poco antes de la llegada de los británicos. La propiedad pertenecía a John du Point, un filántropo y heredero de la fortuna de su familia, pero rara vez se asomaba por allí. De manera que la agrupación pudo acomodarse a sus anchas. “Era un lugar fabuloso con un salón de baile enorme y tenía un poco de todo. Instalamos los equipos en un cuarto cerca a la piscina, así que podíamos ensayar, componer en el día y hacer fiestas por la noche”, cuenta Iommi. Al poco tiempo, las drogas empezaron a caer del cielo, casi que literalmente.

“Teníamos un dealer que aparecía de vez en cuando”, revela Butler. “Él solía tener unas cajas de detergente, pero en vez de jabón había cocaína. Literalmente las vaciaba sobre la mesa y se hacía como una pequeña montaña. Después algunos conocidos del manager nos hacían llegar cosas por avión”. El bajista cambia su tono de voz a uno más melodramático: “La mafia”. Regresando a su tono normal describe que “todo estaba en estas pequeñas cajas selladas por la parte de arriba. Era cocaína 100% pura. Eso era lo verdaderamente bueno”.

“Un día, estaba sentado al lado de la piscina y le dije a un chico que estaba por allí, ‘Ayer nos llegó buena coca’, y él contestó, ‘Ah, yo se las vendí’”, recuerda Osbourne. “‘¿A qué te dedicas?’, pregunté y me respondió, ‘Trabajo para la Administración de Medicamentos y Alimentos [FDA]’. Era un oficial. Solo le dije, ‘Mierda’, y me dijo, ‘No, no tienen de qué preocuparse’”, el cantante hace una pausa. “Puede que me haya estado tomando del pelo, no lo sé. Cuando consumes ese polvo maldito todo parece una fantasía por cinco segundos y luego te consumes en una miseria inimaginable”.

“Podíamos ensayar, componer en el día y hacer fiestas por la noche”, recuerda Tony Iommi sobre la era de Vol. 4. Kevin Goff

La promesa de unos buenos narcóticos también atrajo a muchos colegas de la banda. “Pete Townshend y otra gente llegaba de la nada por obvias razones”, explica Iommi. Pero el cóctel de drogas, invitados y el amor del grupo por las bromas llegó a su límite en una ocasión cuando los roadies de Deep Purple fueron de visita. “Tony estaba tan drogado que pensó que podía pretender ser un fantasma para asustarlos, entonces le pregunté, ‘¿De qué hablas?’. Cuando llegaron y estábamos inhalando un par de líneas y fumando porros, Tony bajó por las escaleras con una sábana blanca sobre él. Ellos simplemente lo miraron como si hubiera perdido la cabeza completamente, pero él estaba convencido de que los había asustado”, relata Butler.

En otra ocasión, la curiosidad de la banda les terminó jugando una mala pasada. Estaban sentados alrededor de una mesa con un volcán de cocaína en medio, cuando Osbourne se dio cuenta de que había un botón al lado de una ventana. “Él dijo, ‘Me pregunto qué hará este botón’. Lo oprimió y no sucedió nada”, relata Butler. “Pensé que era el aire acondicionado”, aclara el cantante.

“Entonces él lo volvió a oprimir y nada sucedió, de modo que se sentó. Todos estábamos echándonos unos pases y fumando marihuana cuando de repente vimos estas luces azules afuera. Exclamé, ‘¿Qué carajos está pasando?’”, continúa el bajista.

“Me asomé por la ventana y dije, ‘La policía está afuera’”, recuerda Iommi. “Habían llegado tres o cuatro patrullas y repetí, ‘Mierda, la policía está afuera’. Todos corrimos a tirar y limpiar la coca de la mesa. Fue un pandemonio absoluto”. “Pensé, ‘Dios, ¡nos atraparon!’”, cuenta Osbourne.

Resultó que el cantante había presionado el botón de emergencia, una alarma silenciosa que llama a las autoridades. “Había una mucama en la casa y le pedimos que distrajera a los oficiales”, explica Butler. Así que ella abrió la puerta mientras nosotros nos deshacíamos de la cocaína, la marihuana y todo lo que teníamos por el inodoro, y subíamos a los otros pisos para vaciar nuestras provisiones personales y todo. El oficial solo le preguntó, ‘¿Está todo bien?’, y ella contestó, ‘Sí’. ‘Está bien, gracias’. Y eso fue todo. Nosotros habíamos tirado a la basura cinco mil dólares en cocaína”.

“Fue una falsa alarma”, dice el cantante mientras rie. Años más tarde, Osbourne escribió It’s a Raid, una canción punk sobre el incidente, en compañía de Post Malone para su álbum en solitario de 2020, Ordinary Man.

Sin embargo, no siempre era la policía la que estaba en la puerta. “Decidimos tener una fiesta de agua un día, donde nos arrojamos agua unos sobre otros”, dice Iommi. Butler recuerda haber traído una manguera a la casa. Iommi continúa: “Ozzy abrió la puerta… y resulta que era el maldito dueño de la casa. El tipo dijo: “¿Qué diablos está pasando aquí?”. Entonces, Ozzy le dijo”¿Quieres algo de dinero?” según Butler.

“Debimos haber escrito Paranoid como el próximo álbum después del Vol. 4 ”, agrega Osbourne,“ porque todos nos convertimos en unos paranoicos ”.

Entre todas las travesuras, la banda logró mantener su enfoque en la música, grabando en Record Plant, un estudio más grande de lo que estaban acostumbrados, justo al sur de Sunset Strip. “Sentí que podíamos conseguir sonidos más fuertes allí”, dice Ward. “Teníamos más canales de pistas a nuestra disposición. Eso significa que el baterista consiguió más tomas, lo cual, en 1972, 1973, era un gran problema para los artistas”.

Cuando no estaban invocando ritmos ensordecedores, experimentaron con sonidos más suaves. Una noche, Iommi decidió tocar el piano en el salón principal de la mansión. “En realidad, nunca he tocado el piano, y es una de esas noches en las que me siento y simplemente toqueteo con él, y comencé a tocar esta melodía”, dice. “Luego entró Ozzy y empezó a cantar, y después entró Geezer. Teníamos un Mellotron en ese momento, una especie de teclado que tocaba cintas, y Geezer comenzó a acompañar al piano. Y de repente tuvimos una canción “.

“Lo que él tocó vino de la nada”, recuerda Osbourne. “Y fue hermoso”.

La melodía se convirtió en Changes, una conmovedora balada sobre la ruptura de una relación. La primera versión de la canción que aparece en box set de Vol. 4  tiene a Osbourne cantando letras ligeramente diferentes. Butler suavizó un poco las palabras y trató de hacerlas más personales. “Tony acababa de romper con su novia en ese momento, y Bill estaba pasando por un divorcio”, dice el bajista. “Así que había un aire bastante melancólico en la casa”.

“Sí, descubrí que era sobre mí”, dice Ward con una sonrisa, ya que se enteró de eso hasta hace unos cinco años. “Creo que en ese momento, tal vez uno o dos años antes, había pasado por una situación muy triste con mi primera esposa y comencé una nueva relación. Supongo que Geezer o tal vez Ozz habían visto el efecto que tuvo en mí, cosa que yo no pude ver”.

La otra canción tierna del álbum era un instrumental acústico, Laguna Sunrise, que lleva el nombre de una playa en el condado de Orange en California, donde a la banda le gustaba pasar el rato. Fue allí donde Butler probó el LSD por primera vez. “Bajamos a la casa de esta chica en Laguna Beach”, recuerda. “Tenía una granja cerca de allí y que probablemente costó alrededor de $50 millones de dólares. Y comimos hongos psicodélicos y cosas así. Todos bajamos a la playa y uno de nuestros amigos se zambulló de un trampolín, pensando que el mar estaba adentro, pero no y casi se rompe el cuello. Estaba viendo esqueletos y cosas realmente raras, y supongo que eso también se reflejó en la letra”.

Iommi tiene recuerdos más tranquilos: la composición se inspiró literalmente al ver salir el sol desde la playa. Cuando regresó a la mansión más tarde ese día, tomó su guitarra acústica y trató de armarla. Mientras tocaba, se le ocurrió la idea de reforzar la pieza con un exuberante arreglo de cuerdas orquestales, por lo que él y Butler obtuvieron un violín y un violonchelo para intentar tocarlo y hacerlo ellos mismos. “Eso fue absolutamente desastroso”, dice Iommi. “Sonaba como un gato moribundo. Fue absolutamente espantoso. en realidad, no sé lo que estaba pensando “.

“Ves orquestas sinfónicas y cosas así, y piensas: ‘Oh, puedo tocar el bajo o la guitarra. ¿Qué tan difícil puede ser el violonchelo? ‘”, Dice Butler. “Y luego me compré este violonchelo. Tienes que ser un verdadero músico para poder tocar eso”.

Una vez que contrataron músicos de sesión, la pieza se convirtió en uno de los números más bonitos del catálogo de la banda. “Una cosa que puedo confirmar”, dice Ward, “es que cada vez que escucho Laguna Sunrise, suena exactamente como Laguna Beach. Hay algo al respecto “.

“Laguna Sunrise fue una hermosa pieza musical”, dice Osbourne. “Me hubiera encantado probar y ponerle melodías, pero no pude superar lo que ya había hecho con la guitarra, entonces la dejamos así”.

Pero si había alguna preocupación acerca de la  ligereza del álbum, el resto del LP era innegablemente Black Sabbath. Los mejores casos de estudio son su tema de apertura, Wheels of Confusion, y la canción de cierre, Under the Sun. Ambas canciones fueron grabadas en secciones. Hoy, Osbourne reflexiona sobre cómo la banda construía las ideas en ese momento. “Mira, en lo que Sabbath era realmente bueno es en escribir dos canciones, que estaban bien, y luego las juntábamos para crear una gran canción”, dice.

En junio, Black Sabbath abandonó la Mansión duPont, pagó lo que fuera necesario para las reparaciones y se trasladó a Londres para terminar el disco en Island Studios. En un mes, estaban de vuelta en la carretera para otra serie de fechas en Estados Unidos. Algún tiempo después de que Warner Bros. recibiera el master de Snowblind, alguien en el sello pensó mejor en el título y exigió un cambio. “No pudieron contactar a nadie para averiguar qué pensaban”, recuerda Butler. “Creo que Ozzy, Bill y yo estábamos de vacaciones, y no sé dónde estaba Tony. Y creo que el gerente dijo: “Oh, llámalo Vol. 4, entonces ‘. Y eso fue todo “. ¿Qué pensó Butler del nuevo nombre? “Pensé que era horrible”.

A pesar del cambio de título, el álbum se vendió bien en su lanzamiento el 25 de septiembre de 1972. La banda publicó Tomorrow’s Dream como sencillo, pero no logró entrar en las listas. En cambio, la incesante gira y la creciente leyenda de Sabbath inspiraron las ventas. Pero incluso después de que Warner cambiara el nombre del LP, el grupo logró hacer de las suyas para reírse de último. “Queremos agradecer a la gran COCA-Cola Company de Los Ángeles”, decía una inscripción en las notas del forro.

La banda estaba tocando en plena forma en ese momento. “Cuando nos montábamos en el escenario, no estaba tocando, estaba haciendo el payaso mientras cantaba, el resto de los chicos eran una sección rítmica tan putamente increíble, y Tony Iommi era genial”, dice Osbourne. “Nadie se dio cuenta, pero teníamos veintitantos años y él era un gran guitarrista ya”. Las grabaciones del boxset muestran lo bien que tradujeron los ritmos pesados ​​del Vol. 4 al escenario, especialmente con la forma en que Supernaut cambia al solo de batería de Ward. “Esa era la canción favorita de Frank Zappa”, dice Osbourne. “Le encantaba el riff de guitarra”.

En las décadas posteriores al lanzamiento de Vol. 4 Screaming Trees, Sepultura, Converge y System of a Down, entre muchas otras bandas, han versionado canciones del álbum. Changes, en particular, ha tenido un legado fascinante. Osbourne lo tocó como solista y se convirtió en un éxito del rock mainstream; más tarde también hizo un dueto con su hija Kelly después del éxito de The Osbournes, obteniendo un número uno en el Reino Unido. Pero quizás la interpretación más sorprendente fue la del cantante de soul Charles Bradley, quien lo cantó apasionadamente en 2013. Tanto Osbourne como Iommi se sintieron especialmente conmovidos por la forma en que lo hizo. “Esa canción ha tenido una buena vida”, dice el guitarrista.

Black Sabbath también comenzó a experimentar cambios en los años que siguieron al Vol. 4. A finales de los años 70, el exceso de alcohol y drogas los llevó a separarse de Osbourne. Aunque algunos de los miembros se estremecen al pensar en sus actividades extracurriculares de ese momento, ahora todos reconocen al Vol. 4 como una coyuntura crítica en su historia: un álbum que refleja un momento divertido en el que lograron elevar su arte.

“Todo se reduce a esto, si Tony Iommi no hubiera creado riffs así de monstruosos, no hubiéramos podido hacerlo”, dice Osbourne. “Cada vez que se le ocurría un nuevo riff, yo decía: ‘No va a vencer eso’. Y siempre, lo hacía”.

“Arriesgamos algunas cosas que probablemente no nos hubiéramos atrevido a hacer, ciertamente no en los dos primeros álbumes”, dice Ward sobre Vol. 4. “Creo que mostró que la banda estaba comenzando a descubrirse a sí mismos como individuos, y también se estaba descubriendo a sí mismos como banda. Creo que para entender el Vol. 4. tienes que escuchar el álbum que salió después, porque en los acordes iniciales de Sabbath Bloody Sabbath [de 1973], volvimos directamente a casa con esa fuerza bruta Pero aún teníamos nuestras pequeñas pausas acústicas. Vol. 4. abrió suficiente espacio para decir: ‘Oh, puedes volver a hacer eso en otros álbumes’ “.

“Mucho de eso tuvo que ver con estar en Los Ángeles”, dice Butler sobre el Vol. 4. “Nunca habíamos estado en ningún lugar por mucho tiempo. Para el álbum, en realidad tuvimos tiempo para ir a la playa y tumbarnos junto a la piscina, así que fue realmente relajante por primera vez. Y no tenías que mirar a Birmingham y Londres. Los Ángeles parecía realmente un lugar exótico en ese entonces. Así que creo que nos suavizó un poco “.

“Me gustó el ambiente del Vol. 4.”, dice Iommi. “Me gustó todo, simplemente se sentía bien”.