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Bruce Dickinson revela lo bueno y lo malo que inspiró Senjutsu el nuevo álbum de Iron Maiden

Desde su percepción del fin del mundo hasta una nueva visión de Winston Churchill, el cantante cuenta todo aquello que influenció el álbum
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Amy Harris

El año pasado el coronavirus llegó y paralizó al mundo. La vida se sintió en cámara lenta y todo lo que se podía hacer en la calle se limitó al espacio personal de una casa. Dentro de todo ese alboroto Bruce Dickinson tenía dos elementos listos para su tranquilidad: 1. Iron Maiden ya había terminado Senjutsu, el álbum número 17 de la banda. 2. Iba a hacer la cuarentena con alguien que de hecho le caía bien, su novia.

En una entrevista vía Zoom el cantante cuenta que estaba atrapado en la casa de su novia en París. “Los primeros días no fueron tan malos, había sol y todo se sentía como una novedad. Sin embargo, teníamos un balcón muy pequeño y todos los días a las cinco de la tarde un vecino practicaba el saxofón tocando The Final Countdown. Era como despertarse con el sonido de un disparo.” Ahora que la vida está retomando su ritmo usual, Dickinson quiere volver a trabajar. Él ha estado participando en charlas abiertas, aunque tuvo que parar luego de haber dado positivo para covid incluso con el esquema de vacunas completo. 

Iron Maiden planea volver al ruedo el verano del 2022, con conciertos en Europa, pero antes de eso van a publicar Senjutsu, la palabra japonesa que significa estrategia, que estará disponible a la audiencia desde hoy tres de septiembre. Este álbum dura 82 minutos, diez canciones muy del estilo de la banda: resiliencia, determinación, guerra y complicidad. Dickinson las canta con la intensidad que lo caracteriza y mantiene el tono que Paul Di’Anno le dió a la banda hace más de cuarenta años.  y el título es la palabra japonesa estrategia.

Luego de dejar reposar el álbum, Dickinson lo percibe de manera diferente. Por ejemplo, The Writing on the Wall, una canción co-escrita junto al guitarrista Adrian Smith. Para Dickinson, “Mientras estaba en los cuarenta, me adelanté con todas las series que había pausado o quería ver. Entre esas estaba Sons Of Anarchy y pensé qué tan genial sería que los cuatro jinetes del apocalipsis fueron motociclistas.” Con esa idea de inspiración, Dickinson contactó a algunos conocidos en Pixar quienes le ayudaron a crear a Eddie, la mascota de la banda y que sería el heraldo del fin del mundo. El cantante también le concedió una entrevista a Rolling Stone para contarnos un poco más sobre la inspiración y el contexto del álbum. 

Detrás del vídeo de Writing on the Wall hay más que el banquete de Baltasar. ¿Qué querían decir en el vídeoclip?

Es un híbrido de diferentes historias. El protagonista al que llamaremos Daniel, pero que también puede ser Gandalf u Obi-Wan Kenobi- es el tipo de persona que usa encapuchada que va a luchar y representar a los menos afortunados. El momento en el que él va a defender a sus compañeros es cuando el Mar Rojo se abre, o bueno, en el vídeo es el Mar Verde. 

A pesar de que Writing on the Wall trata sobre el banquete de Balthasar, la historia anterior trata sobre Nabucodonosor, el rey que pensó que se estaba convirtiendo en una bestia y empezó a comer pasto. Y es así como se nos ocurrió la idea de convertir al personaje, Daniel, en una cabra que se estrella contra la pared. Viene el enemigo principal de los cuatro jinetes del apocalipsis para asegurarse de que la justicia se cumple no solo contra el malo sino también contra sus seguidores.  

Hay dos canciones, co-escritas por ti, Days of Future Past y Senjutsu que tratan sobre el juicio final. ¿Cómo te imaginas el apocalipsis?

No creo que el apocalipsis existe per sé, pero sí creo que es una manera de evitar confrontarse con la realidad y por eso es un concepto tan cómodo.  Si no eres capaz de lidiar con los aspectos intrincados de la realidad, te vas por las profecías apocalípticas y eliges creerlas para encontrar una tribu. El ejemplo más cercano que se me ocurre es toda la propaganda antivacunas. 

Las profecías apocalípticas no solo vienen de la Biblia. Las inventamos frecuentemente. Quiero decir, pensamos que el mundo se iba a acabar con la falla Y2K del 2000, luego pensamos que el mundo se acababa por culpa de un asteroide en el 2012 y luego pensamos que se acababa con la Covid-19. Pero el mundo todavía no se acaba. 

Curiosamente, en este momento estoy trabajando en un podcast con Kevin Dutton -un profesor de psicología de Oxford experto en comportamiento psicópata- y uno de nuestros invitados es un académico especializado en las profecías apocalípticas y la Biblia. Tuvimos una conversación muy interesante porque las profecías tienen como origen un grupo de personas que se sientan en una montaña a reflexionar sobre el fin del mundo, hacen hipótesis al respecto. Luego se dan cuenta de que hicieron un error de cálculo y vuelven a afirmar que el mundo se va a acabar pero de otra manera. 

Lo maravilloso acerca del apocalipsis es el drama alrededor. Ese darma es lo que alimenta las canciones, el choque entre el bien y el mal. Eso es lo que quiero contar en mis canciones. 

¿Cómo se relaciona esto con Days of Future Past

La verdad esa canción está influenciada por la película Constantine que vino de una novela gráfica con el mismo nombre. Lo único que hice fue escribir sobre el personaje de Keanu Reeves, John Constantine, quien debe caminar por la tierra hasta que logre tener su vida bajo control y así pueda ser perdonado por Dios- que por cierto es el narcisista supremo-. “Dios le dice a Job, vengo a destruir tu vida y luego a amarte. Por eso decidí tomar al lado de Constantine y en vez de someterse que le preguntara a Dios ¿qué te da el derecho de Dime si esa no es la muestra superior de manipulación narcisista.” Hice algo parecido en la canción Flight of Icarus de 1983.  Cambiar el ángulo de la narración. 

Parece que has pasado mucho tiempo pensando en teología, ¿cómo describes tu código moral? 

No tengo nada particular más allá de hacer lo posible para ser un ser humano decente. Detesto todo tipo de extremismo porque es cerrarte a la diferencia y abrazar las etiquetas. Sin embargo, me describo como un libertario suave porque creo que en su mayoría el gobierno debería dejar tranquila a la gente. Además, las personas suelen manejar mejor sus problemas a cómo los maneja el gobierno pero también es cierto que las personas no siempre son amables entre sí. Pero en términos religiosos, no, no voy a la iglesia y tampoco rezo. 

¿Sobre qué trata Darkest Hour?

Trata sobre Winston Churchill, aun con todos sus defectos y fallas, que son muchos.  Él enfrentó a un tirano que habría destruído al mundo, ya sabes, Hitler. Incluso cuando la mitad de su gabinete estaba en su contra él dijo” Basta. Ya tuvimos suficiente y de aquí no va a pasar.” Pero la canción también habla de sus desaciertos y complejos por ejemplo el coro cuando menciona “naked by the throne of kings.” (ahí está, desnudo al lado del trono de los reyes). Churchill también sufría de depresión y esa es la línea del perro negro que lo acosa. El Día D, es la línea sobre la playa en Dunkirk. 

Septiembre marca los cuarenta años desde que te audicionaste para Iron Maiden… 

Confío en tu palabra de que esa fue mi primera audición para la banda.

O bueno, la audición según internet…

“Según internet”… Hace poco busqué mi valor neto y descubrí que tengo cuatro veces más diners que Steve Harris. Debo haber escrito muchas más canciones de las que no me acuerdo. Así que, como ves, eso es mentira pero si estamos hablando de fechas sí. Han pasado casi cuarenta años. 

¿Qué recuerdas de esa audición?

Tuve dos audiciones. La primera, en una sala de ensayos, me pidieron que me aprendiera cuatro canciones, yo me aprendí todas las de los dos álbumes. Luego, las cantamos y pasamos a Thin Lizzy Deep Purple covers. Después ellos fueron a tocar con Paul Di’Anno y yo pensé “eso no va a ser tan chévere porque ellos se divirtieron más conmigo”. Finalmente, la banda llegó de Suecia y me dijeron que quería hacer una prueba de estudio conmigo. El productor era Martin Birch. Grabamos cuatro canciones, que luego tocarían en Japón, y salimos del estudio a ver el concierto de UFO y tomar cerveza.  

Y henos aquí…

Sí, todavía estamos aquí.