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FOTOGRAFÍAS POR JAVIER RUIZ

C . Tangana: Reconfigurando el camino de la música en español

C. Tangana habla sobre el proceso de creación, las influencias y el mundo que compone a El Madrileño, su más reciente álbum de estudio

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El 19 de Noviembre de 2020, C. Tangana está en Madrid. A media noche recibe una invitación de Jorge Drexler para ir al estudio y culminar una sesión pendiente. El encuentro, que coincidía con la entrega de los premios Grammy donde Drexler competía en la categoría de Mejor Canción, terminó siendo la base de Nominao’, un conjunto de rimas consonantes al ritmo de tres acordes y un bombo; la primera colaboración juntos y el séptimo corte de El madrileño. Esa noche Residente, con René, se llevó la estatuilla.

Antón Álvarez Alfaro estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, mientras encontraba su sonido con influencias como Beastie Boys, Drake y Kanye West. Nació en Madrid en 1990 y fue criado en una familia tradicional española. Gracias a su padre tuvo el primer contacto con la música cuando empezó a tocar con el grupo familiar: su padre en la guitarra, su tío y su prima Carola de Sevilla en las cuerdas y las voces. “Esos fueron mis inicios en la música, aunque la cultura flamenca purista no era especialmente lo más importante para nosotros”. Sus padres eran seguidores del flamenco sin ser necesariamente expertos. En su casa se escuchaban artistas que hacían flamenco y lo fusionaban con otras cosas como Ketama, Rosario o Kiko Veneno. “Mis padres no han escuchado cante jondo toda la vida. El cante jondo es una cosa concreta y otra es el folclore español”, dice.

A finales de 2019 C. Tangana ya tenía un disco de música urbana listo para lanzar. Había un plan de lanzamiento y promoción, pero antes de hacerlo, el madrileño se dio cuenta de que eso no era lo que realmente quería hacer y estaba claramente aburrido. “Sentía que tenía que dar el paso, y desde que hice Un veneno llevaba un tiempo investigando otro tipo de música”. Secretamente empezó a compartir su tiempo en el estudio entre el disco de urbano convencional y un nuevo proyecto experimental que tenía en su cabeza. Antes del confinamiento de 2020 se fue a Cuba buscando colaborar con Eliades Ochoa, de Buena Vista Social Club, que lo motivó a que continuara desarrollando su proyecto de experimentación basado en una glorificación de la tradición y el folclore. El trabajo con Eliades le dio la fuerza y seguridad para convencer a otros artistas de ese nivel y de otras generaciones para meterse al estudio él.

Aunque ya venía trabajando el álbum, poco a poco, empezó a contarle a la disquera sobre el proyecto: “Al principio la compañía se tiró de los pelos y pensó, ‘No puede ser, toda la inversión que hemos hecho en el otro álbum. Esto que quieres hacer es un disco que va con las tendencias’”. Venía de hacer colaboraciones con artistas como Darell, Becky G y Natti Natasha. Y fue una gran sorpresa para ellos que ahora quisiera hacer colaboraciones con artistas maduros que no representaban, seguramente, un éxito asegurado.

Posteriormente lanzó Nunca estoy, su  primer Número Uno en España. Una canción con beat alternativo que no seguía, en lo absoluto, la onda del reggaetón latino, donde integró un fragmento de letra de Rosario y otro de Alejandro Sanz, y esta fue determinante para sentarse con la disquera y confirmar El madrileño. “Esto es lo que quiere la gente, es lo que quiero yo y claro, tenía miedo, pero yo lo ignoraba y estaba convencido de que sería un éxito rotundo, y fui pa’ lante con eso. Yo me siento bien ahí en lo inseguro, y estoy acostumbrado a contarle la batalla a la gente con la cara de ‘yo sé que esto va a suceder’, pero por dentro uno siempre tiene miedo. Afortunadamente todo se alineó y ha sido la mejor decisión que he podido tomar en mi carrera”.

Fotografías por Javier Ruiz

Entender la relevancia de El madrileño no es algo fácil porque se trata de una obra maestra entorno a la reconciliación: la tradición y el pop se entrelazan en un álbum conceptual que define y reconfigura la música en español en una industria que ha venido a menos en términos artísticos y que, además, se dirige en silla de ruedas hacia su propia perdición, construida, esencialmente, por una zona de confort creativa que produce toneladas de dinero. El facilismo, malinterpretado como minimalismo de contenido, definió el estándar de la música pop en la última década.

Es muy probable que El madrileño ponga algunos discos en pausa: una reconsideración creativa y una definición de propósitos que pondrá a más de uno a estudiar y a reevaluar su obra.  Y aunque la industria atiende al juego de crear dinero, en ciertos momentos del ciclo, el arte se antepone al negocio definiendo y redefiniendo los caminos que enriquecen a la música en español.  Este álbum es la cúspide creativa del sonido urbano de la última década que, aunque exitoso, ha carecido de profundidad y legitimidad artística. Integra la naturalidad y simpleza de lo urbano, con la robustez y riqueza del folclor y el pop-rock hispanoamericano.

La crítica latina seguirá preguntándose, sin aceptarlo, por qué los artistas españoles están replanteando las condiciones artísticas de la música en castellano. La polémica entre lo que es latino o hispano seguirá vigente y recuerdan las mismas discusiones que surgieron en 1998 cuando Manu Chau presentó su obra multicultural Clandestino. Por lo pronto, y sin mayores pretensiones, C. Tangana, presenta uno de los mejores álbumes de la última década que se convierte en una declaración de principio artísticos.

El flamenco se ha fusionado con otros sonidos y géneros durante casi 50 años, pero en la última década han salido algunas cosas muy interesantes, ¿en qué te inspiraste para hacer esta mezcla que tiene un sonido urbano mezclado con folclor?

A mí me interesaba hacer una búsqueda de la canción española, entendiéndola desde Hombres G, pasando por Antonio Vega, Antonio Flores y El Pescaílla, gente que ha participado en más y menos medida de la música de raíz pero que de pronto sí tenían canción española. También he querido incluir cosas de copla, que es un canto que a lo mejor desde fuera puede parecerse al flamenco pero aquí lo consideramos muy distinto. Y también otras músicas folclóricas, como puede ser la música de Semana Santa que también, aunque pueda parecer flamenco, para los puristas es otra cosa.

Quería incluir muchas cosas de las raíces españolas y buscar en qué punto se conectaba la raíz española con la música latina, y ahí hay muchas conexiones. Por ejemplo, me acuerdo de que Eliades [Ochoa] tocaba Sarandonga como el son, y en España se ha tocado toda la vida como rumba, entonces ahí hay cosas que nos unen. También muchas letras flamencas tienen que ver con las letras de los tangos y los boleros. Hay mucho vínculo entre los dos mundos que pasa por las músicas de raíz.


“Quería incluir muchas cosas de las raíces españolas y buscar en qué punto se conectaba la raíz española con la música latina, y ahí hay muchas conexiones”.


¿Qué crees que tiene la cultura española que parece estar reconfigurando la música urbana en este momento?

En España siempre me han interesado los artistas que están vinculados a la raíz, entonces yo he colaborado con Dellafuente, por ejemplo, que es un artista que me ha influenciado mucho y creo que a mucha gente también para retomar la música de raíz. También me he juntado con Niño de Elche, quien se llama a sí mismo ‘excantor flamenco’, me he juntado con La Húngara… Me he juntado con mucha gente que está en los márgenes de la música flamenca. Pero yo creo que la única persona que yo conozco que ha reinventado, en ese sentido, la música española es Rosalía, es la que ha ido más directamente a hacer un álbum más flamenco. Lo mío es español y tiene música latina pero yo no hago palos [de flamenco], por ejemplo, el patrón rítmico de unas bulerías, unas alegrías, unos tarantos, de una saeta, de una nana, dentro del purismo flamenco eso es flamenco. Eso es lo que está en el disco de Rosalía, El mal querer. Pero lo mío es más folclor y menos flamenco.

¿Crees que el resultado puede terminar siendo una declaración de principios para la industria urbana en este momento?

A mí me gustaría que así fuera, y creo que en general la música urbana está demandando que estas cosas sucedan. No todo el mundo tiene que ser música raíz, pero hasta Bad Bunny está harto del reggaetón y el trap tal cual, y es la figura más mainstream. Hasta él lo está buscando con mayor o menor suerte. Nos podrá parecer que innova más o que imita más, o te podrá gustar más o menos Bad Bunny, pero indudablemente hay gente en el mainstream que está cansada de lo que se está haciendo y de hecho él es el que más lo está haciendo dentro del mainstream, es el que más le gusta a la gente. O sea la gente también está buscando artistas que propongan cosas nuevas y distintas.

Siempre hay miedo porque es una industria muy grande y hay mucha pasta [dinero] en juego, y hay cosas que ya parecían que había que seguir el camino y la corriente, pero todo el mundo está demandando un cambio: la crítica, el público y hasta los propios artistas. Es cuestión de atreverse, de los artistas probar, de los medios arriesgarse a que otros artistas estén ahí y los promotores cuando vuelvan los bolos [conciertos], igual. Yo creo que la industria está pidiendo un cambio.

Una de las primeras conclusiones que tuvimos cuando escuchamos El madrileño es que es un disco conciliador, realmente está integrando todo lo urbano con la música raíz, la buena letra y la buena producción, y parecía ser un universo utópico en donde todo puede convivir, ¿qué opinión tienes sobre esa idea de que es un disco conciliador?

Es uno de los mayores piropos que me han podido dar porque eso estaba dentro de mi intención. Yo siempre he escuchado la música sin prejuicios, siempre he escuchado mucha música de todos los estilos y la idea de hacer un disco que realmente fuese conciliador -nunca lo había pensado con esa palabra- es algo que estaba ahí, era una de las cosas que yo quería hacer, que eso se sintiese así porque es como yo siento la música. Es una forma de sentir la música y que también ayuda a los nuevos. Yo no sé qué van a hacer los chavales que ahora tienen 14 o 15 años y que están innovando, pero un disco como este sienta las bases para que estemos abiertos a él. Eso para mí es lo mejor que se me puede decir, es que es un disco de apertura, es mi sueño hacer ese tipo de música.

Fotografías por Javier Ruiz

Cuando los artistas vinculan tantas cosas en un solo disco puede ser un gran desastre o puede ser una obra maestra, ¿cómo encontraste ese sonido y cómo lo dirigiste?

Cuando vimos que el disco iba para adelante, que ya había un par de colaboraciones fuertes y que ya sentíamos que había una idea, uno de los miedos que teníamos, sobre todo yo, y Kigo que es mi manager, mi amigo y un amante de lamúsica -es igual de loco que yo con la música-, es de los que su opinión realmente cuenta y no solo te va a hablar de los números, te va a hablar de la trascendencia de la música, era que quedase como un menjurje de cosas que no tenían sentido. Yo busqué que hubiese características que juntasen el disco y para eso me ha ayudado mucho Víctor Martínez, que es compositor y es mi hermano con el que toco siempre, él toca la guitarra y yo intento escribir cosas encima; y luego Alizzz, que es productor, tiene su proyecto en solitario, pero me ha acompañado y lleva produciendo música conmigo mucho tiempo. Entramos siempre al estudio juntos y ahí tenemos cierto manifiesto que hemos ido haciendo de tanto tiempo en el estudio, que tiene que ver con mirar la música sin prejuicios y con algunos trucos concretos a la hora de componer y de producir. Trucos como que si el tema funciona sin arreglo, no lo metas; no es necesario seguir una estructura tradicional o no hay que seguir la estructura de la intro corta e ir directo al coro, y todas estas cosas de la música mainstream, lo que hay que conseguir es que el tema siempre esté caminando; los cambios radicales, decir no a la transición, a lo progresivo, si lo puedes decir en menos tiempo, dilo.

Hay ciertas cosas que están por debajo y que nosotros utilizamos constantemente y de forma natural en el estudio, pero que las conocemos. Si estamos tratando de hacer una transición de 10 segundos para que sea más amable al oído, nos miramos y decimos, “Estamos haciendo una transición, ¿no?”, “Sí.”. O si vemos un verso [como], “¿No estoy hablando de imágenes que se pueden tocar?”, “No, estás en abstracto”, “Pues nada, fuera”. Hay cosas que se quedan por debajo y, da igual el género que estés haciendo, funcionan siempre y le dan esa uniformidad al disco, que creo que al final sí que la tiene, ¿no? Que aunque sean músicas de muchos lados, haya muchos acentos, muchas voces y muchos ritmos, hay una uniformidad y hay un sentido de disco completo. Nos ha costado, pero creo que lo tenemos.

¿Crees que esa profundidad en la lírica tiene que ver con el nivel de invitados que tienes?

El nivel de invitados que tengo tiene que ver con la proyección, la idea de disco que tenía en mente. Sin duda he buscado gente que esté preocupada por cantar canciones que trasciendan, y allí hay unos que han puesto su pluma, y otros que han puesto su voz, pero la idea era cantar canciones como las que recordamos. Hay coros de salsa que tú los pones y da igual si el tema de antes fue el reggaetón más pesado o un tema de hip hop clásico de club durísimo, no te hace falta toda esa amalgama o arquitectura de producción musical para que un tema funcione muchísimo: hay coros que son melodías y letras que durarán para siempre, “Llorarás y llorarás” va a durar muchísimos años y “Tu amor es un periódico de ayer”… eso se te clava.

Hay muchas letras de boleros que funcionarán durante años, y buscar esa trascendencia en la letra es lo que me ha hecho ir a por esos artistas. Ha sido antes la preocupación por hacer ese tipo de canciones y luego he incluido a gente que escribe como los ángeles: Andrés increíble, Jorge Drexler es como un maestro, un académico para escribir canciones, y luego Adriel Favela o Carín León, que son gente que está recuperando el corrido y que lo está enfocando desde un punto de vista más joven en México y al otro lado de la frontera en los EE.UU. que se preocupan por la letra, que se meten al estudio a escribir barras auténticas, versos y cuartetas con profundidad.


“He buscado gente que esté preocupada por cantar canciones que trasciendan […] la idea era cantar canciones como las que recordamos”.


Claro, y más en tiempos donde se sobrevalora a la juventud. Digamos, aquí trabajas con artistas que fácilmente pueden ser tus padres, y eso va en contravía de todo lo que se está haciendo, porque creo que los artistas están buscando gente joven y gente cool para hacer sus featurings y tú en este disco fuiste en la dirección totalmente opuesta a esa tendencia.

Sí, esa también fue una de las preocupaciones al principio, como de si íbamos a conseguir que la gente joven conectara con eso, pero los 14 temas del disco están en el Top 30 de España, y ese Top lo mueven chavales de 16 a 28 años, y que son los que hacen las cosas virales, los que hacen los hits.

La gente sí puede conectar con otras cosas, lo que pasa es que si nunca probamos a dárselas nunca lo vamos a saber, pero si tú realmente escribes una canción y es un tema que pueda perdurar en el tiempo, con letras emocionantes, con imágenes universales que tratan de ser potentes y además de eso tienes una buena armonía y una buena melodía, tú dale dos o tres, que máximo a la cuarta vas a tener un sencillo importante, da igual para cuál generación.

Yo confío en eso y creo que cuando se le da la oportunidad a la gente joven lo sabe valorar. Yo tenía esa preocupación; Toquinho, más de 70, Eliades, José Feliciano, o sea es gente que es muy adulta, pero todo ha marchado, no sé cómo pero ha funcionado. Las canciones son buenas y ellos saben integrarse a lo que estoy haciendo y ha funcionado.

En el sonido hay muchos elementos de lo alternativo y underground. ¿Cómo desarrollaste esta parte, y qué influencias lograron ese sonido?

Pues hay muchos artistas que a mí me gustan que han conseguido llegar al mainstream, pero siempre siendo radicales y experimentando, te podría decir Kanye West, que es alguien que todo el mundo conoce y que siempre ha intentado ser radical en sus propuestas y experimentar. Te podría decir Bon Iver, porque si hay un sonido alternativo y experimental después del funk, es ese tipo, y lo escucha todo el mundo. Bueno en toda la música de los 70 había un montón de grupos que hacía música experimental pero que podía llegar a todos los lados. Entonces lo underground o lo alternativo no lo entiendo vinculado a que le guste a poca gente, sino que está vinculado a la experimentación e intentar hacer algo que no se haya hecho, ser innovador. Y creo que cuando das con la tecla, eso le puede gustar a cualquier persona en el mundo y no hace falta ser muy intelectual para que algo te sorprenda a nivel de sonido y te guste.

¿Qué nos puedes contar de Cuándo olvidaré, Párteme la cara y Nunca estoy? Esas tres canciones tienen ese espíritu alternativo.

Cuándo olvidaré es para mí un discurso dentro del disco que jugaría el papel de una introducción, un outro y un interludio porque es una mezcla de todas esas cosas que he querido combinar: tradición y vanguardia, y muchos mundos. Esa canción es un rompecabezas de todas mis inquietudes artísticas. Esa canción tiene una letra de unos tangos, tiene la letra de La Tana, que es un artista flamenco que lo produjo Paco De Lucía, que es la cuarteta de Pasan Los Días. Tiene también una melodía clásica cubana que es Cuándo llegaré al bohío, música de campesinos que se lleva cantando durante años, tiene un sample de música urbana de YG y de H.E.R., de una colaboración de ellos de R&B con rap de toda la vida, YG es un rapero estricto. Tiene un speech de Pepe Blanco, que es un cantante de copla español que, sin ser madrileño, terminó haciéndola y tiene una canción llamada Cocidito madrileño, que es una copla mítica que representa mucho a Madrid, por eso me gusta, por lo madrileño. Este es un disco que se llama El madrileño, pero con mucha gente de fuera, soy yo viajando… Entonces es como ese rompecabezas y una declaración de intenciones de todo con lo que se puede jugar y unir. Es como la teoría que envuelve al disco.

Luego, Párteme la cara comenzó como una canción folk que para mí se me juntaba con la música rock española y la música pop española, los Hombres G, Antonio Vega, y que yo quería que fuera una canción más tradicional, más rock folk, pero de repente apareció el sample de voces de country. Ed Maverick, en una de esas veces que estábamos intercambiando música, me mandó ese grito que él hace, que eso no estaba al principio, y alargamos el patrón para que haya ese momento en el que se queda gritando. No sé, es muy raro que en una canción comercial haya un solo de gritos. Entonces ahí se fue construyendo según se fuera componiendo la canción, y como que se dirigió sola hacia ese lugar y me pareció precioso.

Fotografías por Javier Ruiz

Y luego está Nunca estoy, que está producida por 1995, que es un productor canadiense que ha trabajado con Drake, y que es un duro del R&B y del rap, nosotros solo teníamos los acordes, la letra y la melodía, pero no había producción. 1995, investigando en mi música, decidió integrarle un beat que te llevara hacia arriba, y es como una balada para bailar, un tema triste para el club, y tiene ese punto de tradición porque recupero una letra de Rosario Flores, hija de Lola, y de Alejandro Sanz. Y luego está escrita desde el punto de vista de una chica, cosa que también es raro. Hay muchas mujeres que han cantado desde el punto de vista de un hombre, tradicionalmente Chavela Vargas, ella cantaba canciones de tío, de macho mexicano, y le quedaban geniales. Y al revés es difícil, y se me ocurrió que podría funcionar y la verdad es que suma muchas cosas.

Creo que estas tres canciones son un muy buen ejemplo para ver cómo funciona mi cabeza, que a veces tengo muchos elementos sueltos y lo difícil es hacer el menjurge, remover bien para que todo eso se mezcle, pero son canciones que están armadas como un rompecabezas.

Una de las temáticas principales del disco es el amor y el desamor, y generalmente no se ve mucho en el urbano, ¿cómo abordas esa lírica y la traes a sonidos relativamente urbanos?

Pues la idea de las letras era que revindicaran la forma de escribir antigua, donde las canciones tenían que durar años y que eran canciones populares, que eso quiere decir que la gente las pueda recordar, el origen de la canción popular, era solo oral, entonces la cantaban, la gente la recordaba y la seguían cantando.

Entonces para eso tenían que ser pegajosas, fáciles de aprender, y profundas, para que la gente se impactase y se quedaran con eso, se quedaban con las canciones que eran emocionantes para ellos, y las imágenes tenían que ser sencillas, no podían ser imágenes muy raras.

Ahora mismo se escribe mucho con cosas de tendencias, si hay una red nueva pues hablo de eso, un coche, una marca, solo se canta sobre el capitalismo y las cosas que están en tendencia, el último Gucci no va a durar 30 años, porque habrá otro nuevo dentro de dos días. Pero hablarle al amor juvenil, al amor romántico o algo más despechado, esas cosas duran para siempre, entonces mi forma de abordarlo ha sido intentando escribir canciones que duraran mucho tiempo.


“Solo se canta sobre el capitalismo y las cosas que están en tendencia, el último Gucci no va a durar 30 años, porque habrá otro nuevo dentro de dos días”.


¿Qué opinión te da toda esta situación que está pasando en España con Pablo Hasél?

Pues ahí me he juntado con Amnistía Internacional, que ha empezado con una campaña para modificar un artículo injusto del código penal, que claramente en España se lleva usando un tiempo para callar a la gente y no para protegerla. Afortunadamente todo el mundo está concientizado de esto porque lo ha dicho el Derecho Internacional, la gente que está procesada por este delito cada vez es menos porque también los jueces se van dando cuenta de que está siendo injusto. Entonces yo creo que es cuestión de tiempo para que desaparezca, pero bueno, ahí estamos ayudando por la parte que creo que se debe hacer, que es cambiar la ley y esperar que todo llegue a una solución.  

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